EL
METROPOLITA HIERONYMOS DE TEBAS
NUEVO ARZOBISPO DE ATENAS Y TODA GRECIA
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Interior de la catedral metropolitana ortodoxa de Atenas. Todo listo para elegir al nuevo Arzobispo el 7.2.2008 [foto: Eglise orthodoxe russe en France: Jeudi 07 Février 2008]
LA ELECCIÓN
Su Eminencia Hieronymos, hasta hace unas horas metropolita de Tebas y Levádeia, acaba de ser elegido para suceder a Christodoulos I en la sede primacial del Arzobispado de Atenas y Toda Grecia. EFE y otras agencias informan de su elección en la segunda vuelta por 45 votos (43 según Orthodoxie :07. 2. 2008) de un total de 74 votantes (o quizás 75) y tres, o cuatro, según, ausentes por motivos de salud. El histórico momento se celebró a puerta cerrada en la catedral ortodoxa de Atenas el jueves 7 de febrero por la mañana, ante la presencia del ministro de Educación y Cultos, que asistió a título sólo de observador, dado que la Iglesia en Grecia no está separada del Estado. Frente a los 27 votos del metropolita de Esparta, Su Eminencia Efstathios, y dos en blanco, monseñor Hieronymos obtuvo la mayoría absoluta requerida con 45 votos en la segunda votación. El primer escrutinio había avanzado a primera hora de la mañana del mismo jueves a Hieronymos con 33 votos, frente a los 26 de Efstathios de Esparta, 7 de Anthimos de Tesalónica en igualdad con Ignatios de Dimitriade, y uno en blanco. Hieronymos ronda ya los 70 de edad y fue candidato hace 10. Entonces, 1998, salió derrotado por Christodoulos.
La solemne ceremonia de entronización -el cargo es vitalicio- tendrá lugar el sábado 16 de febrero (EFE afb/chw/lab) en la catedral metropolitana de Atenas y al día siguiente el nuevo Arzobispo concelebrará con los miembros del Santo Sínodo. La elección discurrió con arreglo a la carta estatutaria de la Iglesia ortod0xa griega autocéfala y la ley 590/77, la cual prevé una sola sesión ininterrumpida para, si fuere necesario, las tres votaciones. La mayoría ha de ser absoluta en los dos primeros turnos. De hacerse preciso el tercero, bastaría con un solo voto por encima del segundo candidato; y en caso de igualdad, habría que echar a suertes para deshacer el empate. La elección esta vez fue en el mismo escenario (cf. la foto de arriba) donde hace sólo unos días estuvo instalada la capilla ardiente de Christodoulos.
Bartolomé I expresó luego de conocer la noticia su alegría y contento por haberse decantado el Santo Sínodo hacia el metropolita de Tebas y Levádeia. En su mensaje de felicitación recuerda su profunda y vieja cercanía hacia monseñor Hieronymos así como su gran deseo de afrontar juntos y concordemente los problemas de la Iglesia ortodoxa. Tampoco la clase política se ha mostrado cicatera en elogios. El presidente de la República, Carolos Papoulias, hizo llegar el jueves por la tarde un telegrama expresando sus «más calurosas felicitaciones y fervientes votos de éxito en la nueva misión espiritual que debéis cumplir». El primer ministro, Costas Caramanlis, por su parte, mantuvo desde Bucarest, donde se encontraba de visita, una conversación telefónica con el neoelecto para desearle pleno éxito en su obra. El presidente del PASOK, Georges Papandreou, dirigió también un telegrama con «los mejores deseos de salud, ánimo y éxito en la más alta misión para la que habéis sido encargado a beneficio de la Iglesia de Grecia y de la Ortodoxia», con esta significativa añadidura: «que con vuestra presencia en el arzobispado y en la presidencia del Santo Sínodo, nuestra Iglesia se pueda adaptar a la época moderna con valor y franqueza». El presidente del Consejo mundial del Helenismo de la Diáspora, Stéfanos Tamvakis, el de LAOS, Georges Karatzaferis, así como el alcalde de Atenas, Nikitas Kaklamanis figuran de igual modo entre las personalidades que han hecho llegar congratulaciones y plácemes a monseñor Hieronymos (i-GR/ANA-MPA). El Vaticano y los Patriarcados de las distintas Iglesias lo harán, se dice, no bien hayan recibido la comunicación oficial.
