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APUNTES PARA LA HISTORIA
DEL ECUMENISMO ESPAÑOL

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VI. CENTROS ECUMÉNICOS

Entre 1954-1991 se han abierto en España diez centros ecuménicos. ¿Qué es un Centro Ecuménico? «Los centros ecuménicos —nos dijo en su discurso en el acto académico en la inauguración de los nuevos locales del Centro Ecuménico «Misioneras de la Unidad» de Madrid, el Dr. D. Juan Fernando Usma Gómez, miembro del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos— son espacios esenciales para el diálogo y el encuentro. El conocimiento del otro en su dimensión confesional se facilita cuando existen relaciones fraternales. La dimensión afectiva se demuestra esencial en el momento de discutir los puntos que nos dividen… El estudio de las propias tradiciones eclesiales es una de las aportaciones más importantes que puede hacer un Centro Ecuménico… Un Centro Ecuménico existe para desaparecer pues no se dedica a prolongar las divisiones sino a promover la unidad, lo que significa el fin de toda ruptura y división… Un Centro Ecuménico tiene su razón de ser en el amor y la fe de la Iglesia una».

Estas frases tan reales son cuanto sucede en cada uno de los centros ecuménicos españoles. En el libro del ecumenismo de España se han escrito diez bellos capítulos con la actividad de cada uno de ellos.

Centre Ecumenic de Catalunya: de los primeros retos a las actuales actividades

El primero fue el de Barcelona. Aquellos jóvenes católicos que asistieron a las reuniones clandestinas de 1954 mantuvieron su interés por el acercamiento a los protestantes y siguieron reuniéndose con alguna frecuencia entre ellos y muchas veces con fieles y pastores de otras iglesias cristianas. Esta asiduidad constituyó un grupo estable e interconfesional con verdadera avidez ecuménica. Si no podían hacer mucho entonces al menos buscaban acabar con los antisignos de la persecución contra los protestantes, superar la falta de información en estos terrenos y los postulados del nacional-catolicismo y sus propios prejuicios.

Se reunieron una y otra vez católicos y protestantes, dedicaron largas horas a la oración por la unidad de los cristianos y poco a poco el grupo se vio reconfortado por el imprimatur de Pont i Gol, obispo de Segorbe-Castellón, a los folletos para la oración de la Semana de la Unidad de 1959, según la fórmula del P. Couturier, de la que se distribuyeron 15.000 ejemplares, editados por P.P.C., y al siguiente año 45.000 con el «nihil obstat» de Ramón Masnou i Baiseda, obispo de Vic.

Les animaron considerablemente las perspectivas ecuménicas del Vaticano II, la visita del P. Michalon, de la que ya se ha hablado, la de cuatro miembros del grupo a Salamanca, Valladolid y Madrid para consolidar en esas ciudades su experiencia ecuménica, la publicación del boletín «Orientación e Información ecuménica», la participación de miembros del grupo en Lyon, en el «Centre Unité Chretiene», en Estrasburgo, para la reunión de la «Conferencia Católica para cuestiones ecuménicas», su presencia en el famoso monasterio de Chevetogne, etc. Así nació el «Centre Ecumenic de Catalunya» con católicos, protestantes, anglicanos y ortodoxos.

Podría dividirse la historia de este Centro, instalado en la Vía Layetana donde se hallaba la secretaría, la publicación de «Circular» y las reuniones mensuales de información, en una afirmación progresiva, reflexión y oración y un diálogo permanente. Vino una segunda etapa después del Concilio, podría fijarse en 1972, con ansias de solidificar el ecumenismo espiritual con grupos de oración, actos públicos, atención a jóvenes que frecuentaban Taizé, etc. Por fin, en 1984, se redactaron unos estatutos que confieren al Centro mayor estabilidad y fueron aprobados por la Generalitat de Catalunya el día 22 de marzo de ese mismo año. Las actividades del «Centre Ecumenic de Catalunya» serán: encuentros de oración interconfesional, conferencias, estudios bíblicos, invitación a plegarias y estudios dirigidos a todas las comunidades cristianas, actos eucarísticos, cultos de alabanza y publicaciones.

