Centro Ecuménico Misioneras de la Unidad - eventos

En el 40 aniversario
del decreto “Unitatis Redintegratio”

[Madrid, 10-12 de diciembre de 2004]

Ecumenismo: Responsabilidad propia
e irrenunciable de la Iglesia Católica

En la tarde-noche del día 10 de diciembre el salón donde se celebraba el Congreso de Ecumenismo, convocado por las “Misioneras de la Unidad” y la “Asociación Centro Ecuménico”, en Madrid, del 10 al 12 de diciembre de 2004, se encontraba repleto de personas. Habían llegado de Asturias, Aragón, Cataluña, Valencia, Andalucía, las dos Castillas, Galicia, Madrid...Entre los más de cien asistentes, se veían un buen número de cabezas pobladas de canas, eran los veteranos del ecumenismo en España, los pioneros, quienes habían roturado, batallado, sufrido y gozado a la vez con la implantación del primer ecumenismo, reconfortados ahora al constatar que sus esfuerzos no habían sido inútiles. Se contemplaba otro buen número de personas de edad intermedia, muchos de ellos delegados diocesanos de ecumenismo, miembros activos otros, hombres y mujeres, de considerables grupos ecuménicos, todos curtidos en la labor de la búsqueda de la unidad cristiana. Y también algunos jóvenes, como aquellos dos, profesor y profesora, de centros de enseñanza en Miranda de Ebro (Burgos), quienes ese fin de semana se habían desplazado a Madrid, cuando los demás lo hacen a Salamanca como alumnos del Master de Ecumenismo impartido en aquella Universidad Pontificia. Asistieron representantes de algunos Centros Ecuménicos: Madrid, Salamanca, Elda (Castellón), Cataluña... y se contaron en ocasiones no sólo católicos sino también ortodoxos, anglicanos, protestantes. Ha sido el primer Congreso en España sobre ecumenismo, en este caso para conmemorar el 40º aniversario de la promulgación del Decreto "Unitatis redintegratio" del concilio Vaticano II, y la valoración hecha por los mismos asistentes, ponentes incluidos, ha sido positiva.

ESPERANZA, IDENTIDAD CATÓLICA, ENRIQUECIMIENTO INTERECLESIAL...

Se abrió el Congreso con las palabras de acogida de la Directora de las Misioneras de la Unidad, Maria José Delgado, e inmediatamente dos de los más importantes pioneros del ecumenismo en España: el P. Joan Botam en Barcelona allá por los primeros años cincuenta [1954] y D. Julián García Hernando que en 1960 en Segovia y a partir del 1968 en Madrid se hizo cargo de todo el ecumenismo español en el Secretariado de Ecumenismo de la Conferencia Episcopal Española. Ambos deleitaron y calentaron los ánimos de los presentes con sus experiencias, su doctrina y sus proyecciones hacia el futuro.

A renglón seguido fue el Dr. Langa Aguilar, OSA, profesor de la Facultad de Teología de San Dámaso en Madrid, quien, presentado por el Delegado diocesano de ecumenismo de Madrid, Mariano Perrón, disertó acerca de "Unitatis redintegratio". De su elaboración a su promulgación. El Dr. Pedro Langa Aguilar registró en la primera parte (preliminares)el contexto anterior al importante Decreto, cuyos hitos más salientes pasan, a su entender, por el beato Juan XXIII, el Secretariado de la Unidad (SUC), los cardenales Bea y Willebrands, y la resonante intervención conciliar de Monseñor De Smedt [19.XI.1962] sobre las a veces radicales diferencias entre la Comisión Central y el SUC en el modo de entender el ecumenismo. Con la segunda parte (elaboración) el ponente se ocupó de la historia propiamente dicha del Decreto, desde el incipiente primer esquema hasta el definitivamente aprobado el 21.XI.1964, he hizo ver vicisitudes y contratiempos durante las tres primeras etapas conciliares, comprendida la sorpresa de última hora. En la tercera parte (promulgación) los congresistas pudieron comprobar la minuciosa y pesada labor del SUC en los días anteriores a la promulgación y las subsiguientes reacciones de toda la Iglesia y del mundo ecuménico en general. En la cuarta y última parte (reflexión) el ponente se pronunció con juicios de valor, siempre basados en datos históricos sobre qué pretendió, qué quiso ser y cómo se valoró el Decreto y cuáles fueron las principales lecciones entonces de su elaboración y promulgación: citó, entre otras, esperanza, identidad católica, enriquecimiento intereclesial, intercambio de dones, además de inspiración y orientación ecuménicas de la Iglesia católica.

