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APUNTES
PARA LA HISTORIA
DEL ECUMENISMO ESPAÑOL
VI. CENTROS ECUMÉNICOS
Entre 1954-1991 se han abierto
en España diez centros ecuménicos.
¿Qué es un Centro Ecuménico?
«Los centros ecuménicos —nos
dijo en su discurso en el acto académico
en la inauguración de los nuevos locales
del Centro Ecuménico «Misioneras
de la Unidad» de Madrid, el Dr. D. Juan
Fernando Usma Gómez, miembro del Pontificio
Consejo para la Unidad de los Cristianos—
son espacios esenciales para el diálogo
y el encuentro. El conocimiento del otro en su
dimensión confesional se facilita cuando
existen relaciones fraternales. La dimensión
afectiva se demuestra esencial en el momento de
discutir los puntos que nos dividen… El
estudio de las propias tradiciones eclesiales
es una de las aportaciones más importantes
que puede hacer un Centro Ecuménico…
Un Centro Ecuménico existe para desaparecer
pues no se dedica a prolongar las divisiones sino
a promover la unidad, lo que significa el fin
de toda ruptura y división… Un Centro
Ecuménico tiene su razón de ser
en el amor y la fe de la Iglesia una».
Estas frases tan reales
son cuanto sucede en cada uno de los centros ecuménicos
españoles. En el libro del ecumenismo de
España se han escrito diez bellos capítulos
con la actividad de cada uno de ellos.
Centre Ecumenic de Catalunya:
de los primeros retos a las actuales actividades
El primero fue el de Barcelona.
Aquellos jóvenes católicos que asistieron
a las reuniones clandestinas de 1954 mantuvieron
su interés por el acercamiento a los protestantes
y siguieron reuniéndose con alguna frecuencia
entre ellos y muchas veces con fieles y pastores
de otras iglesias cristianas. Esta asiduidad constituyó
un grupo estable e interconfesional con verdadera
avidez ecuménica. Si no podían hacer
mucho entonces al menos buscaban acabar con los
antisignos de la persecución contra los
protestantes, superar la falta de información
en estos terrenos y los postulados del nacional-catolicismo
y sus propios prejuicios.
Se reunieron una y otra
vez católicos y protestantes, dedicaron
largas horas a la oración por la unidad
de los cristianos y poco a poco el grupo se vio
reconfortado por el imprimatur de Pont i Gol,
obispo de Segorbe-Castellón, a los folletos
para la oración de la Semana de la Unidad
de 1959, según la fórmula del P.
Couturier, de la que se distribuyeron 15.000 ejemplares,
editados por P.P.C., y al siguiente año
45.000 con el «nihil obstat» de Ramón
Masnou i Baiseda, obispo de Vic.
Les animaron considerablemente
las perspectivas ecuménicas del Vaticano
II, la visita del P. Michalon, de la que ya se
ha hablado, la de cuatro miembros del grupo a
Salamanca, Valladolid y Madrid para consolidar
en esas ciudades su experiencia ecuménica,
la publicación del boletín «Orientación
e Información ecuménica»,
la participación de miembros del grupo
en Lyon, en el «Centre Unité Chretiene»,
en Estrasburgo, para la reunión de la «Conferencia
Católica para cuestiones ecuménicas»,
su presencia en el famoso monasterio de Chevetogne,
etc. Así nació el «Centre
Ecumenic de Catalunya» con católicos,
protestantes, anglicanos y ortodoxos.
Podría dividirse
la historia de este Centro, instalado en la Vía
Layetana donde se hallaba la secretaría,
la publicación de «Circular»
y las reuniones mensuales de información,
en una afirmación progresiva, reflexión
y oración y un diálogo permanente.
Vino una segunda etapa después del Concilio,
podría fijarse en 1972, con ansias de solidificar
el ecumenismo espiritual con grupos de oración,
actos públicos, atención a jóvenes
que frecuentaban Taizé, etc. Por fin, en
1984, se redactaron unos estatutos que confieren
al Centro mayor estabilidad y fueron aprobados
por la Generalitat de Catalunya el día
22 de marzo de ese mismo año. Las actividades
del «Centre Ecumenic de Catalunya»
serán: encuentros de oración interconfesional,
conferencias, estudios bíblicos, invitación
a plegarias y estudios dirigidos a todas las comunidades
cristianas, actos eucarísticos, cultos
de alabanza y publicaciones.
