Comunicado
del I Simposio Nacional de Ecumenismo
Bogotá (Colombia) agosto, 25-27 de 2004
Convocados por el Departamento
de Doctrina y Ecumenismo de la Conferencia Episcopal
colombiana, nos reunimos en la ciudad de Bogotá
los días 26 y 27 de Agosto de 2004, representantes
de la Iglesia Bautista, Católica Romana,
Episcopal Anglicana, Iglesia Luterana y Menonita;
con el propósito de reflexionar sobre el
"Ser y quehacer del movimiento ecuménico
en Colombia hoy".
Durante el desarrollo del
Simposio se observaron claramente 3 ejes temáticos,
presentados en ponencias y coponencias por algunos
de los representantes de las Iglesias ya mencionadas;
expresados en: 1. Eje Histórico; 2. Eje Bíblico
- teológico y el 3. Eje pastoral.
En el eje histórico,
pudimos analizar vivencias, experiencias, testimonios
que han creado memorias dolorosas para todas las
Iglesias. Cabe recalcar que no todas las experiencias
y testimonios han sido negativos, pues encontramos
entre ellos, luces de esperanza desde el inicio
mismo de la división, que hoy en día
brillan con más intensidad, prueba de ello
es el acto que nos congregó.
En el eje Bíblico Teológico
una vez más confirmamos que definitivamente
la Unidad Ecuménica ha estado en los propósitos
de Dios, expresado en las Sagradas Escrituras y
en la iluminación práctica del Espíritu
Santo dentro de los constantes esfuerzos de unidad
de las Iglesias cristianas de tradición histórica,
con miras a la unidad.
El eje pastoral se presenta
como el actuar común de las Iglesias hacia
la unidad, dirigido a nuestra sociedad especialmente
la más necesitada, ya sea en el orden moral,
espiritual o físico, que clama por nuestra
ayuda que no identifica las diferencias de credo.
Por todo lo anterior, recogiendo
el consenso de los asistentes planteamos las siguientes
recomendaciones:
- Darle continuidad a éste
Primer Simposio Nacional de Ecumenismo.
- Facilitar espacios de participación
y encuentro en trono a proyectos en común
y actividades ecuménicas.
- Promover el diálogo
intereclesial e interreligioso.
Agradecemos
a la Conferencia Episcopal y a las Iglesias
convocantes por el ambiente de fraternidad, solidaridad,
docilidad al espíritu y respeto en que se
desarrolló el encuentro. Invitamos a las
demás Iglesias a unirse a este esfuerzo en
el espíritu de San Pablo cuando dice:
"Así pues,
si ayuna una exhortación en nombre de Cristo,
un estimulo de amor, y una comunión en
el espíritu, una entrañable misericordia,
colmen mi alergia, teniendo un mismo sentir, un
mismo amor, un mismo ánimo, y buscando
todos lo mismo. No hagan nada por ambición,
ni por vanagloria, sino con humildad, considerando
los demás cómo superiores a uno
mismo, sin buscar el propio interés, sino
el de los damas. Tengan entre ustedes los mismos
sentimientos que Cristo” Filipenses 2, 1-
5.