Este Centro se encuentra ahora en la Rivera de Sant Miguel, 1, bis, atic, 2ª, 08006, tel.: 93217 4108. Su presidente es el capuchino Joan Botam i Casals y son importantes sus asambleas generales de cada año, posee además una surtida biblioteca, hemeroteca y archivo, publica «Oikoumene», circular trimestral, y mantiene una página web.

Centro Ecuménico «A la Unidad por María», la oración continúa

¿Quién no recuerda a un fraile dominico vivaz, amable, siempre en primera línea de participación en reuniones, encuentros, jornadas? Era el P. Manuel Bueno, quien ya en 1963 había fundado un movimiento ecuménico denominado «A la Unidad por María» en Careruela (Burgos), emporio de todo lo dominicano. Tuvo éxito desde el primer momento y pudo contar con numerosísimas personas que entendieron que el acercamiento entre los cristianos divididos se conseguía especialmente por la intercesión de la Madre de Jesucristo y mediante la oración. Diez años después, en 1973, trasladó la sede de este Centro a Toledo. Desde allí, con el extraordinario apoyo del cardenal Marcelo González Martín, el P. Bueno extendió el ecumenismo por gran parte de España.

El Centro Ecuménico lo instaló en el monasterio de clausura de las dominicas de Santo Domingo el Real, y desarrolló una intensa y extensa labor en convivencias, celebraciones, encuentros, peregrinaciones y de forma particular en la oración ecuménica. Desde 1987 comenzó, con la colaboración de los 42 monasterios de religiosas de la archidiócesis toledana, una oración permanente por el ecumenismo. No hay que olvidar el Boletín que este Centro Ecuménico publicaba tres veces al año. Desde hace un tiempo tanto el Centro Ecuménico «A la Unidad por María», como su documentación se hallan en el monasterio de dominicas de la Virgen de Cortes, en Alcaraz (Albacete). En la actualidad no conserva actividad pero el servicio que al ecumenismo, especialmente al de tipo espiritual, ha prestado es verdaderamente considerable.

Centro Ecuménico de Salamanca: el ecumenismo científico

Lo mismo que a Barcelona le influyó en su ecumenismo la cercanía a Francia, a Salamanca le caracterizó y caracteriza la Universidad Pontificia. Según hemos apuntado en páginas anteriores, ya en 1962-63 se fundó en esta diócesis el «Círculo Ecumenista Juan XXIII», de tanta y tan influyente actividad ecuménica en España, por los universitarios eclesiásticos que tomaban parte en sus encuentros ecuménicos, con especial acento teológico. En 1967 el «Círculo Ecumenista Juan XXIII» pasó a llamarse «Centro Ecuménico Juan XXIII», dependiente de la Universidad Pontificia. Ni que decir tiene que casi todas las grandes figuras teológicas de esos tiempos de Salamanca colaboraron con ese Centro Ecuménico.

Puede recordarse en primer término a su fundador, José Sánchez Vaquero y a su lado a eminentes profesores que actuaron en este campo como Fernando Sebastián Aguilar, desde años arzobispo de Pamplona, Lamberto de Echeverría, reconocido catedrático de Derecho Canónico y Civil, y el famoso historiador Luis Sala Balús o Manuel Useros, canonista y otros muchos. Las actividades de este Centro siempre se han realizado en el ámbito doctrinal, espiritual y pastoral, con considerable acento, como es lógico, en los temas teológicos. Por eso sus actuaciones no se han reducido a circular en torno a las Semanas de la Unidad, sino a semanas de iniciación ecuménica, jornadas internacionales e interconfesionales y publicaciones muy importantes en el campo ecuménico.

Por distintos motivos, el año 1973 el «Centro Ecuménico Juan XXIII», quedó dividido en dos partes: el «Centro de Estudios Orientales y Ecuménicos Juan XXIII», dependiente de la Pontificia y, por tanto, dedicado a un ecumenismo científico y con la publicación trimestral de la revista «Diálogo Ecuménico» que aún se edita y, por otra parte, dedicada más a la atención ecuménica de la diócesis salmantina, la «Asociación Ecuménica Juan XXIII», que publicó la revista «Renovación Ecuménica» y el boletín «Iglesia Ecuménica», con ediciones en inglés y alemán. La condición universitaria de este ecumenismo salmantino le concede una considerable e influyente actividad y así se han celebrado congresos americanos de verano, las llamadas «vacaciones ecuménicas» en esa misma época del año y reuniones con grupos ingleses. Las relaciones ecuménicas con la Iglesia anglicana han sido significativas.