Este Centro se encuentra
ahora en la Rivera de Sant Miguel, 1, bis, atic,
2ª, 08006, tel.: 93217 4108. Su presidente
es el capuchino Joan Botam i Casals y son importantes
sus asambleas generales de cada año, posee
además una surtida biblioteca, hemeroteca
y archivo, publica «Oikoumene», circular
trimestral, y mantiene una página web.
Centro Ecuménico
«A la Unidad por María», la
oración continúa
¿Quién no
recuerda a un fraile dominico vivaz, amable, siempre
en primera línea de participación
en reuniones, encuentros, jornadas? Era el P.
Manuel Bueno, quien ya en 1963 había fundado
un movimiento ecuménico denominado «A
la Unidad por María» en Careruela
(Burgos), emporio de todo lo dominicano. Tuvo
éxito desde el primer momento y pudo contar
con numerosísimas personas que entendieron
que el acercamiento entre los cristianos divididos
se conseguía especialmente por la intercesión
de la Madre de Jesucristo y mediante la oración.
Diez años después, en 1973, trasladó
la sede de este Centro a Toledo. Desde allí,
con el extraordinario apoyo del cardenal Marcelo
González Martín, el P. Bueno extendió
el ecumenismo por gran parte de España.
El Centro Ecuménico
lo instaló en el monasterio de clausura
de las dominicas de Santo Domingo el Real, y desarrolló
una intensa y extensa labor en convivencias, celebraciones,
encuentros, peregrinaciones y de forma particular
en la oración ecuménica. Desde 1987
comenzó, con la colaboración de
los 42 monasterios de religiosas de la archidiócesis
toledana, una oración permanente por el
ecumenismo. No hay que olvidar el Boletín
que este Centro Ecuménico publicaba tres
veces al año. Desde hace un tiempo tanto
el Centro Ecuménico «A la Unidad
por María», como su documentación
se hallan en el monasterio de dominicas de la
Virgen de Cortes, en Alcaraz (Albacete). En la
actualidad no conserva actividad pero el servicio
que al ecumenismo, especialmente al de tipo espiritual,
ha prestado es verdaderamente considerable.
Centro Ecuménico
de Salamanca: el ecumenismo científico
Lo mismo que a Barcelona
le influyó en su ecumenismo la cercanía
a Francia, a Salamanca le caracterizó y
caracteriza la Universidad Pontificia. Según
hemos apuntado en páginas anteriores, ya
en 1962-63 se fundó en esta diócesis
el «Círculo Ecumenista Juan XXIII»,
de tanta y tan influyente actividad ecuménica
en España, por los universitarios eclesiásticos
que tomaban parte en sus encuentros ecuménicos,
con especial acento teológico. En 1967
el «Círculo Ecumenista Juan XXIII»
pasó a llamarse «Centro Ecuménico
Juan XXIII», dependiente de la Universidad
Pontificia. Ni que decir tiene que casi todas
las grandes figuras teológicas de esos
tiempos de Salamanca colaboraron con ese Centro
Ecuménico.
Puede recordarse en primer
término a su fundador, José Sánchez
Vaquero y a su lado a eminentes profesores que
actuaron en este campo como Fernando Sebastián
Aguilar, desde años arzobispo de Pamplona,
Lamberto de Echeverría, reconocido catedrático
de Derecho Canónico y Civil, y el famoso
historiador Luis Sala Balús o Manuel Useros,
canonista y otros muchos. Las actividades de este
Centro siempre se han realizado en el ámbito
doctrinal, espiritual y pastoral, con considerable
acento, como es lógico, en los temas teológicos.
Por eso sus actuaciones no se han reducido a circular
en torno a las Semanas de la Unidad, sino a semanas
de iniciación ecuménica, jornadas
internacionales e interconfesionales y publicaciones
muy importantes en el campo ecuménico.
Por distintos motivos, el
año 1973 el «Centro Ecuménico
Juan XXIII», quedó dividido en dos
partes: el «Centro de Estudios Orientales
y Ecuménicos Juan XXIII», dependiente
de la Pontificia y, por tanto, dedicado a un ecumenismo
científico y con la publicación
trimestral de la revista «Diálogo
Ecuménico» que aún se edita
y, por otra parte, dedicada más a la atención
ecuménica de la diócesis salmantina,
la «Asociación Ecuménica Juan
XXIII», que publicó la revista «Renovación
Ecuménica» y el boletín «Iglesia
Ecuménica», con ediciones en inglés
y alemán. La condición universitaria
de este ecumenismo salmantino le concede una considerable
e influyente actividad y así se han celebrado
congresos americanos de verano, las llamadas «vacaciones
ecuménicas» en esa misma época
del año y reuniones con grupos ingleses.
