Acto
Inaugural
Hermanos y amigos de las diferentes
iglesias y comunidades:
En nombre del Departamento
de doctrina y ecumenismo de la Conferencia Episcopal
de Colombia, les presento un cordial saludo de bienvenida.
Siéntanse en su casa, que este lugar sea
en estos días , expresión tangible
de la unidad que queremos realizar en toda la iglesia
de Cristo.
La finalidad central de nuestro
encuentro es reflexionar sobre la enseñanza
del Señor en el evangelio de Juan: “Esta
es la vida eterna: que te conozcan a Tí,
el único Dios verdadero y al que Tú
has enviado, Jesucristo”. Tarea de la iglesia
entera es el anuncio de la salvación a todos
los hombres. Tarea que será eficaz en cuanto
la iglesia pueda dar testimonio de unidad visible.
No son diversos los Cristos que anunciamos, sino
que es uno sólo, el Hijo de Dios, salvador
del mundo a través de su muerte y resurrección.
Trabajar por la unidad visible
de la iglesia del Señor, se convierte así
en prioridad para la comunidad cristiana, especialmente
en Colombia, donde los retos sociales y culturales,
precisan de una iglesia que dé un testimonio
de unidad. Una iglesia unida podrá enfrentar
con fuerza y esperanza los desafíos de la
sociedad y la cultura.
Que este sea nuestro objetivo
en estos días de encuentro fraternal: crear
conciencia de la unidad en nuestras iglesias y propiciar
espacios de diálogo y de reflexión
teológica a nivel nacional y regional. Todavía
hay deficiencias y resentimientos que debemos afrontar
con ánimo decidido y en espíritu de
caridad. Todavía hay campos inexplorados
para alcanzar el mutuo conocimiento, el perdón
de nuestros pecados históricos, fortalecer
los vínculos personales y confesionales,
y sobre todo para recrear en toda su belleza, el
rostro de la iglesia del Señor. De la creatividad
para imaginar caminos y métodos, y de la
caridad para encontrarnos, depende en gran manera
el futuro del movimiento ecuménico en nuestra
patria. Hay mucho trabajo por hacer pues el movimiento
ecuménico todavía no es una actitud
universal en las iglesias, y las difíciles
memorias de otros tiempos todavía permanecen
vivas en muchas mentes. Pero si nosotros hacemos
el esfuerzo, con toda seguridad el Espíritu
Santo harà fructificar las semillas que sembremos.
Quiero agradecer a las instituciones
e iglesias que han hecho posible esta reunión
de hermanos: Iglesia Luterana, Iglesia episcopal
de Comunión anglicana, Iglesia ortodoxa griega,
Iglesia presbiteriana, Iglesia menonita, iglesia
metodista, Iglesia bautista central, Iglesia luterana
Alemana, Seminario bautista de Cali; Universidad
de la Sabana y a las Conferencias Episcopales de
Colombia y Canadà. Y a todos ustedes que,
con su presencia, colaboran decididamente para afinar
los mecanismos y métodos de un esfuerzo ecuménico
conjunto. Cada uno de ustedes seguramente trae una
idea, una experiencia, un aporte, que, junto a los
de todos, producirá un resultado enorme para
el futuro de la unidad. Así cumpliremos el
mandato de Jesús a sus discípulos:
“Para que todos sean uno. Como Tu, Padre en
mí, y yo en Tí, que ellos también
sean uno en nosotros, para que el mundo crea que
Tu me has enviado”. (Juan 17, 21).
BIENVENIDOS A NUESTRA CASA.