Asociación "Centro Ecuménico Misioneras de la Unidad"
Asociación Ecuménica "Cristianos por la Unidad"
Servicio de Ayuda y Estudio del Sectarismo
El Ecumenismo en "período de tránsito" a nuevas decisiones
y expresiones, reflejo de la comunión real entre las Iglesias
Entrevista a Juan Fernando Usma Gómez, Oficial del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos [Publicada en Revista “Pastoral Ecuménica”, n. 59, mayo-agosto 2003, 263-272]

Con ocasión de la inauguración de los nuevos locales del Centro Ecuménico "Misioneras de la Unidad" se realizó la siguiente entrevista a Juan Fernando Usma. Sacerdote colombiano, Oficial del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (PCUC) y tuvo, además, la oportunidad de pronunciar en el acto académico de esa inauguración una interesante conferencia sobre “Retos del ecumenismo a la iglesia local”.

DE LA ESPERANZA A LA REALIDAD

Hace pocos meses celebrábamos el 40 aniversario del comienzo del concilio Vaticano II, recordando el discurso de Juan XXIII en el que decía, entre otras cosas, que la búsqueda de la unidad de los cristianos constituía uno de los objetivos del Concilio. Y así fue. Después de estas décadas y tantos acontecimientos positivos en este sentido, )el ecumenismo es uno de los objetivos primeros en la actividad de la Iglesia católica?

La Iglesia católica ha recorrido un buen tramo del camino de la unidad. La calidad de las relaciones entre los cristianos, los intercambios de visitas, los avances en el campo teológico, los logros a nivel doctrinal y la creciente difusión de una espiritualidad de comunión son signos de ello. Hemos pasado de la esperanza a la realidad. Los gestos y las palabras de Juan Pablo II no dejan lugar a dudas: el ecumenismo es una prioridad en el trabajo pastoral. El ecumenismo no es un mero apéndice que se añade a la actividad tradicional de la Iglesia" (UUS). No hay reunión en la que no se cuente con la presencia de delegados de otras comunidades cristianas, pienso por ejemplo a los Sínodos y Congresos eucarísticos. La promoción de la unidad de los cristianos es una respuesta a la oración de Jesús antes de su pasión: "Padre que todos sean uno... para que el mundo crea" [Jn 17,21]. Nuestros esfuerzos siendo humanos, se inspiran en la voluntad divina y son posibles gracias a la acción del Espíritu Santo. "Creer en Cristo significa querer la unidad; y querer la unidad significa querer la Iglesia" [UUS, 9]: el camino de la unidad es el camino de la Iglesia. Mas que una actividad, la búsqueda de la unidad es una vocación, una actitud y un deber de todos los que creemos en Cristo.

Como miembro del organismo que dirige la actividad ecuménica de la Iglesia Católica, el PCPUC, ¿podría hacernos una síntesis del proyecto ecuménico de este dicasterio romano para los años inmediatos?

El PCPUC tiene dos tareas fundamentales: la promoción de la dimensión ecuménica en el interior de la Iglesia católica y el establecimiento de relaciones y diálogos teológicos con las otras iglesias y comunidades eclesiales. El radio de acción es muy vasto. La acogida de los resultados de diálogo con los que ya contamos, al igual que la espiritualidad ecuménica (que será el tema de nuestra Reunión Plenaria que se tendrá el próximo otoño) constituyen algunos de los puntos de fuerza. Ejemplos concretos: recientemente hemos hecho el punto de la situación acerca de las declaraciones de mutuo reconocimiento del bautismo, un asunto fundamental. Igualmente se ha publicado un estudio provisorio acerca de las respuestas de las distintas iglesias y comunidades eclesiales a la Carta encíclica sobre el empeño ecuménico; en este mismo campo, en los próximos meses, se realizará un simposio sobre el ministerio petrino, el ejercicio del Primado del Obispo de Roma. De otra parte, no se puede olvidar que cada una de las Comisiones mixtas de diálogo internacional [actualmente son 13] sigue su trabajo de acuerdo con sus propias agendas.