Las relaciones ecuménicas con la Iglesia
anglicana han sido significativas.
Desde los primeros años
pasaron por este Centro ecumenistas de prestigio
mundial: el P. Le Guillou; René Beaupére,
Maurice Villain, Michalón, Roche…
El Centro pertenece a la Societas Oecuménica
de institutos universitarios de ecumenismo de
Europa y ha estado en estrecha relación
con el Instituto de Investigación Ecuménica
que la Federación Luterana Mundial tiene
en Estrasburgo. También en 1992 el Centro
de Salamanca fue anfitrión de la reunión
de la Asamblea General de la Societas en el marco
del V Centenario de la evangelización de
América. Por otra parte, hemos citado antes
el congreso anglicano de 1977.
Desde los años setenta
el Centro ha alentado la elaboración de
tesinas y tesis doctorales de tema ecuménico
y ha tenido entre sus alumnos a miembros de diversas
iglesias, entre las que destacan la anglicana,
protestante y ortodoxa. Participa, además,
y colabora con la Comisión Episcopal de
Relaciones Interconfesionales de la Conferencia
Episcopal Española. Amplia cada año
la colección de libros «Biblioteca
Oecumenica Salmanticensis», que llega en
la actualidad al volumen treinta.
Todos los años también
en el ámbito de la «cátedra
de ecumenismo» el Centro Ecuménico
ofrece a la Universidad un curso de diez horas
con temas estrictamente ecuménicos, un
curso opcional de un crédito a todas las
facultades y a la de Teología un seminario
de dos horas semanales durante todo el curso.
Cada dos años, en el nivel de licenciatura
y doctorado, ofrece el director del Centro Ecuménico
a la Facultad de Teología un curso de iniciación
a la teología ecuménica durante
un semestre. A la vez participa en los cursos
de «Formación permanente del clero»
de la diócesis.
Últimamente el Centro
ha iniciado una colaboración con el «Comitato
Católico per la Colaborazione Culturale»
del Pontificio Consejo para la Promoción
de la Unidad de los cristianos para acoger a estudiantes
de otras iglesias que quieran conocer la teología
católica, que por el momento tiene a un
ortodoxo. A pesar de estos logros todavía
el ecumenismo no constituye una asignatura en
el quinquenio institucional. El Centro estudia
la posibilidad de organizar un «título
propio» de la Universidad que sería
de «experto o diplomado» en ecumenismo,
con 500 horas, aunque fuera en época de
veranos y alguna semanas intensivas del curso
académico. Dirige todas estas actividades
el Dr. Fernando Rodríguez Garrapucho, SCJ.,
profesor de la Universidad Pontificia, con notable
acierto. Significar por último la visita
que el cardenal Walter Kasper, presidente del
Pontificio Consejo para la Promoción de
la Unidad de los Cristianos, ha realizado a este
Centro, del 30 de marzo al 1 de abril, con el
fin de pronunciar una conferencia en la Universidad
salmantina y de replantear el diálogo ecuménico
en España.
Centro Ecuménico
Interconfesional de Valencia:
cristianos de diversas confesiones reunidos
En aquel 1968, tan fructífero
en ecumenismo en España, nació en
Valencia, el 13 de marzo, el Centro Ecuménico
Interconfesional de Valencia (CEIV). Comenzó
en los locales de la Iglesia Española Reformada
Episcopal (IERE) y lo iniciaron, según
el texto fundacional, para ser «un lugar
de encuentro entre los cristianos españoles
de las diferentes iglesias y de formación
e información para sus miembros y simpatizantes».
Los iniciadores fueron el entonces pastor de la
IERE en Valencia y después obispo de esta
Iglesia, Arturo Sánchez Galán, Juan
Torrás (de la UEBE), José Ortega
(bautista) y los sacerdotes católicos José
Espasa, delegado de ecumenismo, Francisco Asensi,
el P. Rafael Muñoz Palacios, SJ., y el
laico Jaime Juan, de la «Fraternidad Ecuménica
Franciscana» (FEF).
Los comienzos estuvieron
llenos de entusiasmo, se reunían, además
de en los locales de la IERE, en varias parroquias
católicas y en el Colegio Mayor de Santo
Tomás de Villanueva, y programaron mesas
redondas sobre Libertad Religiosa e hicieron peticiones
para la solución de los sepelios de los
no católicos en Valencia. Celebraron servicios
religiosos en honor de Martín Luther King
y del cardenal Agustín Bea, pidieron al
arzobispo valenciano la simplificación
para los matrimonios mixtos y llegaron desde otras
iglesias fuera de Valencia conferenciantes como
José Cardona Gregori, José Luis
Lana, Antonio Borrás, Humberto Capó,
José Correll, Ramón Taibo, Julián
García Hernando y otros.