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Su Eminencia Hieronymos de Tebas y Levádeia, bendiciendo después de su elección para Arzobispo de Atenas y Toda Grecia [Foto Ronfea.gr] |
DATOS BIOGRÁFICOS
Hieronymos, Ioannis Liapis en la vida civil, nació el 30 de marzo de 1938 en Oinofyta, ciudad a unos 60 kilómetros al norte de Atenas, en Beocia, región griega situada en la periferia de la Grecia Central, cuya capital es Levádeia, y Tebas la segunda metrópoli más grande. Trabajó un tiempo como profesor en la Sociedad de Arqueología de Atenas y luego como profesor de Letras (Filología) en el Liceo Léonin de Néa-Smyrni, así como en diversos colegios públicos del Ático, antes de abandonar la carrera profesoral para entrar a formar parte del clero. Ordenado diácono el 3 de diciembre de 1967, una semana después (10.12.1967), lo era de presbítero. Desde 1967 hasta 1978 fue el primer secretario (protosyggelos, equivalente a vicario general) de la metrópoli de Tebas. Asimismo rigió como higoumeno (es decir, prior) los monasterios de la Transfiguración en Sagmata (1971-1977) y de San Lucas (1977-1981). Cursados estudios de Filosofía y diplomado en Teología por la Universidad de Atenas (departamento de Arqueología) el año 1967, fue el primero en obtener una beca para consagrarse a los estudios bizantinos, lo que le permitió proseguir la tarea investigadora y estudiar el tercer ciclo de Teología en Graz (Austria) y entre 1977 y 1978 en el Ostkirschliches Institut Regensburg (Ratisbona) y Múnich, en Alemania, donde se doctoró. De 1978 a 1981 fue Jefe de la Secretaría (archigrammatos)del Santo Sínodo de la Iglesia de Grecia. Elegido en 1981 para Metropolita de Tebas y Levádeia, recibió la consagración episcopal el 4 de octubre de 1981. La metrópoli tebana, servida estos años por Su Eminencia Hieronymos ocupa el primer lugar entre las diócesis de Grecia por el alto índice de sacerdotes con formación superior: de sus 110 miembros, 82 son licenciados en Teología y muchos tienen una segunda licenciatura. Hieronymos ha formado parte de numerosas comisiones eclesiásticas, en particular sobre la educación, la gestión de los bienes de la Iglesia, las relaciones entre la Iglesia y el Estado. De 2005 a 2007 fue presidente de la comisión sobre el Diálogo entre la sociedad y la Iglesia, y es asimismo doctor honoris causa por la Universidad rumana de Craiova [Fuente : http://www.egliserusse.eu].

El nuevo Arzobispo de Atenas y Toda Grecia después de su elección [foto korazym.org : 07/02/2008]
LO QUE LE PIDE EL PUEBLO GRIEGO
Según arroja un sondeo efectuado en Grecia del 30 al 31 de enero de 2008, durante las horas de sede vacante, y publicado en el cotidiano griego Kathimerini, la mayor parte de los interrogados (76 %) desean que el sucesor de Christodoulos como Arzobispo de Atenas y Toda Grecia continúe en la misma dirección que el prelado difunto. Desean de igual modo que su primado se involucre en la lucha contra la desigualdad social (89 %), la droga (88,6 %) y los problemas de sanidad (82 %). Que resuelva los de la educación (77 %), la marginación (77 %), el paro obrero (73 %) y la corrupción (60 %). Un 43 % de los interrogados desea que el nuevo Arzobispo se pronuncie más a menudo sobre cuestiones de política internacional. El 58 % espera que prosiga los proyectos humanitarios. El 38 %, que esté más próximo al pueblo, y el 35 % que vele de modo especial por la unidad de la Iglesia. El 29 % vería con buenos ojos una mejora en las relaciones con el patriarcado de Constantinopla y el 23 % le pide que se decante por la reforma de la Iglesia. Las demandas, pues, no son pocas, ni pequeñas, ni de fácil satisfacción, pero la capacidad de Hieronymos tampoco se anda por las ramas, ni con rodeos, ni se queda corta. Autor de numerosas publicaciones teológicas, es también reconocido por su obra social en la región de Tebas, particularmente la creación de orfanatos, la adopción de huérfanos por familias de acogida, centros de reinserción de enfermos mentales, de desintoxicación y de trabajo para niños discapacitados, y la provisión de comidas populares para los pobres y los inmigrantes de la región. Monseñor Hieronymos ha dado igualmente prioridad a la cultura y a la educación, creando numerosos centros culturales destinados a los jóvenes así como también colonias piloto en el monte Parnaso. Iniciativa suya es, por otra parte, la fundación del Centro de Investigaciones de la Historia y de la Cultura de Beocia, que colabora, por cierto, con la