Recordamos al actual presidente de este Consejo Pontificio, cardenal Walter Kasper gran teólogo alemán ¿cuál podría destacarse como su pensamiento central en el campo ecuménico? ¿cuáles parecen sus perspectivas ecuménicas de futuro? Como sucesor de los grandes campeones del movimiento ecuménico en el catolicismo: cardenales Bea, Willebrands o el mismo cardenal Cassidy, ¿cuál puede ser la impronta ecuménica del cardenal Kasper?; en algunas declaraciones se le nota un tanto cauteloso con la marcha del ecumenismo ¿será fruto de una realidad de mayores dificultades en este terreno o puede deberse tal cautela a un momento de cierta debilitación ecuménica interna de las Iglesias o tal vez, a al necesidad de un sosiego y reflexión?

Todos conocemos y nos hemos beneficiado del teólogo Walter Kasper. ¿Notas características de su planteamiento ecuménico? Su pasión por la verdad y por la aplicación del Concilio Vaticano II es indiscutible. No solamente no era nuevo a los asuntos ecuménicos pues por varios años fue miembro de la Comisión Fe y Constitución y sirvió como copresidente del Diálogo católico-luterano, sino que cuenta con la sensibilidad pastoral que le ha dado su ministerio episcopal en Alemania. Cuando se tiene la oportunidad de trabajar juntos, se percibe su profunda convicción acerca de la promoción por la unidad, su urgencia y su importancia. Pienso que estas son premisas fundamentales para el delicado ministerio que le ha sido encomendado.

El cardenal Kasper es consciente de que el movimiento ecuménico se encuentra en un "periodo de transición": Tiempo propicio para tomar decisiones; momento que requiere que se encuentren expresiones nuevas que reflejen la comunión real existente entre nosotros. Esta conciencia influye ciertamente en sus declaraciones y tomas de posición. No nos podemos olvidar que la prudencia y la paciencia son dos cualidades imprescindibles para la promoción por la unidad. Sigue siendo válido aquello de que "lo cortés no quita lo valiente". La prudencia no es debilidad.

ORTODOXIA: CONFRONTACIÓN CON LA MISIÓN
E IGLESIAS ORIENTALES CATÓLICAS Y NUEVA MEMORIA HISTÓRICA

¿Cuales son las mayores dificultades en las relaciones con la Ortodoxia?

Entre católicos y ortodoxos, desde siempre, existe una profunda cercanía: compartimos una comunión casi plena en la fe, los sacramentos y el ministerio apostólico. Aunque esta cercanía profunda ha permanecido inmutable, las relaciones entre católicos y ortodoxos se debilitaron durante siglos; pero el concilio Vaticano II, ya desde su periodo preparatorio y de manera progresiva, se fue afianzando el testimonio de un camino común que se reanudaba. Ambas guiadas por nuestros pastores, hemos ido haciendo nuevas experiencias de la unidad y la comunión que siempre hemos tenido en Cristo. Un tema que ha sido y será objeto de estudio y diálogo se refiere a las formas de ejercicio del primado del Obispo de Roma. En este campo, en un gesto sin precedentes, el mismo Juan Pablo II, en su Encíclica sobre el empeño ecuménico, ha invitado a los responsables eclesiales y a sus teólogos a establecer un diálogo fraterno al respecto [UUS 96]. Diversos son los estudios que se están llevando a cabo, sobre todo a la luz de la experiencia de la Iglesia del primer milenio, es decir, antes de que ocurriera el cisma de Occidente.

Tres situaciones afectan gravemente las relaciones católico-ortodoxas: la confrontación en el ámbito de la misión, pienso sobre todo en las acusaciones y en los actos de proselitismo, las iglesias orientales católicas que, para muchos ortodoxos, constituyen una "anomalía" y, por tanto, se cuestionan las implicaciones eclesiológicas y canónicas de su existencia. Este asunto ha afecta tanto las relaciones como el diálogo teológico cuya última reunión se tuvo en julio de 2000. Actualmente se busca la manera para reanudar los encuentros, pues el diálogo es un instrumento natural para confrontar diversos puntos de vista y examinar las divergencias que persisten. Mientras tanto se han potenciado las relaciones bilaterales con cada uno de los Patriarcados. Una tercera circunstancia es la sanación de la memoria. Todavía las heridas producidas por los gestos y las acciones del pasado no han cicratizado.

Parece, en ocasiones, mas fácil la proximidad de la Iglesia católica a patriarcados o iglesias autocéfalas con menor número de fieles: Rumanía, etc., ¿es así?