Desde los primeros años pasaron por este Centro ecumenistas de prestigio mundial: el P. Le Guillou; René Beaupére, Maurice Villain, Michalón, Roche… El Centro pertenece a la Societas Oecuménica de institutos universitarios de ecumenismo de Europa y ha estado en estrecha relación con el Instituto de Investigación Ecuménica que la Federación Luterana Mundial tiene en Estrasburgo. También en 1992 el Centro de Salamanca fue anfitrión de la reunión de la Asamblea General de la Societas en el marco del V Centenario de la evangelización de América. Por otra parte, hemos citado antes el congreso anglicano de 1977.

Desde los años setenta el Centro ha alentado la elaboración de tesinas y tesis doctorales de tema ecuménico y ha tenido entre sus alumnos a miembros de diversas iglesias, entre las que destacan la anglicana, protestante y ortodoxa. Participa, además, y colabora con la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española. Amplia cada año la colección de libros «Biblioteca Oecumenica Salmanticensis», que llega en la actualidad al volumen treinta.

Todos los años también en el ámbito de la «cátedra de ecumenismo» el Centro Ecuménico ofrece a la Universidad un curso de diez horas con temas estrictamente ecuménicos, un curso opcional de un crédito a todas las facultades y a la de Teología un seminario de dos horas semanales durante todo el curso. Cada dos años, en el nivel de licenciatura y doctorado, ofrece el director del Centro Ecuménico a la Facultad de Teología un curso de iniciación a la teología ecuménica durante un semestre. A la vez participa en los cursos de «Formación permanente del clero» de la diócesis.

Últimamente el Centro ha iniciado una colaboración con el «Comitato Católico per la Colaborazione Culturale» del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los cristianos para acoger a estudiantes de otras iglesias que quieran conocer la teología católica, que por el momento tiene a un ortodoxo. A pesar de estos logros todavía el ecumenismo no constituye una asignatura en el quinquenio institucional. El Centro estudia la posibilidad de organizar un «título propio» de la Universidad que sería de «experto o diplomado» en ecumenismo, con 500 horas, aunque fuera en época de veranos y alguna semanas intensivas del curso académico. Dirige todas estas actividades el Dr. Fernando Rodríguez Garrapucho, SCJ., profesor de la Universidad Pontificia, con notable acierto. Significar por último la visita que el cardenal Walter Kasper, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, ha realizado a este Centro, del 30 de marzo al 1 de abril, con el fin de pronunciar una conferencia en la Universidad salmantina y de replantear el diálogo ecuménico en España.

Centro Ecuménico Interconfesional de Valencia:
cristianos de diversas confesiones reunidos

En aquel 1968, tan fructífero en ecumenismo en España, nació en Valencia, el 13 de marzo, el Centro Ecuménico Interconfesional de Valencia (CEIV). Comenzó en los locales de la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE) y lo iniciaron, según el texto fundacional, para ser «un lugar de encuentro entre los cristianos españoles de las diferentes iglesias y de formación e información para sus miembros y simpatizantes». Los iniciadores fueron el entonces pastor de la IERE en Valencia y después obispo de esta Iglesia, Arturo Sánchez Galán, Juan Torrás (de la UEBE), José Ortega (bautista) y los sacerdotes católicos José Espasa, delegado de ecumenismo, Francisco Asensi, el P. Rafael Muñoz Palacios, SJ., y el laico Jaime Juan, de la «Fraternidad Ecuménica Franciscana» (FEF).

Los comienzos estuvieron llenos de entusiasmo, se reunían, además de en los locales de la IERE, en varias parroquias católicas y en el Colegio Mayor de Santo Tomás de Villanueva, y programaron mesas redondas sobre Libertad Religiosa e hicieron peticiones para la solución de los sepelios de los no católicos en Valencia. Celebraron servicios religiosos en honor de Martín Luther King y del cardenal Agustín Bea, pidieron al arzobispo valenciano la simplificación para los matrimonios mixtos y llegaron desde otras iglesias fuera de Valencia conferenciantes como José Cardona Gregori, José Luis Lana, Antonio Borrás, Humberto Capó, José Correll, Ramón Taibo, Julián García Hernando y otros.