Universidad de Durham (Cambridge). Hieronymos en su día rompió lanzas y estuvo asimismo entre los primeros dentro del clero en interesarse por los problemas de acogida, creando en Oinofyta un Centro de sensibilización hacia tales demandas. Fundó orfanatos y residencias de la tercera edad, se ocupó del medio ambiente, de la protección del patrimonio eclesiástico y hasta de convertir instalaciones de la Iglesia en centros de desintoxicación para drogodependientes y de acogida para inmigrantes, por cuya labor filantrópica, y en homenaje a ella, fue declarado doctor honoris causa de la universidad de Craiova en Rumanía. El es, sirva de muestra este otro título de relieve, presidente de la Sociedad griega de Cardiología (ELIKAR).
SU ECUMENISMO
A pesar de su derrota diez años atrás, el nuevo Arzobispo de Atenas y Toda Grecia apoyó resueltamente a Christodoulos en sus pasos de apertura hacia el diálogo ecuménico con la Iglesia católica. Mantiene también buenas relaciones con las autoridades de Constantinopla (Estambul) y con el propio patriarca Bartolomé I, considerado líder espiritual de prácticamente la Ortodoxia mundial, excepción hecha, claro es, de la Iglesia ortodoxa rusa, que se lo viene poniendo difícil de un tiempo a esta parte al titular del Phanar, según han permitido advertir algunos resonantes y concretos casos, como el de Gran Bretaña, y sobremanera el de Estonia, una de cuyas más lamentables consecuencias ha sido el plantón de los rusos en Ravena el pasado octubre cuando abandonaron destempladamente la asamblea plenaria de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa en su conjunto. Precisamente el Patriarcado Ecuménico, según EFE y otras agencias (afb/chw/lab), ha expresado ahora en un comunicado hecho público algunas horas después de la elección, ya digo, «su satisfacción y alegría» por haber sido elegido Hieronymos. La ceremonia de la entronización, que tendrá lugar, repito, el próximo sábado 16 de febrero ante numerosas delegaciones en la catedral metropolitana de Atenas, permitirá medir el alcance de algunos extremos en este capítulo de la unidad intereclesial.
Pero el ecumenismo de Hieronymos va más allá de un laudable y caluroso apoyo al predecesor en las medidas que éste iba tomando al respecto. Es de esperar, y vivamente lo desea por lo menos quien esto escribe, que sus relaciones con Roma sean buenas, abiertas, cordiales, ecuménicas. Abonan mis legítimas ansias algunos detalles recopilados en el fichero. No son muchos, ciertamente, y tampoco tienen el respaldo de una larga trayectoria del Arzobispo en cuanto primado, que no ha hecho sino empezar. Habrá que dar, pues, tiempo al tiempo, «que -como pensaba y escribía Cervantes en La gitanilla—, suele ser dulce salida a muchas amargas dificultades» y margen que hasta los clementes dioses otorgan a sus elegidos, y que los media, menos clementes a menudo, también suelen brindar a políticos y hombres públicos que asumen un cargo, un oficio, una gestión. Miembro de comisiones educativas, pastorales, de juventud, etcétera, ha participado con eficacia en el diálogo entre la sociedad civil y la Iglesia, así como en las relaciones ecuménicas con católicos y con protestantes. Ya sé que participar no es ser, pero por algo se empieza. En este sentido, quisiera compartir con mis lectores detalles de los ejemplos que conozco. El primero reside en el citado currículo. En efecto, del 27 al 29 de enero de 2007, hace ahora, siendo así, un año largo, los Hermanos Maristas con sus colaboradores seglares organizaron los primeros actos para celebrar los 100 años de presencia marista en Grecia. El centenario propiamente dicho comenzó el sábado 27 de enero de 2007 con una solemne Eucaristía en el Liceo Léonin de Néa Smyrni, presentes gran número de profesores y empleados que habían trabajado o seguían haciéndolo en la escuela, junto con padres de alumnos y antiguos alumnos. Entre éstos, el arzobispo católico de Atenas. Pero también hizo acto de presencia y allí estuvo formando una piña solidaria con los Maristas, cómo no, el metropolita Hieronymos de Tebas y Levádeia, antiguo profesor del colegio. Hubo, en fin, sacerdotes, diputados, representantes del Ministerio de Educación, miembros de la embajada de Francia en Grecia y numerosos amigos arropando a los beneméritos religiosos de la enseñanza. Como principio, no está nada mal. Pero el ejemplo que sigue tiene, desde luego, más envergadura ecuménica. Lo resumo un poco a vuelapluma, o, si se quiere, a rápido golpe de teclado.
