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Servicio de Ayuda y Estudio del Sectarismo
«En las sociedades con una Iglesia mayoritaria
el sentido ecuménico es más difícil»

Entrevista con monseñor Adolfo González Montes, obispo de Almería, Presidente de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales de la C.E.E.
[Publicada en «Ecclesia», n. 3.293, 21 de enero de 2006, 57-60.
Autor: José Luis Díez Moreno]

Monseñor Adolfo González MontesA 40 años de la clausura del Concilio Vaticano II puede realizarse una reflexión acerca del movimiento ecuménico en España. El documento «Unitatis Redintegratio» se expresa pidiendo a los católicos la participación activa en la común vocación hacia la unidad cristiana, con verdadero coraje. Nadie mejor para esta reflexión que Mons. Adolfo González Montes, obispo de Almería y desde abril de 2005 Presidente de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española.

¿Hemos respondido en España con coraje y fidelidad a esa participación, tanto pastores como fieles laicos?:

En España se ha hecho mucho en el campo ecuménico. Hoy católicos y cristianos de las Iglesias surgidas de la Reforma protestante, excluidas pequeñas comunidades eclesiales libres y refractarias al ecumenismo, tienen una conciencia clara de que los une la fe en Cristo y el bautismo, y éste es un lazo de peso superior a lo que pesan los motivos que los separan, aunque son importantes e impiden la plena comunión eclesial. Se han superado prejuicios históricos y agravios. El clima es de respeto y se colabora, en formas distintas y según el caso de cada Iglesia.

ESPAÑA NO ES EN ESTO DIFERENTE

Con frecuencia da la impresión de que, debido a la mayoría sociológica católica, continúa el desconocimiento e infravaloración de la realidad de la presencia en España de Iglesias no católicas. ¿ Se trata de falta de sensibilidad ecuménica, de desinterés por lo no católico, de reparo o miedo a abrir brechas con sus riesgos, así en diócesis como en parroquias?:

Las iglesias no católicas no han tenido en España un significado social y cultural históricamente relevante. El estatuto social de la Iglesia Católica es el propio de una confesión no sólo mayoritaria, sino prácticamente presente en todo el tejido social de un país. Es lo que sucede con el luteranismo en los países escandinavos, con la Ortodoxia en Grecia y los países eslavos ortodoxos y con el anglicanismo en Inglaterra. España en este sentido no es diferente. Por esta razón, en sociedades con una Iglesia mayoritaria el sentido ecuménico, como es comprensible, es más difícil de desarrollar.

A pesar de celebrarse la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos de forma interconfesional en muchas diócesis, se constata después que, en la mayoría, la acción ecuménica queda reducida a estas fechas. No deberíamos realizar un esfuerzo para hacer cada año de esos días un punto de partida hacia una intensa labor ecuménica desde los programas de pastoral parroquial, diocesana y nacional? ¿Cómo puede entenderse que iglesias particulares, donde la abundancia de no católicos es notable, no tengan en cuenta en sus asambleas ni en su pastoral el tema ecuménico? ¿Falta compromiso en instancias ecuménicas de la Iglesia española, en los órganos diocesanos, o instituciones ecuménicas a diferentes escalas resultan poco eficaces?:

Un programa lo que se dice de intensa labor ecuménica en España es difícil de imaginar. El programa posible tiene que centrarse sobre todo en el desarrollo de la sensibilidad ecuménica de todo el pueblo de Dios. Entre nosotros, se está trabajando bastante en la formación ecuménica de los candidatos al sacerdocio, en los Seminarios, algo muy importante por su repercusión sobre todo el pueblo fiel.

El Octavario de oración por la unidad se celebra en todas partes y es una semana para el encuentro. Es muy difícil pensar que se puedan establecer «órganos ecuménicos» en las parroquias, al menos de modo general. Sería desproporcionado con relación a la realidad social del país. Más importante es establecer un cauce de encuentro y colaboración a escala nacional entre Iglesia Católica y las Iglesias minoritarias más significativas. Algunas pequeñas Iglesias o comunidades eclesiales podrían ser representadas en este organismo de forma conjunta. Claro que la representación tendría que ser proporcionada. A mí me preocupa el contacto con los cristianos no católicos venidos con el movimiento migratorio, sobre todo ortodoxos. Se están estableciendo buenas relaciones y formas diversas de cooperación, ayuda y cercanía. También es muy importante el encuentro con los cristianos protestantes o anglicanos de la Unión Europea que pasan largas temporadas en España, muchos tienen una segunda residencia aquí, sobre todo en la costa mediterránea.