TODA REFLEXIÓN TEOLÓGICA CONTRIBUYE A FAVOR DEL ECUMENISMO

La primera ponencia del siguiente día estuvo a cargo del Dr. Santiago Madrigal, S.J., Decano de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Comillas. Presentado por José Luis Díez, ecumenista y colaborador del Centro Ecuménico, habló sobre "Principios católicos sobre el ecumenismo". Aludió el Dr. Madrigal a la situación actual y a la situación "intentativa" del movimiento ecuménico. Indicó que el Decreto era fruto de un trabajo muy exigente, se refirió a los 10 primeros años del postconcilio, cuando se vivió un ecumenismo desbordante, a los 20 con un ecumenismo en situación más serena y ahora a los 40 en que parece que nos encontramos en situación de parón ecuménico. Se preguntó qué es lo que se encuentra hoy a flor de piel en la sensibilidad ecuménica y se contestó que la crisis, con dificultades transitorias y consecuencia probablemente de su éxito, fijándose luego en los dos objetivos del Concilio: renovación de la Iglesia y búsqueda de la unidad de los cristianos, pasó enseguida a analizar los cuatro primeros números del Decreto sobre Ecumenismo. El diálogo posterior con los presentes fue fluido.

A las 12h de la mañana tuvo lugar una Mesa Redonda, moderada por el P. Pedro Langa, OSA. Intervinieron el Pastor de la IEE, D. Alfredo Abad, Miembro del Comité Ejecutivo de Iglesia-Sociedad de la KEK, el sacerdote ortodoxo, P. Teófilo Moldovan, el reverendo Miguel de Oláiz, presbítero de la IERE y Presidente del Consejo de Dirección de la Sociedad Bíblica en España y Mons. Juan Usma Gómez, del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos ,de Roma.

Inauguró la tarde de ese segundo día el Dr. Rodríguez Garrapucho, SRJ, profesor de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca. Presentado por Alexander Bran, sacerdote miembro del Instituto Misionero de la Unidad, su tema fue: La práctica del ecumenismo. El Dr. Fernando Rodríguez Garrapucho expuso y comentó los artículos del 5-12 del Decreto y dijo que el ecumenismo es una acción "que atañe a la Iglesia entera [n.5], relacionó el ecumenismo y la «reforma permanente de la Iglesia» [n.6] y señaló el ecumenismo espiritual como «conversión interior» y «santidad de vida».Más adelante, y comentando el número 9, aludió por extenso a la necesidad, señalada por este artículo, del conocimiento mutuo y del diálogo teológico. De manera muy en especial se detuvo en la enseñanza del Decreto en su número 10 acerca de la formación teológica de pastores, fieles y misioneros, algo imprescindible para la marcha del ecumenismo. Y si algo subrayó especialmente fue, en el número 11, la «jerarquía de verdades» dentro del método del diálogo y la exposición de la doctrina. Finalizó su intervención comentando de forma amplia el número 12, donde se habla de la unidad de acción entre los cristianos de diversas confesiones.

La última parte de la tarde la ocupó la Conferencia del Dr. Santiago del Cura Elena, profesor de la Facultad de Teología de Burgos. Le presentó el P. Juan Pablo García Maestro, trinitario, del Instituto Teológico San Alberto Magno (Córdoba) y trató sobre: Iglesias y Comunidades Eclesiales separadas de la Sede Apostólica romana. Pretendió con esta intervención hacer un comentario, centrado directamente en los aspectos teológicos del capítulo III de "Unitatis redintegratio", tanto en una perspectiva retrospectiva (el camino recorrido en 40 años) como prospectiva (el futuro que está delante de nosotros). Para ello, es necesario tener en cuenta que el cisma de Oriente y el de Occidente son de distinta naturaleza teológica y han de ser objeto de un tratamiento diverso. Así, en relación con las "Iglesias hermanas" de la tradición oriental predominan los vínculos de unión, en medio de un pluralismo teológico legítimo (que en determinados casos, sin embargo, se invoca para justificar la separación).Con las «iglesias y comunidades eclesiales» surgidas a partir de la Reforma las divergencias doctrinales son de mayor peso, lo cual no permite olvidar los muchos elementos comunes que las vinculan con la Iglesia católica. De cara al futuro, tal vez la sensación de bloqueo en los diálogos obedezca a que los pasos dados hasta ahora plantean en toda su radicalidad la pregunta por la posibilidad de hacer real ya aquí (en la espera de su plenitud escatológica) la «Iglesia una».En consecuencia, toda reflexión teológica que ayude a este logro con sus propias aportaciones es una contribución en favor del ecumenismo.

