Comunicado
del XV Encuentro
Ecuménico de El Espinar 2005
El
Movimiento Ecuménico iniciado en la Conferencia
misionera mundial de Edimburgo (Escocia), en
el ya lejano 1910, ha significado una acción
profunda del Espíritu Santo en el interior
de las iglesias cristianas y ha producido enormes
cambios en la valoración y en el acercamiento
fraternal de las diferentes iglesias.
Este progresivo acercamiento
y aceptación de las iglesias se concreta
en la fundación, la reflexión doctrinal
y las iniciativas prácticas del Consejo Mundial
de Iglesias, CMI; en la riqueza teológica
y pastoral del concilio Vaticano II, y en la multitud
de documentos que han cambiado nuestra valoración
de puntos conflictivos de las disputas confesionales
del pasado.
El Movimiento Ecuménico
no tiene únicamente una dimensión
universal, sino que vive y crece en la realidad
concreta de las iglesias locales, a nivel nacional,
diocesano y parroquial.
Los Encuentros Ecuménicos
de El Espinar (Segovia) surgen por iniciativa
del mismo y único Espíritu, que los
anima y fomenta; buscamos, por el camino del diálogo
del Amor y de la Verdad, la superación de
las divisiones entre cristianos e Iglesias, que
son escándalo y obstáculo para la
acogida del Evangelio que proclamamos. Queremos
ser parábola y adelanto gozoso del don de
la Unidad, de la Koinonía en la fe, el amor
y la esperanza, de la única e indivisa Iglesia
de Cristo.
La reflexión de este
año 2005 ha sido sobre “Los retos
del ecumenismo actual” que hemos concretado
en las siguientes conclusiones:
- El problema de la secularización
en Europa siempre ha existido, pero nunca ha sido
tan evidente y tan masivo como ahora. La unidad
de los cristianos es más apremiante que
nunca, porque es esencial para sanar el fenómeno
de secularización y responder al proceso
de paganización.
- Para lograr la Unidad es
necesaria la conversión personal y el hacer
visible nuestra fe. Es el momento en España
de expandir el ecumenismo personal al estructural,
porque la conversión afecta a los miembros
y a las estructuras de la Iglesia.
- Es preciso profundizar
las consecuencias ecuménicas que el pleno
reconocimiento del Bautismo tiene para las iglesias
cristianas.
- El Ecumenismo sigue siendo
una asignatura pendiente en España. Se
hace labor ecuménica de manera aislada
y silenciosa, por tanto, es importante la praxis
y difusión para facilitar la recepción.
- Debemos insistir nuevamente
en la necesidad de una formación ecuménica
sólida, por ejemplo: introduciendo los
cursos de Ecumenismo en todos los Institutos Eclesiales
educativos.
- Pedimos a las iglesias
el testimonio común en la vida pública,
a través de declaraciones y acciones conjuntas
en proyectos que respondan a los problemas actuales,
con actitudes de acogida, acercamiento y dialogo:
“Hacer juntos todo aquello que nuestra
conciencia no nos obligue a hacer por separado”
(Principio de Lund).
- Insistimos en la necesidad
de que todas las iglesias trabajen a favor de
la reconciliación de la memoria histórica.
- Es preciso valorar el camino
andado hacia la Unidad, y reconocer que nos enriquecemos
mutuamente aceptando los dones que el Espíritu
Santo otorga a todas y cada una de las confesiones
cristianas.
- Urge que fomentemos la
unidad eclesial de los grupos y movimientos que
han surgido en las iglesias.
- “Constatamos
la necesidad y la urgencia de vivir una espiritualidad
ecuménica entre las Iglesias”
[El Espinar, 2004], de desarrollar y asumir una
auténtica espiritualidad ecuménica.
- Consideramos de importancia
para el desarrollo del Ecumenismo en España,
acelerar la creación del Consejo Nacional
de Iglesias, organismo que ya funciona en otros
países de Europa y que permite hacer visible
el trabajo conjunto a favor de la paz, la justicia
y el cuidado de la creación. [Ver Directorio
sobre el Ecumenismo, 166-171].
Participamos en este Encuentro
de El Espinar ochenta y cinco miembros de las iglesias
bautista, católica, evangélica española,
española reformada episcopal, luterana de
Finlandia, ortodoxa griega; y aprobamos este Comunicado.
Su publicación quiere ser una aportación
para el crecimiento de la conciencia ecuménica
en nuestras Iglesias.
El
Espinar, julio de 2005.