Fue
en su día (1995) el obispo más joven de
la Comunión Anglicana. Es el quinto obispo de la
más antigua de las denominaciones evangélicas
en España, la Iglesia Española Reformada
Episcopal (IERE), fundada en 1868. En la reciente IX Asamblea
celebrada en Porto Alegre ha sido nombrado miembro del
Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias.
Manuel López le entrevistó en la Iglesia
Catedral protestante de la calle Beneficencia de Madrid.
Después
de largos años en los que la representación
española no pasó de simbólica, el
Consejo Mundial de Iglesias acoge a un miembro español
en su Comité Central. ¿Cómo se lleva
este peso añadido a la púrpura episcopal?
No hay púrpura;
sólo el color… Yo creo que una parte importante
de mi papel como obispo es representar a mi Iglesia en
el extranjero. El protestantismo español se desarrolla
en un contexto mayoritario católico y es por eso
por lo que necesita salir. Para mí es importante
poder representar a España en un forote iglesias
mayoritarias, como es el Consejo Mundial de Iglesias
Las críticas
más comunes al CMI desde la órbita no ecuménica
coinciden en señalar el desequilibrio entre un
“excesivo” posicionamiento de la organización
ecuménica a favor de la justicia social frente
a un “escaso” interés en los temas
espirituales. ¿Cómo reequilibrar ambos objetivos?
Esas críticas no
son justas. Las personas que las hacen ignoran que el
CMI da una gran importancia a los aspectos espirituales.
Las críticas vienen de los años sesenta
y setenta, en que el Consejo Mundial de Iglesias no se
cruzó de brazos ante temas como el apartheid y
la descolonización en Sudáfrica, dictaduras
sanguinarias en América Latina o injusticias sociales
en Asia.
En esta IX Asamblea, el
arzobispo Desmond Tute se define a sí mismo como
un producto del CMI. No, el CMI no ha descuidado los aspectos
espirituales; de hecho hay una Comisión dedicada
a trabajar en los aspectos teológicos, Fe y Constitución.
Las celebraciones cúlticas tienen gran importancia.
La sede del CMI tiene una capilla ecuménica que
es usada dos veces al día por las personas que
trabajan allí. El CMI es muy consciente de que
la vida espiritual y la denuncia social son los dos pies
con los que hay que caminar. Si tuviera un solo pie, no
podría caminar bien. Con todo, creo que el Consejo
debería enfatizar más las denuncias de la
situación que se está dando en Oriente Próximo.
En este momento es el punto más caliente del planeta
y requiere posiciones de denuncia tan claras como el Consejo
defendió en los años sesenta y setenta en
otras partes del mundo.
Superada la crisis
de una amenaza de escisión del CMI del mundo ortodoxo,
¿en qué estado se encuentra ahora la estrategia
de acercamiento del Consejo al mundo pentecostal?
Creo que el CMI es consciente
de que las iglesias pentecostales son una fuerza emergente
dentro del cristianismo y que tienen una gran importancia
en África, Asia y especialmente en América
Latina. En la IX Asamblea se ha puesto de relieve la importancia
de las iglesias pentecostales en América Latina.
Me gustaría destacar la intervención de
un líder pentecostal argentino que recordó
dos cosas: una, que las iglesias pentecostales en América
Latina han cambiado su política de confrontación
con la Iglesia Católica y dos, que tienen el derecho
a ser tratadas como iglesias plenas, y no como grupos
religiosos con comportamientos sectarios.
La incorporación
de la mujer a las estructuras del CMI va siendo poco a
poco un hecho. Pero ahora es otro colectivo, el de los
jóvenes, el que reclama su cuota, insatisfechos
con el 15 por 100 que les ofrece el Comité Central…
Sé que lo que voy
a decirte no es muy popular, pero yo no estoy de acuerdo
con las cuotas. Yo creo que la representación de
un colectivo debe estar en función de su capacidad
y su eficacia para hacerse representar. No sirve que una
persona sea elegida para un cargo por ser joven o mujer,
sino por ser responsable y eficaz para el cargo. Está
bien establecer unas cuotas mínimas, que aseguren
una cierta representación de colectivos que en
algunos casos no están bien representados. Pero
deber ser la cualidad de la persona la que prevalezca
en cuestión de representatividad.
En España
sigue sin estar de moda el ecumenismo por la doble razón
de la ausencia de ”proselitismo” de las iglesias
miembro del CMI* y la falta de interés de las iglesias
que se mantienen fuera de los entornos del CMI. ¿Qué
fórmulas te propones impulsar desde el Comité
Central del CMI para sacar al ecumenismo de la “vía
muerta”?
En primer lugar, debo recordarte
que soy una persona muy humilde, poca cosa para sacar
al ecumenismo de la vía muerta. La información
es vital para que los prejuicios desaparezcan. En este
sentido, me propongo informar a todas las iglesias, miembros
y no miembros del CMI de la Península Ibérica
actividades del CMI en España y también
promover algunas. Mi esperanza es que en estos cuatro
años pueda haber alguna reunión del Comité
central aquí en España.
El creciente fenómeno
de los “cristianos sin iglesia” no parece
tener cabida en la agenda del CMI, monopolizada por los
puntos fuertes de los programas de actuación de
las distintas iglesias. ¿Cuándo va a dar
cabida el Consejo a la participación de creyentes
a título personal?