La jornada finalizó con un concierto por el grupo «Pueblo de Dios» y «Brotes de Olivo», a base de canciones ecuménicas

LA PLENA UNIDAD ES POSIBLE

Tras la celebración de la eucaristía, el domingo día 12 pronunció su Conferencia el Dr. Eloy Bueno de la Fuente, profesor de la Facultad de Teología de Burgos. Presentado por Maria José Delgado, Misionera de la Unidad, trató acerca de: «Incidencia del Decreto sobre el ecumenismo hasta su 40º aniversario», indicando que UR constituyó un modo nuevo de mirar la realidad eclesial y que apareció la responsabilidad de la peculiaridad católica ante la exigencia de refundación del compromiso ecuménico. Dividió su conferencia en cuatro partes: I.- El inicio de una etapa inédita en la historia de la Iglesia católica, donde señaló la asunción por ésta de una actitud fundamental e irreversible sobre el ecumenismo, con una teología a la altura de esa tarea, con gran ilusión inicial y una «lluvia fina» de gestos, además de los diálogos teológicos y la sensibilización del pueblo. II.- Hacia la forma mentis a la altura de una necesidad inédita, donde destacó la configuración de un nuevo método teológico, la conversión y reforma de la Iglesia, la fidelidad a la vocación, la lectura renovada de la Escritura, la purificación de la memoria, la emergencia de una nueva exigencia con la profundización de la idea de unidad y la jerarquía de verdades, principalmente. III.- La confesión común: protagonistas y escenario del acontecimiento con la confesión trinitaria, el consenso cristológico, el Espíritu Santo, la articulación entre revelación y tradición, etc. IV.-En el dinamismo de la comunión visible: unión y no absorción, primacía de la koinonía, Iglesia como comunión y la responsabilidad propia e irrenunciable de la Iglesia católica.

La ponencia final corrió a cargo del Delegado de Ecumenismo de Córdoba, quien, presentado por Maria del Carmen Alcañiz, miembro de la Asociación Centro Ecuménico, dijo que los cristianos están decididos a recorrer el camino hacia la casa común de la plena unidad visible, a partir de Edimburgo [1910],en el mundo cristiano no católico y a partir del Decreto sobre Ecumenismo en todo el mundo católico a partir de 1964. Añadió que es largo el trayecto ya recorrido, pero aún más el que queda por andar. Acentuó que la esperanza es enorme pero las dificultades y peligros superan las capacidades humanas y que son necesarias grandes dosis de paciencia, perseverancia y discreción. Unitatis redintegratio es brújula hacia la meta que orienta a intensificar la oración, la conversión de la Iglesia, a potenciar el diálogo y la formación ecuménica y a proseguir la comunión en el testimonio. Como conclusión señaló que a la pregunta de si es posible la plena unidad visible de los cristianos, la respuesta, con Juan Pablo II, es siempre: sí. La misma respuesta pronunciada por María de Nazaret porque para Dios nada hay imposible.

SE ELABORÓ TAMBIÉN LA SIGUIENTE NOTA DE PRENSA:

«Reunidos en Madrid en el Congreso de Ecumenismo los días 10 al 12 de diciembre de 2004,convocado por las Misioneras de la Unidad y la Asociación Centro Ecuménico (ACEMU),con motivo del 40º aniversario de la promulgación del «Unitatis redintegratio»,más de un centenar de cristianos han reflexionado acerca del Decreto de Ecumenismo del Vaticano II. En esta reflexión llegaron todos los asistentes a comprobar de nuevo que el Decreto sobre el Ecumenismo se mantiene como diseño válido para la marcha actual del movimiento ecuménico, promovido por el Espíritu Santo, irreversible, necesario para la continua conversión y reforma de la Iglesia y nos conduce a una Iglesia de comunión. Por eso, han creído que las jerarquías católicas en nuestra nación deberían intensificar la práctica del ecumenismo en las actividades pastorales de sus iglesias particulares, en la enseñanza de la teología ecuménica en Facultades de Teología y centros eclesiásticos e incrementar el diálogo teológico con las iglesias hermanas. Esperan que párrocos y pastores se esfuercen en promover la espiritualidad y formación ecuménicas de sus fieles y piden a éstos su serio compromiso con el ecumenismo en España. Conscientes de pertenecer a la Iglesia de Cristo piden perdón a los hermanos no católicos por la insensibilidad que hacia ellos puedan comportar en ocasiones sus acciones ecuménicas y quieren participar con ellos en la urgencia de purificación de la memoria histórica y en los riesgos actuales en la búsqueda de la unión de los discípulos del Señor para que el mundo crea que Él es el enviado. Transmiten a los distintos Centros Ecuménicos de España y a los diversos grupos de ecumenismo un saludo fraterno lleno de esperanza por las perspectivas ecuménicas, abiertos a la colaboración en signos y actitudes inequívocas hacia la unidad visible de la Santa Iglesia.

José Luis DÍEZ MORENO


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