EL GESTO ECUMÉNICO DE LAS RELIQUIAS DE SAN LUCAS
El 17 de septiembre de 1999 se abrió, en la basílica de Santa Justina, de Padua (Italia), por decisión del arzobispo-obispo, monseñor Antonio Mattiazzo, y para comprobaciones científicas sobre su autenticidad, la urna con las reliquias atribuidas a san Lucas evangelista. La comisión nombrada al efecto, presidida por el anatomopatólogo italiano Vito Terribile Wiel Marin, según los análisis realizados, confirmó que el esqueleto contenido en el arca de mármol del crucero izquierdo de la basílica de Santa Justina, de Padua, pertenece a un hombre de hace unos dos mil años, fallecido en edad avanzada. Confirmó, además, que la antiquísima caja de plomo en la que se conserva es la misma en que fue colocado el cadáver poco después de morir, y no los huesos. Según antigua tradición, contenida en un texto del siglo II conocido como Prólogo antimarcionita, Lucas, el querido médico de san Pablo, murió a los 84 años de edad en Beocia (Grecia), en cuya capital, Tebas, aún se venera un sarcófago de mármol vacío. San Jerónimo confirma que la urna con sus reliquias fue trasladada a Constantinopla durante el siglo IV, bajo el emperador Constantino.
Y bien, el motivo de haber abierto el sepulcro para someterlo a tan minucioso análisis fue ni más ni menos que la petición –extraña petición llegó a escribir algún periodista con pocas tablas en religiosidad oriental- del arzobispo Hieronymos, metropolita ortodoxo de Tebas y Levádeia, para que monseñor Mattiazzo donase una reliquia significativa del santo Evangelista a su ciudad, la primera en la que fue enterrado. Se lo pedía con estas sencillas y reveladoras palabras: «Creemos que estas celebraciones acercarán a los fieles de las dos diócesis, harán más profunda la fraternidad de los dos obispos, ayudarán en el camino del ecumenismo, cosas, hoy, más que nunca necesarias en las presentes circunstancias».Monseñor Mattiazzo lo explica de la siguiente manera: «El arzobispo de Tebas no tenía ninguna duda de que las reliquias de Santa Justina pertenecían a san Lucas. Yo formé una comisión histórica para examinar la consistencia de esta antigua tradición. Pero inmediatamente nos dimos cuenta de que era necesario también un examen científico». Monseñor Mattiazzo escribió al cardenal Miloslav Vlk, arzobispo de Praga, pidiendo prestada la reliquia del cráneo para ulteriores comprobaciones, e informó a la Santa Sede sobre la petición del metropolita ortodoxo de Tebas y sobre la conveniencia de hacer antes un examen científico. La Congregación para las Causas de los Santos, tras consultar a la Secretaría de Estado y al PCPUC, dio su aprobación. Juan Pablo II, con motivo del reconocimiento del cuerpo de san Lucas, envió el 15 de octubre del 2000 un mensaje a monseñor Mattiazzo, en el que dice: «San Lucas, según antiguos testimonios, murió en Beocia y fue enterrado en Tebas. Desde allí, como refiere san Jerónimo (cf. De viris ill. VI, I), sus huesos fueron transportados a Constantinopla, a la basílica de los Santos Apóstoles. Sucesivamente, según las fuentes que las investigaciones históricas van explorando, fueron trasladados a Padua». Y a renglón seguido, prosigue: «Se ha querido dar al congreso una significativa dimensión ecuménica, subrayada por el hecho de que el arzobispo ortodoxo de Tebas, Hieronymos, ha pedido un fragmento de las reliquias para depositarlo en el lugar donde aún hoy se venera el primer sepulcro del Evangelista».