En 1972-73 este Centro se
consideró ya asentado y maduro y se reunían
permanentemente en el salón de los PP.
Dominicos de la calle Cirilo Amorós, 54,
de Valencia, donde poseían una biblioteca
y revistas especializadas, programaron varias
Exposiciones Ecuménicas en las semanas
de la Unidad y trimestralmente publicaban un boletín
llamado «Carta de Noticias del CEIV».
Ese mismo 1973 salieron algunos jóvenes
del Centro Ecuménico a Taizé y en
1974 los miembros del Centro participaron en las
Jornadas Nacionales de Ecumenismo.
También en 1974 formaron
tres equipos ecuménicos para hablar sobre
la unión de los cristianos en colegios
mayores, en 1975 crearon una campaña para
la distribución de una nueva versión
del Nuevo Testamento y recibieron el apoyo de
los estudiantes del Colegio de Teresianas con
nuevas actividades, y en 1976 tuvo lugar la «IV
Exposición Ecuménica» sobre
el ecumenismo a través de la imagen, presentada
en años sucesivos en Gerona y Madrid.
En el curso de 1976-77 la
profundización en la formación ecuménica
fue considerable al utilizar uno de los cursos
de las «Misioneras de la Unidad»,
a impulsos del dominico Juan Bosch Navarro, vinculado
al CEIV desde 1972. Ese mismo 1977 tres miembros
del CEIV asistieron en Madrid al «I Encuentro
de Centros Ecuménicos de España»
y también a los de 1981 en Madrid, celebrándose
el de 1982 en Valencia. La pequeña circular
«Carta de Noticias del CEIV» pasó
a incrementarse y se llamó «JUNTS»,
publicándose hasta 1988. Fueron estas épocas
de decaimiento y disminución de los miembros
de este Centro Ecuménico, que en ese 1988
pasó nuevamente a residir en los locales
de la IERE, en la calle de Fray Jacinto Castañeda
de Valencia.
Centro Ecuménico
Padre Congar: la documentación ecuménica
Posee Valencia otro Centro
Ecuménico, el denominado «Padre Congar
de Documentación Ecuménica»,
erigido por los dominicos y con sede en la calle
de Cirilo Amorós, 54. Creado por el conocido
teólogo y ecumenista P. Juan Bosch, OP.,
no exento de considerables sufrimientos por el
ecumenismo, fue inaugurado por el Padre Maestro
de la Orden de los Predicadores, Fray Damián
Birne, el día 28 de septiembre de 1988.
Este Centro Ecuménico ha buscado un servicio
a la unidad de los cristianos en el área
de la información y documentación
ecuménica e interreligiosa a estudiantes
de teología, pastores, sacerdotes, catequistas
y seglares en general. Para ello se encuentra
dotado de una rica biblioteca, revistas especializadas,
boletines y medios audiovisuales. Puede considerársele
dividido en estas secciones:
—
Área ecuménica, con amplia bibliografía
sobre diversas tradiciones cristianas.
—
Área de diálogo interreligioso,
con especial mención al judaísmo,
islam y grandes religiones del Oriente.
—
Área de sectas y nuevos movimientos religiosos,
con rico material recogido durante años.
—
Área de la obra teológica del P.
Congar, con la recopilación de todos sus
escritos y obras de talla científica sobre
el teólogo francés.
Además publican un
boletín en colaboración con la delegación
diocesana de ecumenismo.
Centro Ecuménico
«Lux Mundi»: el ecumenismo en lo social
A finales de los años
sesenta del pasado siglo XX se percibían
bien a las claras las brechas que presentaba el
turismo en la llamada Costa del Sol: desasistencia,
desconocimiento, soledad en muchos extranjeros
que se afincaban en la costa malagueña,
etc. Ya en 1969 se comenzó algo, pero fue
en 1973, en diciembre, cuando se abrió
oficialmente lo que durante años se ha
denominado Centro Ecuménico «Lux
Mundi», con sedes en Fuengirola y en Torre
del Mar. Un padre jesuita, Ramón Delius,
inglés de nacimiento pero afincado en España,
donde ingresó en la Compañía
de Jesús, fue nombrado delegado diocesano
de ecumenismo de Málaga en 1968 y enseguida
vislumbró «la necesidad en este mundo
cambiante de un centro estable donde se pudiera
acudir para encontrar acogida y cariño
y compartir lo que somos y tenemos».