En 1972-73 este Centro se consideró ya asentado y maduro y se reunían permanentemente en el salón de los PP. Dominicos de la calle Cirilo Amorós, 54, de Valencia, donde poseían una biblioteca y revistas especializadas, programaron varias Exposiciones Ecuménicas en las semanas de la Unidad y trimestralmente publicaban un boletín llamado «Carta de Noticias del CEIV». Ese mismo 1973 salieron algunos jóvenes del Centro Ecuménico a Taizé y en 1974 los miembros del Centro participaron en las Jornadas Nacionales de Ecumenismo.

También en 1974 formaron tres equipos ecuménicos para hablar sobre la unión de los cristianos en colegios mayores, en 1975 crearon una campaña para la distribución de una nueva versión del Nuevo Testamento y recibieron el apoyo de los estudiantes del Colegio de Teresianas con nuevas actividades, y en 1976 tuvo lugar la «IV Exposición Ecuménica» sobre el ecumenismo a través de la imagen, presentada en años sucesivos en Gerona y Madrid.

En el curso de 1976-77 la profundización en la formación ecuménica fue considerable al utilizar uno de los cursos de las «Misioneras de la Unidad», a impulsos del dominico Juan Bosch Navarro, vinculado al CEIV desde 1972. Ese mismo 1977 tres miembros del CEIV asistieron en Madrid al «I Encuentro de Centros Ecuménicos de España» y también a los de 1981 en Madrid, celebrándose el de 1982 en Valencia. La pequeña circular «Carta de Noticias del CEIV» pasó a incrementarse y se llamó «JUNTS», publicándose hasta 1988. Fueron estas épocas de decaimiento y disminución de los miembros de este Centro Ecuménico, que en ese 1988 pasó nuevamente a residir en los locales de la IERE, en la calle de Fray Jacinto Castañeda de Valencia.

Centro Ecuménico Padre Congar: la documentación ecuménica

Posee Valencia otro Centro Ecuménico, el denominado «Padre Congar de Documentación Ecuménica», erigido por los dominicos y con sede en la calle de Cirilo Amorós, 54. Creado por el conocido teólogo y ecumenista P. Juan Bosch, OP., no exento de considerables sufrimientos por el ecumenismo, fue inaugurado por el Padre Maestro de la Orden de los Predicadores, Fray Damián Birne, el día 28 de septiembre de 1988. Este Centro Ecuménico ha buscado un servicio a la unidad de los cristianos en el área de la información y documentación ecuménica e interreligiosa a estudiantes de teología, pastores, sacerdotes, catequistas y seglares en general. Para ello se encuentra dotado de una rica biblioteca, revistas especializadas, boletines y medios audiovisuales. Puede considerársele dividido en estas secciones:

— Área ecuménica, con amplia bibliografía sobre diversas tradiciones cristianas.
— Área de diálogo interreligioso, con especial mención al judaísmo, islam y grandes religiones del Oriente.
— Área de sectas y nuevos movimientos religiosos, con rico material recogido durante años.
— Área de la obra teológica del P. Congar, con la recopilación de todos sus escritos y obras de talla científica sobre el teólogo francés.

Además publican un boletín en colaboración con la delegación diocesana de ecumenismo.

Centro Ecuménico «Lux Mundi»: el ecumenismo en lo social

A finales de los años sesenta del pasado siglo XX se percibían bien a las claras las brechas que presentaba el turismo en la llamada Costa del Sol: desasistencia, desconocimiento, soledad en muchos extranjeros que se afincaban en la costa malagueña, etc. Ya en 1969 se comenzó algo, pero fue en 1973, en diciembre, cuando se abrió oficialmente lo que durante años se ha denominado Centro Ecuménico «Lux Mundi», con sedes en Fuengirola y en Torre del Mar. Un padre jesuita, Ramón Delius, inglés de nacimiento pero afincado en España, donde ingresó en la Compañía de Jesús, fue nombrado delegado diocesano de ecumenismo de Málaga en 1968 y enseguida vislumbró «la necesidad en este mundo cambiante de un centro estable donde se pudiera acudir para encontrar acogida y cariño y compartir lo que somos y tenemos».