Contamos con diez centros ecuménicos, todos con sus propias actividades. Da la sensación, a veces, de que algunos tienen una vida ecuménica un tanto lánguida, de que reciben poco apoyo y están desconectados unos de otros. ¿No deberían ser verdaderos motores de la acción ecuménica en las diócesis o hasta en las provincias eclesiásticas?, ¿o tal vez lo son?:

Hay que distinguir entre centros de estudio del ecumenismo, que pueden hacer mucho por poner en marcha una enseñanza de la teología con impronta ecuménica, y los centros ecuménicos pastorales, tanto católicos como protestantes. Estos centros pastorales tienen la tarea de ayudar a crear una sensibilidad ecuménica amplia entre los fieles católicos y no católicos.

Participé en los primeros tiempos del ecumenismo y, sin olvidar las carencias de entonces, el entendimiento entre católicos y protestantes parecía, no sólo afectivo sino efectivo, real. Los compromisos surgidos de esas posiciones llegaron a tal importancia que hubo de asumirlos el recién creado Secretariado de Ecumenismo, la Comisión de Relaciones Interconfesionales y el Comité Cristiano Interconfesional. Ahora muchos parecen no encontrar aquella cercanía. ¿La mayor oficialidad en las relaciones comporta alejamiento? ¿Han aparecido motivaciones para ello o se trata de un alejamiento aparente?:

Las dificultades del ecumenismo son normales, forman parte del proceso hacia la unidad visible de la Iglesia. A veces la desigualdad, que es un hecho social y cultural entre católicos y no católicos, se puede obviar de forma ingenua. Con todo, hay la mejor voluntad.

Las Iglesias ortodoxas se han hecho presentes para servir a sus fieles en España.

¿Cuáles son, ahora que cuentan con su Metropolita, las relaciones con la Iglesia greco-ortodoxa en España? ¿Y con los rumanos y otras iglesias ortodoxas, cuyo número de fieles aumenta de día en día con la inmigración?:

Las iglesias ortodoxas comparten con los católicos la sucesión apostólica y el cuerpo dogmático católico de la fe, recibido de la tradición apostólica, de la Iglesia antigua y de los santos Padres. Compartimos los sacramentos y la piedad. Pablo VI y Juan Pablo II han hablado de «iglesias hermanas».

En España, las iglesias ortodoxas se han hecho presentes para servir pastoralmente a los muchos ciudadanos de los países ortodoxos que han tenido una cierta presencia desde años atrás, como es el caso de los griegos; o bien de los que han llegado en la última década a España con la inmigración. Es natural que estos hermanos ortodoxos necesiten organizarse y la metropolía griega de Madrid tiene esta función. Las comunidades ortodoxas rumanas tienen su jerarquía inmediata en París, desde donde se atiende a España y Portugal. Los obispos que tienen fieles rumanos ortodoxos en sus diócesis mantienen una buena relación con ellos, y se les presta la ayuda posible y la colaboración fraterna. Algunos piden iglesias para celebrar el culto, otros algunas gestiones y servicios religiosos en ausencia de sus sacerdotes propios. Estamos en regular esta situación lo mejor posible.

Presencia de no católicos en jornadas católicas y viceversa.