Así nació
este Centro Ecuménico y con la ayuda de
las Religiosas de María Reparadora y con
la generosidad de la provincia Bética de
la Compañía de Jesús y de
otros miembros benefactores, ha llegado a ser
un importante lugar ecuménico de España.
Hoy «Lux Mundi» es el compromiso de
muchos amigos en una comunidad viva. Todos ellos
responden a las necesidades de muchos residentes
del Norte de Europa, Irlanda, Gran Bretaña,
Alemania, Holanda, Norte de América y otros
países, todos con sus peculiaridades en
lo humano, social, cultural y religioso.
Por eso el Centro «Lux
Mundi» es un lugar de encuentro para la
oración ecuménica, los estudios
de la Biblia y actividades sociales y culturales.
Ofrece a diario: servicios de intérprete,
de enfermería, contactos con hospitales
y clínicas médicas, visitas a personas
impedidas, ayudas en caso de enfermedad, fallecimiento
u otras dificultades; biblioteca y revistas en
diferentes idiomas, excursiones, juegos, conferencias,
tardes musicales, bazar, ropero…
El Centro Ecuménico
es el resultado de una colaboración generosa
de muchos voluntarios, que acogen y participan,
pues unos y otros llevan a cabo todo esto. Se
puede colaborar en todo lo que hemos expuesto
y en continuos proyectos nuevos.
El P. Delius falleció,
pero su espíritu continúa vivo en
muchas personas de este Centro. Destaca una persona
de profundo sentido ecuménico, Gloria Uribe,
y el delegado de ecumenismo de Málaga,
Rodrigo Ruiz Serrano, actual director del Centro.
En el campo religioso hay
que destacar que en «Lux Mundi» se
reúnen estas iglesias: anglicana, presbiteriana
de Escocia, luterana danesa, sueca y finlandesa,
evangélica alemana y holandesa, Iglesia
católica de habla inglesa, francesa y flamenca.
Por otra parte este centro se relaciona con otras
iglesias que se reúnen en templos y locales
y participan en actos ecuménicos determinados
como celebración ecuménica de la
Navidad, Semana de Oración por la Unidad
de los Cristianos, Día Mundial de Oración
de la mujer, celebrada conjuntamente por ambas
casas, la de Fuengirola y la de Torre del Mar
así como el Centro Ecuménico de
Los Rubios (Málaga), de la Iglesia Evangélica
Española. En la Semana Santa hay que destacar
el ágape del Jueves Santo, siguiendo el
rito judío de la Cena Pascual, la celebración
de Pentecostés, la celebración de
«Las Cosechas» (octubre-noviembre)
y tiene todo el curso estudios bíblicos
y otros grupos de estudios (documentos ecuménicos,
etc.).
Centro Ecuménico
«Los Rubios» (Málaga): una
bella historia
En las primeras décadas
del siglo XX comenzó a denominarse «Los
Rubios» a una pequeña aldea o cortijada
malagueña en la que vivían familias
evangélicas alemanas, debido al color de
su cabello, en el Rincón de la Victoria,
a muy pocos kilómetros de la capital. Allí
se sitúa pronto una comunidad local de
la Iglesia Evangélica Española,
comunidad que, como Misión y Escuelas para
los niños y lugar de cultos, se remonta
a finales del siglo XIX y primeros del XX.
Entre los años 1960-70,
debido al apoyo y la solidaridad de varias iglesias
y organismos de otros países y algunos
miembros del Consejo Ecuménico de las Iglesias,
se pensó en dar a aquel lugar una mayor
apertura. Así comenzó un sueño,
impulsado especialmente por el pastor Carlos Morales,
pero que era un sueño local (Los Rubios)
y de una comunión nacional (IEE). Este
consistía en «tener y ofrecer un
lugar de encuentro y diálogo en libertad,
un espacio de silencio y compromiso».
El pastor Morales compartió
este sueño con los que le rodeaban, comprometiéndolos
a la construcción del Centro Ecuménico
de Los Rubios. «En el volcó parte
de su vida y aunque se fue de entre nosotros,
su presencia y su obra (como expresó el
autor del Apocalipsis)… sigue entre nosotros».