Así nació este Centro Ecuménico y con la ayuda de las Religiosas de María Reparadora y con la generosidad de la provincia Bética de la Compañía de Jesús y de otros miembros benefactores, ha llegado a ser un importante lugar ecuménico de España. Hoy «Lux Mundi» es el compromiso de muchos amigos en una comunidad viva. Todos ellos responden a las necesidades de muchos residentes del Norte de Europa, Irlanda, Gran Bretaña, Alemania, Holanda, Norte de América y otros países, todos con sus peculiaridades en lo humano, social, cultural y religioso.

Por eso el Centro «Lux Mundi» es un lugar de encuentro para la oración ecuménica, los estudios de la Biblia y actividades sociales y culturales. Ofrece a diario: servicios de intérprete, de enfermería, contactos con hospitales y clínicas médicas, visitas a personas impedidas, ayudas en caso de enfermedad, fallecimiento u otras dificultades; biblioteca y revistas en diferentes idiomas, excursiones, juegos, conferencias, tardes musicales, bazar, ropero…

El Centro Ecuménico es el resultado de una colaboración generosa de muchos voluntarios, que acogen y participan, pues unos y otros llevan a cabo todo esto. Se puede colaborar en todo lo que hemos expuesto y en continuos proyectos nuevos.

El P. Delius falleció, pero su espíritu continúa vivo en muchas personas de este Centro. Destaca una persona de profundo sentido ecuménico, Gloria Uribe, y el delegado de ecumenismo de Málaga, Rodrigo Ruiz Serrano, actual director del Centro.

En el campo religioso hay que destacar que en «Lux Mundi» se reúnen estas iglesias: anglicana, presbiteriana de Escocia, luterana danesa, sueca y finlandesa, evangélica alemana y holandesa, Iglesia católica de habla inglesa, francesa y flamenca. Por otra parte este centro se relaciona con otras iglesias que se reúnen en templos y locales y participan en actos ecuménicos determinados como celebración ecuménica de la Navidad, Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, Día Mundial de Oración de la mujer, celebrada conjuntamente por ambas casas, la de Fuengirola y la de Torre del Mar así como el Centro Ecuménico de Los Rubios (Málaga), de la Iglesia Evangélica Española. En la Semana Santa hay que destacar el ágape del Jueves Santo, siguiendo el rito judío de la Cena Pascual, la celebración de Pentecostés, la celebración de «Las Cosechas» (octubre-noviembre) y tiene todo el curso estudios bíblicos y otros grupos de estudios (documentos ecuménicos, etc.).

Centro Ecuménico «Los Rubios» (Málaga): una bella historia

En las primeras décadas del siglo XX comenzó a denominarse «Los Rubios» a una pequeña aldea o cortijada malagueña en la que vivían familias evangélicas alemanas, debido al color de su cabello, en el Rincón de la Victoria, a muy pocos kilómetros de la capital. Allí se sitúa pronto una comunidad local de la Iglesia Evangélica Española, comunidad que, como Misión y Escuelas para los niños y lugar de cultos, se remonta a finales del siglo XIX y primeros del XX.

Entre los años 1960-70, debido al apoyo y la solidaridad de varias iglesias y organismos de otros países y algunos miembros del Consejo Ecuménico de las Iglesias, se pensó en dar a aquel lugar una mayor apertura. Así comenzó un sueño, impulsado especialmente por el pastor Carlos Morales, pero que era un sueño local (Los Rubios) y de una comunión nacional (IEE). Este consistía en «tener y ofrecer un lugar de encuentro y diálogo en libertad, un espacio de silencio y compromiso».

El pastor Morales compartió este sueño con los que le rodeaban, comprometiéndolos a la construcción del Centro Ecuménico de Los Rubios. «En el volcó parte de su vida y aunque se fue de entre nosotros, su presencia y su obra (como expresó el autor del Apocalipsis)… sigue entre nosotros». Desde el 11 de mayo de 1980 al 21 de septiembre de 1986 tuvieron lugar las obras. En estos años la Comunidad Protestante de Los Rubios celebró sus cultos en un templo católico y comenzó a leerse una bellísima página ecuménica de este Centro Ecuménico.