Todo, por tanto, comenzó en 1992 con una solicitud del metropolita ortodoxo de Tebas al arzobispo-obispo de Padua relativa a las reliquias lucanas. Antonio Mattiazzo, recibió una carta en griego escrita por el titular ortodoxo de Tebas, en la que le pedía «un fragmento significativo de las reliquias de san Lucas para depositarlo allí donde se encuentra y es venerado hoy el sepulcro sagrado del Evangelista». Nombrada la Comisión y hechos los pertinentes exámenes, se llegó, paso a paso, al reconocimiento de 1998 y a la conclusión de los expertos en el 2000, con un sorprendente resultado que viene a confirmar la antigua tradición. En otoño, la diócesis de Padua organizó un congreso internacional dedicado a tal descubrimiento.
Ahora bien, como entre los huesos de Padua falta, como ya he señalado, el cráneo, hoy en la catedral de San Vito, de Praga, de ahí que monseñor Mattiazzo recurriese al cardenal Miloslav Vlk. De esta manera, en septiembre de 1998, el decano de la catedral de Praga y un experto en paleontología atravesaron Europa con dicha reliquia para llegar a Padua. Durante tres días los estudiosos coordinados por el profesor Terribile Wiel Marin examinaron el cráneo para comprobar si se articulaba con el atlas, es decir, con la primera vértebra cervical del esqueleto conservado en Santa Justina. «La correspondencia nos ha parecido indiscutible tanto a mí -dijo el profesor-, como a la profesora Capitanio y al profesor Emanuel Vlcek, venido desde Praga». Una confirmación más, por tanto, de la tradición. Cuando se estaban ultimando ya los preparativos para el congreso del 2000 y para el gozoso anuncio de la atribución de los huesos a san Lucas, monseñor Mattiazzo extrajo una costilla del esqueleto del santo, la más cercana al corazón y, tomó un avión que le llevó a Tebas. La Congregación para las Causas de los Santos, la Secretaría de Estado Vaticana y el PCPUC habían autorizado desde hacía tiempo al obispo de Padua a satisfacer la conmovedora solicitud del metropolita Hieronymos de tener una reliquia significativa que venerar en el sepulcro vacío de Tebas. Así es como el evangelista de la misericordia y de la mansedumbre de Cristo (mansuetudinis Christi) propició, diecinueve siglos después de su muerte, la oportunidad de dar un significativo paso adelante en el camino ecuménico, entre cuyos protagonistas cumple, pues, incluir con todo merecimiento al ahora elegido para Arzobispo de Atenas y Toda Grecia, Su Beatitud Hieronymos. El tercer ejemplo sirve para consolidar aún más, si cabe, lo anterior.