Desde el 11 de mayo de 1980 al 21 de septiembre
de 1986 tuvieron lugar las obras. En estos años
la Comunidad Protestante de Los Rubios celebró
sus cultos en un templo católico y comenzó
a leerse una bellísima página ecuménica
de este Centro Ecuménico.
Eran tiempos del obispo
Ramón Buxarrais en Málaga. El acercamiento
y la amistad entre el obispo católico y
el pastor protestante era patente. Buxarrais llegó
incluso a colocar algunas necesidades ecuménicas
de Los Rubios entre las necesidades materiales
de su diócesis. El 21 de septiembre de
1986, entre representantes como el de la Conferencia
de Iglesias Europeas, Hans Schmoker, asistía
a la inauguración del Centro Ecuménico
el obispo de Málaga, que dijo: «El
Centro Ecuménico es algo importante que
contribuirá a que los creyentes en el mismo
y único Dios, en una sociedad en la que
Dios es el ausente, vuelvan a encontrarlo confiando
en Él y no en sí mismos».
Por otra parte, el entonces
presidente del Comité del Centro, Benito
Corvillón, señaló: «La
inauguración no es el fin de algo, sino
el principio de muchas cosas». Este deseo
ecuménico se expresó en la plegaria
del obispo Buxarrais: «Haz, Señor,
que el Centro Ecuménico de Los Rubios sea
un espacio de acogida y libertad, un hogar de
convivencia y diálogo auténticos,
un faro luminoso que oriente a todos los que navegamos
en el mar de la historia, a fin de que, unidos
por una misma fe, lleguemos al puerto eterno,
donde la vida en Cristo nos será dada en
plenitud».
Sus actividades son: Grupos
de trabajo del Consejo Ecuménico de las
Iglesias (CEI); Pastorales española e hispanoamericana;
alemana; y de la IEE; Encuentros pastorales de
obreros evangélicos en Andalucía;
Campamentos y encuentros de jóvenes nacionales
e internacionales de distintas denominaciones;
Vicariatos alemanes en viajes fin de estudios;
Encuentros de iglesias evangélicas e Iglesia
católica; Campamentos de niños en
verano: Niños de iglesias saharaui, del
campesinado andaluz, de emigrantes, de extoxicómanos,
etc.; Encuentros de adultos: Grupos de Francia
y Suiza, de USA, de Alemania; Comunidades extranjeras
en la Costa del Sol; Colaboración con la
Asociación «Acoge Málaga».
El Centro ofrece: visitas turísticas por
Andalucía, turismo alternativo, encuentros
con personalidades y grupos.
Desde 1987 el Centro formó
parte de la Asociación Ecuménica
de Academias y Centros para Laicos de Europa,
cuyos principales objetivos son: Promover el diálogo
ecuménico, la educación de los laicos
y la construcción de puentes entre Iglesia
y Sociedad.
La dirección del
Centro cuenta con un comité nombrado por
la Comisión Permanente de la IEE. En este
Comité destaca Jerónimo Lloret Colomina
con María Victoria Arias, Ingrid Funk,
Antonio Moyano y José M. Mochón.
La directora es Pilar Agraz, viuda del pastor
Carlos Morales, alma mater de cuanto se realiza
en este Centro.
Centro Ecuménico
«Misioneras de la Unidad»: la formación
y vivencia ecuménica
Durante más de treinta
años el Centro Ecuménico «Misioneras
de la Unidad» de Madrid ha estado enclavado
en el corazón de la ciudad, en la Plaza
del Conde de Barajas, 1, segundo piso. Esta casa,
propiedad entonces de la archidiócesis
de Toledo, fue cedida temporalmente por el cardenal
Marcelo González Martín, amigo personal
del fundador y director Julián García
Hernando. En todo este tiempo las necesidades
de las nuevas perspectivas ecuménicas han
obligado a la ampliación de espacios para
lo que la archidiócesis de Madrid ofreció
a las Misionera de la Unidad unos nuevos locales
en el complejo parroquial de San Jenaro, en la
calle José Arcones Gil 37, de Madrid, con
lo que se verán ampliadas las actividades
ecuménicas.
Desde los primeros momentos,
hace ya más de treinta años, este
Centro Ecuménico realizó una efervescente
labor que podríamos situar en estos planos:
Formación ecuménica, ecumenismo
espiritual, ecumenismo pastoral, relaciones interconfesionales
e internacionales, publicaciones… Por encima,
tal vez, de la ingente actividad ecuménica
de don Julián en los campos nacional, internacional,
interconfesional e interreligioso, su obra más
considerable puede residir en este Centro Ecuménico
y entre todas sus actividades en él acaso
destaque su empeño en la formación
bíblico-ecuménica, nota específica
entre los demás Centros Ecuménicos
de España.