Eran tiempos del obispo Ramón Buxarrais en Málaga. El acercamiento y la amistad entre el obispo católico y el pastor protestante era patente. Buxarrais llegó incluso a colocar algunas necesidades ecuménicas de Los Rubios entre las necesidades materiales de su diócesis. El 21 de septiembre de 1986, entre representantes como el de la Conferencia de Iglesias Europeas, Hans Schmoker, asistía a la inauguración del Centro Ecuménico el obispo de Málaga, que dijo: «El Centro Ecuménico es algo importante que contribuirá a que los creyentes en el mismo y único Dios, en una sociedad en la que Dios es el ausente, vuelvan a encontrarlo confiando en Él y no en sí mismos».

Por otra parte, el entonces presidente del Comité del Centro, Benito Corvillón, señaló: «La inauguración no es el fin de algo, sino el principio de muchas cosas». Este deseo ecuménico se expresó en la plegaria del obispo Buxarrais: «Haz, Señor, que el Centro Ecuménico de Los Rubios sea un espacio de acogida y libertad, un hogar de convivencia y diálogo auténticos, un faro luminoso que oriente a todos los que navegamos en el mar de la historia, a fin de que, unidos por una misma fe, lleguemos al puerto eterno, donde la vida en Cristo nos será dada en plenitud».

Sus actividades son: Grupos de trabajo del Consejo Ecuménico de las Iglesias (CEI); Pastorales española e hispanoamericana; alemana; y de la IEE; Encuentros pastorales de obreros evangélicos en Andalucía; Campamentos y encuentros de jóvenes nacionales e internacionales de distintas denominaciones; Vicariatos alemanes en viajes fin de estudios; Encuentros de iglesias evangélicas e Iglesia católica; Campamentos de niños en verano: Niños de iglesias saharaui, del campesinado andaluz, de emigrantes, de extoxicómanos, etc.; Encuentros de adultos: Grupos de Francia y Suiza, de USA, de Alemania; Comunidades extranjeras en la Costa del Sol; Colaboración con la Asociación «Acoge Málaga». El Centro ofrece: visitas turísticas por Andalucía, turismo alternativo, encuentros con personalidades y grupos.

Desde 1987 el Centro formó parte de la Asociación Ecuménica de Academias y Centros para Laicos de Europa, cuyos principales objetivos son: Promover el diálogo ecuménico, la educación de los laicos y la construcción de puentes entre Iglesia y Sociedad.

La dirección del Centro cuenta con un comité nombrado por la Comisión Permanente de la IEE. En este Comité destaca Jerónimo Lloret Colomina con María Victoria Arias, Ingrid Funk, Antonio Moyano y José M. Mochón. La directora es Pilar Agraz, viuda del pastor Carlos Morales, alma mater de cuanto se realiza en este Centro.

Centro Ecuménico «Misioneras de la Unidad»: la formación y vivencia ecuménica

Durante más de treinta años el Centro Ecuménico «Misioneras de la Unidad» de Madrid ha estado enclavado en el corazón de la ciudad, en la Plaza del Conde de Barajas, 1, segundo piso. Esta casa, propiedad entonces de la archidiócesis de Toledo, fue cedida temporalmente por el cardenal Marcelo González Martín, amigo personal del fundador y director Julián García Hernando. En todo este tiempo las necesidades de las nuevas perspectivas ecuménicas han obligado a la ampliación de espacios para lo que la archidiócesis de Madrid ofreció a las Misionera de la Unidad unos nuevos locales en el complejo parroquial de San Jenaro, en la calle José Arcones Gil 37, de Madrid, con lo que se verán ampliadas las actividades ecuménicas.

Desde los primeros momentos, hace ya más de treinta años, este Centro Ecuménico realizó una efervescente labor que podríamos situar en estos planos: Formación ecuménica, ecumenismo espiritual, ecumenismo pastoral, relaciones interconfesionales e internacionales, publicaciones… Por encima, tal vez, de la ingente actividad ecuménica de don Julián en los campos nacional, internacional, interconfesional e interreligioso, su obra más considerable puede residir en este Centro Ecuménico y entre todas sus actividades en él acaso destaque su empeño en la formación bíblico-ecuménica, nota específica entre los demás Centros Ecuménicos de España.