XXIX ENCUENTRO INTERCONFESIONAL DE RELIGIOSAS
Se desarrolló en el Monasterio femenino de San Juan Evangelista de Tebas, allá en las agrestes montañas de la Grecia Central, entre el 27 de agosto por la tarde y el 3 de septiembre por la mañana del año 2000. Tierras entonces, salta bien a la vista, de Su Eminencia Hieronymos, desde el 7 de febrero de 2008 nuevo primado de la Iglesia ortodoxa griega autocéfala. No estará de sobra precisar que los congresistas del XXIX Encuentro Interconfesional de Religiosas, llegados la mayoría de Centroeuropa y pertenecientes a distintas Iglesias o Comunidades eclesiales, y en cuanto nacionalidad a más de quince países, nos alojamos en las magníficas dependencias del Monasterio, puestas por el titular ortodoxo de Tebas a nuestra disposición aquellos días de convivencia. La parte del Monasterio reservada a vivienda de los congresistas y salas de conferencias era entonces de reciente construcción y todo el conjunto, según se nos hizo saber, había sido espléndida iniciativa del emprendedor Hieronymos, bien informado de la vocación ecuménica de los que allí nos habíamos dado cita. Tuvo además la deferencia de acudir a saludarnos unas horas después de haber llegado nosotros de Atenas, cuyo agobiante calor, insoportable de veras, fue pronto olvidado gracias a la suave brisa del arbolado paisaje de aquel hermoso lugar. Los coloquios por grupos después de la conferencia, se hacían a la sombra de los árboles y en animada conversación. Los componentes de la tertulia contábamos –en francés por lo general- experiencias, problemas, novedades, según quien tuviera la palabra, o de acuerdo con las costumbres e idiosincrasia del país de origen. Aquel XXIX Encuentro resultó de veras enriquecedor. Como lo es siempre, quiérase reconocer o no, el ecumenismo. Porque una Iglesia que se cierra en sí misma, que se inhibe, que se niega a leer los signos de los tiempos, que, en fin, le vuelve las espaldas al diálogo intereclesial, forzosamente acaba empobrecida. Es, en cambio y más bien, a fuerza de abrirse, de convivir y compartir la propia fe dentro del ancho coro pancristiano como esa Iglesia, la que sea, se enriquece, y esto lo propicia como gracia venida de lo alto el ecumenismo, que por algo Juan Pablo II vio en él un intercambio de dones. Me recordaba no hace mucho tan profundo y bello pensamiento el propio cardenal Walter Kasper. Y lo mismo vienen a decir de modo tácito muchas páginas del cardenal Franz König en su libro de reciente edición española: Abierto a Dios, abierto al mundo. Por una Iglesia dialogante (Desclée, Bilbao 2007).

Su Eminencia Hieronymos, metropolita ortodoxo de Tebas y Levádeia, a su llegada al Centro de Conferencias del Monasterio de San Juan Evangelista (Tebas) es acogido por los organizadores del XXIX Encuentro Interconfesional de Religiosas, en la tarde del 29-VIII-2000 [Foto P. Langa]
Algunas de las fotos que incorporo a esta reseña las hice yo mismo y reflejan el cordial ambiente que envolvió a los congresistas. Quien esto escribe pronunció en la mañana del 28 de agosto de 2000, memoria de san Agustín de Hipona, al que uno tiene consagrados ya muchos años de estudio, la conferencia «La vie consacrée, née dans l’unité, convoquée vers l’unité», luego publicada en algunos boletines de monasterios en Francia y Bélgica. Siguió en la segunda hora de la mañana Su Eminencia el metropolita Emilianos Timiadis, antiguo secretario particular del patriarca Athenágoras I. Emilianos Timiadis es cofundador, con don Julián García Hernando, ambos están juntos en la foto del grupo, de estos encuentros interconfesionales de religiosas, hasta la fecha llenos de vitalidad.
Fue al día siguiente por la tarde cuando Su Eminencia Hieronymos nos hizo la primera visita que resultó de veras agradable y distendida, pues le permitió interesarse por todos, provocando en unos y otros la curiosidad ante lo sorpresa de su presencia, de su cercanía. La verdad es que verlo en la foto oficial que lucía en el pórtico de la casa y de pronto darse de manos a boca con él en persona, con su imponente corpachón y su barba blanca, esbozando una ligera sonrisa, aunque su porte habitual fuera más bien serio dentro de la sencillez, daba no sé qué. Los griegos del Congreso ya nos habían prevenido para cuando sonase la hora de algo así que él había sido el principal contrincante de Christodoulos en el Santo Sínodo durante las elecciones a nuevo Arzobispo de Atenas y Toda Grecia en 1998. No tenía uno entonces, claro es, elementos suficientes para comparar y distinguir entre ambos. Tampoco es que su acopio sea hoy mucho mayor, esa es la verdad. Pero, a la vista de las fotos, de las filmaciones televisivas, de los reportajes periodísticos, sí quisiera uno dejar aquí dicho que se advierten claras diferencias entre los dos. Christodoulos era más cercano quizás, más fotogénico también, tal vez, puede que incluso más expresivo y elegante y de finos ademanes en sus movimientos. Hieronymos, por el contrario, parece más cerebral, intelectual, racional; más pausado, sin duda; y acaso más profundo también. Posiblemente carezca de la telegenia de Christodoulos, pero le asiste, como contrapartida, mayor concentración y, casi con seguridad, más densidad ideológica. Para observadores y expertos del tema que aquí expongo, su rápida elección, sin polémicas, hace prever un profundo cambio en la Iglesia ortodoxa griega autocéfala, entre cuya jerarquía, dicen, pasa hoy por ser un típico representante del ala moderada. Los observadores políticos destacan que el nuevo Arzobispo ha sido siempre partidario de ejercer su actividad pastoral sin buscar convertirse en noticia. A la vista de todo ello, no faltan expertos y medios de comunicación que dicen sentir el pálpito de un cambio de actitud de la Iglesia ortodoxa griega bajo su gobierno pastoral (cf. ABC.es: 07.02.2008). El tiempo, después de todo, se encargará de poner a cada uno en su sitio.