Si la formación es
su nota específica, su punto neurálgico
es la oración. La vida de las «Misioneras
de la Unidad» se centra en la oración
por la unidad. También para este Centro
la oración es el alma de todo ecumenismo
y organiza numerosísimas plegarias, interconfesionales,
por la unión de los cristianos. Cabe resaltar
la oración interconfesional que cada mes
se celebra, los primeros jueves, en la capilla
ecuménica del Centro y dirigida cada vez
por una Iglesia cristiana de Madrid y alrededores,
preparada por esa misma Iglesia y con la predicación
de alguno de sus pastores. Como es de suponer
este Centro organiza, interconfesionalmente y
con la diócesis de Madrid, la Semana de
Oración por la Unidad, en el mes de enero,
y diversos actos de esta índole en parroquias,
colegios, movimientos, etc.
Todos los cursos, de octubre
a junio, se programan los cursos bíblico-ecuménicos
dos días a la semana, con dos clases cada
uno de ellos, lo que viene a sumar más
de sesenta clases, dictadas por unos veinte profesores
especialistas en cada materia y pertenecientes
a diversas iglesias. En este campo colabora de
manera muy apreciable el P. Pedro Langa, OSA,
profesor actualmente de ecumenismo en la Facultad
Teológica de San Dámaso de Madrid
y del Centro Teológico San Agustín
de Los Negrales (Madrid). También en el
Centro participan diversas personas a modo de
colaboradores voluntarios, además de contar
con un sacerdote diocesano de Madrid, Alex Bran
Franco, que desempeña labores propias de
su ministerio. En apoyo de esta labor formativa
el Centro cuenta con una biblioteca que contiene
unos fondos de aproximadamente diez mil volúmenes
de materias teológicas, ecuménicas,
bíblicas, de historia, religiones, sectas,
etc., y una hemeroteca con más de treinta
publicaciones de ecumenismo, teología,
vida religiosa y eclesial, cultura religiosa,
etc.
Existe, además, un
servicio de ayuda y estudio del fenómeno
moderno del sectarismo (SAES), que con voluntarios
especializados atiende a las personas y familias
en demanda de orientación sobre la temática
sectaria, servicio en el que colaboran, a título
de expertos, otros miembros del Centro Ecuménico
como Juan García Biedma, muy vinculado
también al trabajo ecuménico del
Centro, y Vicente Jara Vera, quien además
escribe sobre estas cuestiones en la revista de
«Pastoral Ecuménica».
Dos publicaciones tratan
de extender el movimiento ecuménico y presentarlo
en sociedad: Pastoral Ecuménica, fundada
en 1984, revista cuatrimestral de difusión,
con estudios del ecumenismo, su teología
y su historia, pastoral del ecumenismo, realidad
presente del movimiento ecuménico, espiritualidad
ecuménica y también reflexiona sobre
las religiones y el diálogo interreligioso
así como sobre los nuevos movimientos religiosos
y el sectarismo-esoterismo; InfoEkumene, con su
boletín de noticias ecuménicas,
del diálogo interreligioso y los nuevos
movimientos religiosos y sectas, de aparición
quincenal y envío gratuito a través
de correo electrónico a más de tres
mil direcciones. Comenzó su andadura hace
ya cuatro años bajo la dirección
de don Julián y con los redactores Juan
García Biedma y José Luis Díez.
En el momento presente el equipo de redacción
y trabajo del boletín está en fase
de ampliación, tanto en personas como en
presentación y envío.
El Centro publica libros
sobre el ecumenismo en todas sus dimensiones y
diversos miembros y colaboradores del Centro publican
artículos en revistas, participan en cursillos
y seminarios en centros parroquiales, teológicos
y culturales, se hacen presentes en radio y en
televisión, etc.
Las actividades ecuménicas
son diversas: conferencias, encuentros retiros,
semanas… Habría que destacar por
su trascendencia los encuentros ecuménicos
anuales de El Espinar (Segovia), ya en su XIII
edición, celebrados siempre en los primeros
días del mes de julio, organizados por
distintas iglesias y en los que intervienen tanto
ponentes como asistentes también de varias
confesiones cristianas de España y aún
extranjeros. Otra de las actividades de nota son
los Encuentros Interconfesionales de Religiosas
de los que don Julián es cofundador junto
con el arzobispo ortodoxo Emilianos Timiadis,
desarrollados desde 1970 en diversas casas religiosas
y monasterios de diferentes iglesias cristianas
en distintos países de Europa.