Si la formación es su nota específica, su punto neurálgico es la oración. La vida de las «Misioneras de la Unidad» se centra en la oración por la unidad. También para este Centro la oración es el alma de todo ecumenismo y organiza numerosísimas plegarias, interconfesionales, por la unión de los cristianos. Cabe resaltar la oración interconfesional que cada mes se celebra, los primeros jueves, en la capilla ecuménica del Centro y dirigida cada vez por una Iglesia cristiana de Madrid y alrededores, preparada por esa misma Iglesia y con la predicación de alguno de sus pastores. Como es de suponer este Centro organiza, interconfesionalmente y con la diócesis de Madrid, la Semana de Oración por la Unidad, en el mes de enero, y diversos actos de esta índole en parroquias, colegios, movimientos, etc.

Todos los cursos, de octubre a junio, se programan los cursos bíblico-ecuménicos dos días a la semana, con dos clases cada uno de ellos, lo que viene a sumar más de sesenta clases, dictadas por unos veinte profesores especialistas en cada materia y pertenecientes a diversas iglesias. En este campo colabora de manera muy apreciable el P. Pedro Langa, OSA, profesor actualmente de ecumenismo en la Facultad Teológica de San Dámaso de Madrid y del Centro Teológico San Agustín de Los Negrales (Madrid). También en el Centro participan diversas personas a modo de colaboradores voluntarios, además de contar con un sacerdote diocesano de Madrid, Alex Bran Franco, que desempeña labores propias de su ministerio. En apoyo de esta labor formativa el Centro cuenta con una biblioteca que contiene unos fondos de aproximadamente diez mil volúmenes de materias teológicas, ecuménicas, bíblicas, de historia, religiones, sectas, etc., y una hemeroteca con más de treinta publicaciones de ecumenismo, teología, vida religiosa y eclesial, cultura religiosa, etc.

Existe, además, un servicio de ayuda y estudio del fenómeno moderno del sectarismo (SAES), que con voluntarios especializados atiende a las personas y familias en demanda de orientación sobre la temática sectaria, servicio en el que colaboran, a título de expertos, otros miembros del Centro Ecuménico como Juan García Biedma, muy vinculado también al trabajo ecuménico del Centro, y Vicente Jara Vera, quien además escribe sobre estas cuestiones en la revista de «Pastoral Ecuménica».

Dos publicaciones tratan de extender el movimiento ecuménico y presentarlo en sociedad: Pastoral Ecuménica, fundada en 1984, revista cuatrimestral de difusión, con estudios del ecumenismo, su teología y su historia, pastoral del ecumenismo, realidad presente del movimiento ecuménico, espiritualidad ecuménica y también reflexiona sobre las religiones y el diálogo interreligioso así como sobre los nuevos movimientos religiosos y el sectarismo-esoterismo; InfoEkumene, con su boletín de noticias ecuménicas, del diálogo interreligioso y los nuevos movimientos religiosos y sectas, de aparición quincenal y envío gratuito a través de correo electrónico a más de tres mil direcciones. Comenzó su andadura hace ya cuatro años bajo la dirección de don Julián y con los redactores Juan García Biedma y José Luis Díez. En el momento presente el equipo de redacción y trabajo del boletín está en fase de ampliación, tanto en personas como en presentación y envío.

El Centro publica libros sobre el ecumenismo en todas sus dimensiones y diversos miembros y colaboradores del Centro publican artículos en revistas, participan en cursillos y seminarios en centros parroquiales, teológicos y culturales, se hacen presentes en radio y en televisión, etc.

Las actividades ecuménicas son diversas: conferencias, encuentros retiros, semanas… Habría que destacar por su trascendencia los encuentros ecuménicos anuales de El Espinar (Segovia), ya en su XIII edición, celebrados siempre en los primeros días del mes de julio, organizados por distintas iglesias y en los que intervienen tanto ponentes como asistentes también de varias confesiones cristianas de España y aún extranjeros. Otra de las actividades de nota son los Encuentros Interconfesionales de Religiosas de los que don Julián es cofundador junto con el arzobispo ortodoxo Emilianos Timiadis, desarrollados desde 1970 en diversas casas religiosas y monasterios de diferentes iglesias cristianas en distintos países de Europa.