Viernes 1-9-2000: 11 h. Aula de Conferencias del Monasterio de San Juan Evangelista
(Tebas-Grecia). El metropolita Hieronymos de Tebas y Levádeia , en el centro, se dispone a pronunciar
en clave ecuménica una conferencia-información de la metrópoli de Tebas al XXIX Encuentro Interconfesional
de Religiosas [Foto: P. Langa].
LA DIVINA LITURGIA Y EL ACTO ACADÉMICO DEL 1.09.2000
Tornando al congreso, señalaré que monseñor Hieronymos nos volvió a visitar en la mañana del 1 de septiembre de 2000. Primero para celebrar la Divina Liturgia, a la que todos los congresistas pudimos asistir admirando su belleza. Figuraba en el programa del Encuentro, es cierto, pero ello no quita para que, sobre la positiva sensación de dos días atrás, cundiese ahora entre nosotros el interés por comprobar el comportamiento litúrgico de la primera autoridad eclesiástica ortodoxa de Tebas. Lo diré sin requilorios: de ver al metropolita Hieronymos vestido de pontifical. Cualquiera que conozca de cerca la Liturgia bizantina comprenderá la importancia que la Iglesia ortodoxa concede al momento solemne de la Divina Liturgia. Y me place poder decir, de entrada, que los congresistas en la iglesia del Monasterio de San Juan Evangelista, sita a sólo unos centenares de metros del Centro de conferencias, apenas tuvimos que esperar la llegada de Su Eminencia, porque fue muy puntual. El instante que vivíamos, las circunstancias que lo rodeaban, el entorno, todo ello junto, constituían uno de los momentos fuertes del XXIX Encuentro. La Divina Liturgia celebrada por un metropolita greco-ortodoxo, ¡ahí es nada! Por la mente de uno pasó durante la espera el pensamiento de encontrarse, como por allí dicen, en la cuna misma de las esencias ortodoxas, ya que Grecia –te puntualizan otros- «es la ortodoxia de la Ortodoxia». Y uno tiene todavía grabado en la retina el momento en que monseñor Hieronymos hizo su entrada acompañado de varios clérigos, y luego revistiéndose ya de los típicos ornamentos litúrgicos de las Iglesias tanto católicas como ortodoxas, y poco después dentro del iconostasio con la mitra oriental y el omoforio, con el dikerion y el trikerion, velas y más velas, y manejando el incensario con el sonoro cascabeleo al incensar, y él mismo, el celebrante en este caso, con voz grave que se adelgazaba en los trémolos finales cerrando la Gran Letanía, por ejemplo. La verdad es que su imponente corpulencia llenaba la puerta central del iconostasio. Allí también y una vez más, como tantas veces ocurre y ocurrirá mientras la cuestión subsista, padecimos el doloroso problema de la intercomunión, irresuelto aún entre católicos y ortodoxos. Nos tuvimos que contentar con el pan bendito al término de la ceremonia, excepto, claro es, lo ortodoxos, que ellos sí pudieron comulgar. Al día siguiente ocurrió lo propio, pero esta vez al revés, dentro de unas instalaciones anejas, a la caída de la tarde y durante la concelebración católica que presidió el benedictino padre Jean Geysens, de la abadía de Chevetogne.