¿Por qué desde hace años no se convocan aquellas Jornadas Interconfesionales de Teología y Pastoral del Ecumenismo? Si van a tener vigencia de nuevo, cree que ellas y esa posible Comisión, de la que Vd.. también ha hablado, lograrán que brote la cercanía espiritual, de diálogo, de acción pastoral y colaboración social entre las diversas iglesias en España?:

El ecumenismo es fundamentalmente una actitud y han de adoptar esa actitud ecuménica pastores y fieles en sus respectivas iglesias. Eso es lo importante. Se trata de adquirir una conciencia ecuménica. Luego surgen los programas y acciones específicas que se pueden poner en marcha juntos. Las «Jornadas Interconfesionales» han cumplido una etapa. Es más importante la presencia de no católicos, expresamente invitados, en jornadas católicas, por poner un ejemplo; o bien, que se invite a católicos en jornadas organizadas por las Iglesias evangélicas; y que se haga, además, según la naturaleza de estas jornadas. No es lo mismo organizar unas jornadas teológicas que unas jornadas pastorales.

Por lo demás, los seminarios ecuménicos y jornadas teológicas son de competencia de las facultades de teología y, sobre todo, de los centros de estudio de la teología e historia del ecumenismo; y hay encuentros que son marco de reunión y convivencia ecuménica organizados por los centros ecuménicos pastorales que lo pueden hacer muy bien. En estos últimos hay lugar para el cultivo de una espiritualidad ecuménica y para la oración ecuménica. No es necesario que estos encuentros los organicen las iglesias. Parece más propio que las iglesias traten de buscar, más bien, la convergencia posible en aquello que es bueno que afronten juntas en la sociedad de hoy, sobre todo con relación a la situación social y cultural, la legislación sobre la vida y la familia y campos donde la voz de las iglesias ha de ser percibida hoy como testimonio de fe cristiana.

Como indica «Unitatis Redintegratio» y más explícitamente el Directorio de Ecumenismo, la labor de los laicos es destacadísima en la acción ecuménica. ¿Es cierto que en nuestra nación ponemos poco en práctica las cuestiones de la participación de los seglares u otras posibilidades y recomendaciones ofrecidas por este documento como, por ejemplo, que sean los católicos los primeros en salir al encuentro de los otros cristianos, u otros puntos parecidos, tal como la posición de los católicos en países de mayoría católica?:

Los laicos han de participar activamente en la vida de la Iglesia y, naturalmente, asumir también la mentalidad ecuménica. Hay grupos muy significados, aunque son minoritarios, pero no hay que forzar situaciones que no corresponden a la sociología de nuestro pueblo católico. La división de la Iglesia no afecta del mismo modo a Alemania que ha España.

¿Cómo actúan seminarios y facultades de Teología en la enseñanza del ecumenismo? Si los pastores no son ecuménicos es difícil que los fieles lo sean. ¿Va impregnándose la Teología de contenidos ecuménicos?:

Ya he dicho que se está trabajando bien en las facultades de Teología y en los seminarios en este campo. La Santa Sede tiene en ello un particular interés y ya hace algunos años que se pusieron en marcha unas Orientaciones sobre la enseñanza del ecumenismo con miras a la formación de los candidatos al ministerio ordenado.

Son los obispos quienes han de orientar en sus diócesis acciones, programas y prácticas ecuménicas.

Don Adolfo González Montes fue obispo de Ávila y ahora de Almería. Doctor en Teología por Tubinga y en Filosofía por la Complutense, fue catedrático de Teología Fundamental en la Universidad Pontificia de Salamanca, director del Centro de Estudios Orientales y Ecuménicos «Juan XXIII» de la misma Universidad, director de la revista «Diálogo Ecuménico» y de la colección de publicaciones de Teología e Historia del Ecumenismo «Bibliotheca Oecuménica Salmanticensis», del mismo centro salmantino. Es autor de varios libros y numerosos artículos de Teología y Ecumenismo, entre los que destaca el Enchiridion Oecumenicum: Relaciuones y Documentos de los Diálogos Interconfesionales de la Iglesia católica y otras Iglesias cristianas y Declaraciones de sus Autoridades, en dos volúmenes. Durante años fue consultor de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesoionales, consultor del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, miembro del Comité de organización de la II Asamblea Ecuménica Europea de Graz [1997], miembro de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española, Presidente en la actualidad de dicha Comisión y representante de la Conferencia Episcopal Española en las Conferencias Episcopales Europeas de Obispos.