Por otra parte, este Centro
ha creado dos asociaciones para colaborar y coordinarse
en la extensión del ecumenismo: la asociación
«Cristianos por la Unidad», en la
que participan laicos de diversas confesiones
y al comienzo de una prometedora andadura la «Asociación
Centro Ecuménico Misioneras de la Unidad»,
para coordinar actividades y esfuerzos de grupos
ecuménicos en varios lugares de España.
Centro Ecuménico
«Padre Agustín Bea: sencillez y entusiasmo
Un laicado entusiasta y
con amplia vocación ecuménica de
la diócesis de Orihuela-Alicante, Rafael
Vilar, comenzó en Elda, su ciudad, un pequeño
Centro Ecuménico. De años atrás
le había atraído la actividad y
figura ecuménica del jesuita, cardenal
y primer presidente del Secretariado romano para
la Unidad de los cristianos, P. Bea. Todo le condujo
a comenzar en una casa de sus suegros las actividades
ecuménicas que pensaba desarrollar con
una sencilla biblioteca, algunas revistas de teología
y ecumenismo, diapositivas para iluminar las enseñanzas,
reuniones quincenales y algunas conferencias.
Hemos de apuntar que, no obstante el entusiasmo
de este laico encomiable y algunas otras personas,
el nulo interés por parte eclesiástica,
tanto de Elda como de la misma diócesis,
ha hecho poco fructuosa la significativa idea
y disponibilidad de Rafael, siempre presente en
acontecimientos ecuménicos de ámbito
nacional, bien relacionado con otros centros ecuménicos
e instituciones que trabajan en la brecha del
ecumenismo e incluso de otras iglesias cristianas,
como lo demuestra su relación con miembros
de la Iglesia bautista de su localidad. La presencia
de este Centro parece claro exponente de la realidad
del ecumenismo en España: interés
por parte de algunos cristianos, desinterés
por parte de los eclesiásticos. En alguna
no lejana visita pastoral, ni se dio por enterado
el obispo que la realizó (sic).
Centro Ecuménico
«El Salvador» de Las Palmas: el turismo
ecuménico
El intenso turismo extranjero
desde los años sesenta obligó a
pensar en Las Palmas de Gran Canaria en la creación
de un templo ecuménico. Inaugurado en 1971,
se celebra la eucaristía en diversos idiomas
y cultos de distintas denominaciones cristianas
que pasan sus vacaciones o residen habitualmente
allí. En el complejo existe también
un Centro Ecuménico con amplio local para
atenciones sociales. Lo dirigen un rector y un
grupo de laicos. En todo ello preside una realidad
transcendente: la amistad fraterna, sincera y
gratuita.
Cada uno de estos centros
ecuménicos posee sus características
propias debido a las actividades que desarrolla
para las que fue creado o bien más adelante
tuvo que asumir. Influye también en su
forma de actuar el tiempo de su creación,
el lugar, el aspecto cultural que le rodea, las
personas que lo dirigen, el ámbito eclesial
en que se desarrolla… Pero todos poseen
una nota común: son verdaderos focos de
irradiación ecuménica.
No obstante lo anterior
conviene hacer notar algo sobre los Centros Ecuménicos
en España. Unos interrogantes nos ayudan:
son lugares llenos de actividades y buenos deseos,
sin duda, pero ¿iluminan el ecumenismo
tal como es preciso en estos tiempos difíciles
en esta tarea de la búsqueda de la unión
de los cristianos? Cada pocos años se reúnen
los directores de estos Centros para reflexionar
y coordinarse, ¿realizan luego esas propuestas?
¿No se hallan demasiado centrados y reducidos
en su propio entorno? ¿No se dejan apresar
con harta frecuencia por ciertos miedos que produce
hoy una sólida acción ecuménica?
¿Se encuentran, en concreto, dispuestos
a crear y mantener un diálogo cristiano
con las iglesias que tantas veces pasan por ellos?
Hay noticias de una próxima reunión
de Centros Ecuménicos de España,
que sin duda significa una nueva esperanza, pero
también tiene que estar a la altura de
las actuales circunstancias y dar respuesta a
lo que este momento demanda del ecumenismo si
no quiere quedarse el Centro Ecuménico
como mero espectador de la acción ecuménica,
acción llevada a cabo en otros sitios ajenos
al ecumenismo, o bien como local desprovisto de
sentido por no decir de competencia.
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