El acto académico al que alude una de las fotografías de este reportaje puso de manifiesto los avances conseguidos por el metropolita en Tebas. Con ayuda del católico y jesuita Teodoro Kontidis, que hizo de traductor (dominaba magníficamente el griego y el francés, y se le puede ver en la foto junto al micrófono), Su Eminencia fue exponiendo el argumento de su disertación, toda ella centrada sobre cuatro puntos: lo social, lo pastoral, lo intelectual y lo ecuménico. De este último, que ocupa de modo particular mi reseña, diré que saqué una sensación constructiva, grata y esperanzadora. No se olvide que algunos datos de arriba se corresponden, sobre poco más o menos, con las fechas de nuestro Encuentro. El ecumenismo de Hieronymos en aquel entonces podría quedar resumido con lo que implica, y dice o quiere decir, esta frase de su carta al arzobispo-obispo de Padua: «El camino del ecumenismo, [es] cosa, hoy, más que nunca necesaria en las presentes circunstancias».
Compartió esos días con nosotros inquietudes y experiencias otro metropolita, Emilianos Timiadis, secretario que en su día fue del patriarca Athenágoras I. Diverso de Hieronymos, sin duda, y con más rodaje dentro de la ruta ecuménica también. Coordinaban los actos el claretiano padre Aitor Jiménez, por parte católica, que sigue siendo a fecha de hoy, como continuador de don Julián García Hernando, el responsable católico de organizar y programar estos encuentros; y de parte ortodoxa, en cuanto sucesor de Su Eminencia Timiadis, el archimandrita Athenágoras Yves Peckstadt, desde el 22 de junio de 2003 obispo de Sinope y auxiliar del metropolita de Bélgica. En la última fotografía de este reportaje se puede ver al grueso de congresistas junto a los dos metropolitas Hironymos y Timiadis. El ecumenismo de ambos era el mismo, sí, pero la manera de exteriorizarlo respondía a la forma de ser de cada uno.

Los metropolitas Hieronymos y Timiadis posan con los congresistas del XXIX Encuentro
Interconfesional
de Religiosas (Tebas-Grecia). Tarde del 29-VIII-2000 [Foto P. Langa].
Me cupo la suerte de mantener con Su Eminencia Timiadis largas y diversas conversaciones acerca de la Unidad, de la Iglesia ortodoxa, de la Iglesia católica y, por supuesto, de los encuentros internacionales e interconfesionales de religiosas que tanto él como don Julián García Hernando habían puesto en marcha muchos años hace. Había yo conocido al metropolita Timiadis en 1995 junto a las alambradas de Oswiecim-Auschwitz (Polonia), en el Centro de Diálogo, Oración y Encuentro Padre Kolbe [cf. P. Langa, «XXIV Encuentro Interconfesional e Internacional de Religiosas»: Pastoral Ecuménica XII/35 (1995) 347-356]. Ello me consintió ahora, en Tebas, ahondar más, si cabe, en la confianza como para recabar información y más detalles del tema. De una parte de aquellas conversaciones salió, precisamente a petición suya, mi artículo «La Iglesia ortodoxa y la beatificación de Atenágoras», publicado en la revista Ecclesia, Num. 3.053 (16 de junio de 2001), Año LXI, pp. 6-7 [886-887].
Siguen resonando dolorosas dentro de uno sus manifestaciones acerca de la inviabilidad de una posible beatificación de Athenágoras por parte de la Iglesia ortodoxa: «¡Imposible!». Y sobre todo su aclaración/respuesta a mi objetante porqué: «Por ecumenista. Haber sido ecumenista es su mayor defecto [y tras un breve y embarazoso silencio…él mismo…], que para mí es una virtud». Frases, éstas y otras, que se agolpaban en mi cabeza durante el vuelo Atenas-Madrid el día 3 de septiembre del 2000 [a esas horas Juan Pablo II beatificaba en Roma al papa Juan XXIII], y que han vuelto ahora con la elección del metropolita Hieronymos para Arzobispo de Atenas y Toda Grecia, el cual, ya por aquellas fechas, dejó escrito: «El camino del ecumenismo, [es] cosa, hoy, más que nunca necesaria en las presentes circunstancias». El próximo 16 de febrero, con las delegaciones que acudan a su entronización, y sobre todo con su homilía, tendremos el primer catalizador para deducir si la citada frase fue un desahogo del corazón, o sólo se trató, más bien, de una excusa retórica.