Por otra parte, este Centro ha creado dos asociaciones para colaborar y coordinarse en la extensión del ecumenismo: la asociación «Cristianos por la Unidad», en la que participan laicos de diversas confesiones y al comienzo de una prometedora andadura la «Asociación Centro Ecuménico Misioneras de la Unidad», para coordinar actividades y esfuerzos de grupos ecuménicos en varios lugares de España.

Centro Ecuménico «Padre Agustín Bea: sencillez y entusiasmo

Un laicado entusiasta y con amplia vocación ecuménica de la diócesis de Orihuela-Alicante, Rafael Vilar, comenzó en Elda, su ciudad, un pequeño Centro Ecuménico. De años atrás le había atraído la actividad y figura ecuménica del jesuita, cardenal y primer presidente del Secretariado romano para la Unidad de los cristianos, P. Bea. Todo le condujo a comenzar en una casa de sus suegros las actividades ecuménicas que pensaba desarrollar con una sencilla biblioteca, algunas revistas de teología y ecumenismo, diapositivas para iluminar las enseñanzas, reuniones quincenales y algunas conferencias. Hemos de apuntar que, no obstante el entusiasmo de este laico encomiable y algunas otras personas, el nulo interés por parte eclesiástica, tanto de Elda como de la misma diócesis, ha hecho poco fructuosa la significativa idea y disponibilidad de Rafael, siempre presente en acontecimientos ecuménicos de ámbito nacional, bien relacionado con otros centros ecuménicos e instituciones que trabajan en la brecha del ecumenismo e incluso de otras iglesias cristianas, como lo demuestra su relación con miembros de la Iglesia bautista de su localidad. La presencia de este Centro parece claro exponente de la realidad del ecumenismo en España: interés por parte de algunos cristianos, desinterés por parte de los eclesiásticos. En alguna no lejana visita pastoral, ni se dio por enterado el obispo que la realizó (sic).

Centro Ecuménico «El Salvador» de Las Palmas: el turismo ecuménico

El intenso turismo extranjero desde los años sesenta obligó a pensar en Las Palmas de Gran Canaria en la creación de un templo ecuménico. Inaugurado en 1971, se celebra la eucaristía en diversos idiomas y cultos de distintas denominaciones cristianas que pasan sus vacaciones o residen habitualmente allí. En el complejo existe también un Centro Ecuménico con amplio local para atenciones sociales. Lo dirigen un rector y un grupo de laicos. En todo ello preside una realidad transcendente: la amistad fraterna, sincera y gratuita.

Cada uno de estos centros ecuménicos posee sus características propias debido a las actividades que desarrolla para las que fue creado o bien más adelante tuvo que asumir. Influye también en su forma de actuar el tiempo de su creación, el lugar, el aspecto cultural que le rodea, las personas que lo dirigen, el ámbito eclesial en que se desarrolla… Pero todos poseen una nota común: son verdaderos focos de irradiación ecuménica.

No obstante lo anterior conviene hacer notar algo sobre los Centros Ecuménicos en España. Unos interrogantes nos ayudan: son lugares llenos de actividades y buenos deseos, sin duda, pero ¿iluminan el ecumenismo tal como es preciso en estos tiempos difíciles en esta tarea de la búsqueda de la unión de los cristianos? Cada pocos años se reúnen los directores de estos Centros para reflexionar y coordinarse, ¿realizan luego esas propuestas? ¿No se hallan demasiado centrados y reducidos en su propio entorno? ¿No se dejan apresar con harta frecuencia por ciertos miedos que produce hoy una sólida acción ecuménica? ¿Se encuentran, en concreto, dispuestos a crear y mantener un diálogo cristiano con las iglesias que tantas veces pasan por ellos? Hay noticias de una próxima reunión de Centros Ecuménicos de España, que sin duda significa una nueva esperanza, pero también tiene que estar a la altura de las actuales circunstancias y dar respuesta a lo que este momento demanda del ecumenismo si no quiere quedarse el Centro Ecuménico como mero espectador de la acción ecuménica, acción llevada a cabo en otros sitios ajenos al ecumenismo, o bien como local desprovisto de sentido por no decir de competencia.

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CENTRO ECUMÉNICO
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28017 MADRID, ESPAÑA
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