Es difícil que el
MI dé cabida a personas, porque es un Consejo de
Iglesias. Eso no quiere decir que al CMI no le preocupe
la situación de los cristianos sin iglesia. Este
es un fenómeno de la postmodernidad que tiene que
ver con que la comunión no sea aceptada por personas
que prefieren estar en un movimiento que no les exige
nada ni les compromete a nada. Es un movimiento muy minoritario
que se da en las iglesias del Primer Mundo. En el Tercer
Mundo no ha llegado; allí la pertenencia a las
iglesias es muy importante.
A los cristianos
abiertos al ecumenismo, incluso comprometidos, tampoco
les da cancha alguna desde los despachos eclesiásticos
del CMI…
Posiblemente es verdad,
pero obedece a las propias estructuras del Consejo. Son
las Iglesias las que están representadas; son las
Iglesias las que son miembros; y son las Iglesias las
que tienen el derecho a elegir a sus representantes. No
obstante, pienso que cualquier cristiano que tenga algo
que aportar será bienvenido. De hecho, el departamento
de Publicaciones del CMI viene publicando libros de autores
de muy distintas tendencias que aunque no estén
muy vinculadas al movimiento ecuménico, tienen
algo que decirle al movimiento ecuménico.
Como miembro también
del Comité Organizador del VII Congreso Evangélico
Español, se sobreentiende que es a ti a quien sobre
el papel corresponde impulsar alguna propuesta ecuménica
concreta…
Todavía no está
formado el Comité; hay una propuesta de nombres.
El VII Congreso Evangélico Español será
una actividad ecuménica, por el hecho de ser evangélico
y español. Si la mayoría no ve claro que
haya impulsos ecuménicos con otros criterios cristianos,
yo debo respetar eso.
Medio siglo atrás,
en tiempos duros del nacionalcatolicismo, una pintada
en la fachada de una iglesia de la capital amenazaba con
que “Protestantes, iros [sic] a Inglaterra”.
Anglicana -la comunión- y española -la Iglesia
de la que eres su obispo-, ¿cómo explicas
hoy, gracias a Dios a salvo de asaltos a las iglesias,
la aparente contradicción?
No hay ninguna contradicción.
El cristianismo tiene una dimensión universal y
una dimensión local. Esto es claro en el testimonio
de las Sagradas Escrituras. La Iglesia a la que pertenezco
es una Iglesia muy española, porque es posiblemente
la única Iglesia que no surgió como fruto
de misioneros extranjeros, sino que fue fundada por un
grupo de españoles que abandonaron la Iglesia Católica
y tomaron el modelo de la Iglesia de Inglaterra y ahí
es donde se tiene salida la dimensión universal.
La propia Comunión Anglicana se define como una
Comunión universal que tiene múltiples manifestaciones
locales y es muy respetuosa con estas manifestaciones
locales de cada Iglesia miembro de esta Comunidad.
¿Hasta cuándo
será utópico hablar de una refundación
de la Iglesia Evangélica Española que acogiera
en su seno al Protestantismo histórico
Yo creo que siempre que
ha habido refundaciones en otras partes del mundo ha habido
un proceso muy largo de diálogo, de comprensión
y de integración. En el Protestantismo español
nos falta un poquito más de diálogo, aunque
la FEREDE está contribuyendo a este proceso de
integración.
¿Y de una
en Iglesia Española Reformada Episcopal…
Ibérica, que incluyera a Portugal y Gibraltar?
El sueño panibérico
es muy antiguo. En política y en religión.
José Antonio soñaba con un Estado panibérico
con su capital en Lisboa y con la bandera de Cataluña.
Esto la gente lo olvida. Pero la realidad es que Portugal
ha vivido de espaldas a España mirando al Atlántico,
enfatizando su herencia celta, mientras que España
ha vivido mirando al Mediterráneo y enfatizando
su herencia íbera. Afortunadamente, la Unión
Europea ha abierto canales de colaboración entre
los Estados de la Península Ibérica, y también
entre las Iglesias. Nuestra iglesia en concreto mantiene
un diálogo permanente y unos encuentros de planificación,
colaboración y acción conjunta con la Iglesia
Lusitana de Portugal y con la diócesis de Gibraltar.
Vas a ser el primero en publicarlo: yo soy obispo auxiliar
de la diócesis de Gibraltar, y el obispo de Gibraltar
es obispo auxiliar mío.
De una fecha para
llegar a la “unidad visible de los cristianos”
entonces, mejor no hablamos, ¿no?
Sí es verdad que
existe una profunda división entre los cristianos,
Alguien dijo que si el siglo XVI fue el siglo de la Reforma,
cinco siglos después, el XXI, podría ser
el siglo de la unidad. Por supuesto, hay que afirmar que
se han dado muchos pasos hacia la unidad de las Iglesias.
Hay muchos diálogos multilaterales entre ortodoxos
y protestantes, protestantes y católicos, católicos
y ortodoxos. Algunos pasos importantes se han dado. Por
ejemplo, este año se cumplen diez de la Comisión
Porvoo, en la que se llegó a la comunión
plena entre luteranos y anglicanos en Europa, lo que significa
que un luterano se convierte automáticamente en
miembro de una Iglesia Anglicana, y viceversa. Dos cosas
son cruciales en el camino de la unidad: una, que la unidad
debe empezar por los son más semejantes y extenderse
luego a otros; y dos, que debemos intentar hacer juntos
lo que podamos hacer juntos, porque hacerlo por separado
es duplicar esfuerzos.
Obispo, muchas gracias
por tus declaraciones a teologic@.
Revista teológica@ - Ateneo teológico
Madrid, 14 de marzo de 2006.
* La Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE)
y la Iglesia Evangélica Española (IEE).