Cuantos nos dedicamos a la labor ecuménica tenemos gran esperanza en su mandato al frente de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales, pues conocemos su trayectoria y profundidad en el campo ecuménico. No sería bueno para todos nosotros, para el ecumenismo en España, para unas mas ricas relaciones interconfesionales, que esa Comisión Episcopal fomentara una mayor relación fraternal y más participación con todos y entre todos? ¿Qué proyectos puede enumerarnos, además de los ya indicados, con respecto al inefectivo y disgregado ecumenismo en nuestra nación?:

Las Comisiones Episcopales son una ayuda, como todos los organismos de la Conferencia Episcopal, para los Obispos, y son éstos en sus diócesis los que tienen que orientar en sus iglesias particulares las acciones, programas y práctica ecuménica en general. Hay unos «principios católicos» del ecumenismo que nos legó el Concilio; y luego tenemos un buen Directorio, cuyas orientaciones han sido muy apreciadas por los hermanos no católicos desde que se publicó. La encíclica de Juan Pablo II «Ut unun sint» es el horizonte en que nos movemos. No cabe, ciertamente, esperar mucho de lo que podamos hacer, pero desde la Comisión nos proponemos animar y alentar la práctica del ecumenismo, ayudar a descubrir a pastores y fieles el largo camino recorrido y lo mucho que hemos avanzado tanto en el diálogo doctrinal como en el diálogo de la caridad; y lo mucho que podemos hacer por la evangelización de la sociedad actual si trabajamos unidos, pero he de insistir en ello: nuestro país es mayoritariamente católico.

Vamos a apoyar y favorecer la formación ecuménica de pastores y fieles, a ofrecer a los secretariados diocesanos para Ecumenismo, tal como se viene haciendo, reflexión e información. Invitaremos a nuestros encuentros a no católicos cuando nos parezca aconsejable. Tenemos que hallar la fórmula precisa para tener algo así como una «comisión nacional» de encuentro y entendimiento sobre la presencia pública y actuación de las Iglesias en determinados momentos o asuntos, pero no puede la Comisión Episcopal decidirlo por sí misma, tiene que ser algo cuya fórmula decidan los obispos y las autoridades de las iglesias no católicas, sin perder de vista el significado histórico y cultural en España de la Iglesia católica.

Concretar definitivamente el reconocimiento recíproco del bautismo

A renglón seguido, Mons. González Montes comenta:

Habría que concretar definitivamente el reconocimiento del bautismo entre quienes podamos hacerlo, sin dejarnos condicionar por quienes se oponen. La Iglesia católica no reitera el bautismo válidamente administrado. Tampoco lo hacen las iglesias no católicas, salvo excepciones conocidas, ¿por qué no dar este paso? Lo han hecho en otros lugares ya hace tiempo.

La Biblia ecuménica es un proyecto prácticamente concluido y las Sociedades Bíblicas vienen trabajando con la Iglesia Católica en un proyecto tan significativo como es poder contar con una versión en español compartida de la Biblia. Esperamos que sea pronto.

Hay que regular la «hospitalidad sacramental» de los cristianos que comparten con nosotros la misma fe en los sacramentos y necesitan a veces de esta hospitalidad, que nada tiene que ver con el proselitismo ni tampoco con la indiferencia ante la elección de una u otra Iglesia. Hablo de situaciones de necesidad y urgencia pastoral.

Con la ayuda de Dios, caminaremos con voluntad ecuménica. Benedicto XVI nos ha impulsado a ello desde el inicio de su pontificado. Como nos dejó dicho el Papa Juan Pablo II, el ecumenismo es irreversible en la Iglesia. No obstante, el ecumenismo requiere paciencia y constancia. Se ha hecho mucho y no debemos desalentarnos porque responde a la voluntad de Dios para su Iglesia. El nuevo octavario por la unidad nos invita una vez más a orar unidos sabiendo que él está en medio de nosotros.

La importancia de estas declaraciones es considerable, dado que D. Adolfo González Montes es el responsable del ecumenismo en España y sus opiniones, reflexiones y proyectos van a ser trascendentales en el desarrollo y práctica del movimiento ecuménico en España durante varios años.

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