No pienso que esto sea cierto. Hay que admitir que la dinámica mayoría/minoría juega un papel determinante, pero debemos ser muy prudentes al usar el criterio cuantitativo por sí solo. El ejemplo que cita puede servirnos de ilustración: si tomamos la Ortodoxia en su conjunto es claro que la Iglesia ortodoxa Rumana no es la mayor con relación al número de fieles. De otra parte, también es cierto que en Rumania esta comunidad no es una minoría. La creciente cercanía que se ha verificado en los últimos años es de gran importancia no sólo para los cristianos rumanos sino que se refleja en el ámbito cristiano en general. Unidade, unidade, unidade este era el grito con el que los cristianos rumanos respondían y acogían al Patriarca Teoctist y a Juan Pablo II.

La cuestión del Patriarcado de Moscú, ¿que perspectivas se atisban?

La reincorporación de Rusia a la escena internacional es relativamente reciente. Estos procesos no se realizan de la noche a la mañana y además dejan sus huellas a nivel político, religioso y cultural. Es innegable que la situación interna del Patriarcado es compleja, pero estamos convencidos que progresivamente se irán clarificando los distintos asuntos a través de las mismas relaciones que ya se han establecido. La presencia de una delegación de la Iglesia ortodoxa rusa en el Día de oración por la paz en el mundo convocado por Juan Pablo II en Asís es un signo claro.

En cuanto a las relaciones con el Patriarcado ecuménico cada día parecen más intensas y llenas de detalles por ambas partes.

En la línea de Atenágoras y Dimitrios, sus predecesores, el Patriarca Bartolomé ha afirmado, de varios modos y en varias ocasiones, su convicción sobre la promoción de la unidad y la importancia del diálogo con la Iglesia católica. Tenemos de todas formas que ser conscientes de que él es portavoz de la Ortodoxia y, en cuanto tal, debe buscar una vía media que refleje el consenso interno y la sinodalidad que es una de las características principales de la ortodoxia.

El Vicario patriarcal para la península ibérica nos ha traído recientemente significativas noticias al respecto ¿podría comentarnos algo?

Los procesos a veces son mucho más largos de lo que pensamos. ¿Sabía Ud. que ya Pablo VI había prometido al Patriarca Atenágoras una Iglesia en Roma que sirviese para los feligreses del patriarcado? Pues bien, hace alrededor de dos años se concedió la Iglesia de San Teodoro, una bellísima Iglesia paleocristiana, que se encuentra cerca del Foro Romano. Actualmente están realizando su adaptación para que se celebre de manera digna la liturgia bizantina.

PROTESTANTISMO: LOS RESULTADOS DEL DIÁLOGO DEBEN FORMAR PARTE DEL PATRIMONIO COMÚN

Después del estupendo documento con los luteranos sobre la justificación ¿qué esperanzas se advierten en el diálogo entre ambas iglesias?

Si con las Declaraciones cristológicas se han resuelto los problemas cristológicos del primer milenio, la Declaración conjunta ha demostrado que existe un consenso actual en lo que se refiere a la justificación entre católicos y luteranos. Al lograrlo se ha puesto una base segura, una piedra angular sobre la que se puede y se debe seguir profundizando. Este primer paso fundamental pone una tarea todavía más importante a las Iglesias: buscar la manera para que estos resultados entren a formar parte del patrimonio común. Entre la situación del siglo XVI y nuestra situación actual hay una diferencia sustancial, es entonces importante que tengamos una conciencia del camino de unidad que realizamos.

Teniendo en cuenta que la doctrina de la justificación constituye una de las bases doctrinales de las tradiciones reformada y metodista, representantes de estas dos comunidades se han reunido con católicos y luteranos para explorar la posibilidad de "ensanchar" este consenso a sus propias tradiciones.

¿Hemos resuelto todo? No. Cuatro siglos de vida separados y queriendo vivir lejos unos de otros han producido sus efectos a todos los niveles. El diálogo internacional católico-luterano actualmente se dedica al estudio de la apostolicidad, fundamental para la cuestión de la sacramentalidad.

El documento sobre el don de la autoridad, redactado por católicos y anglicanos. ¿Cuáles son las realidades ecuménicas entre estas dos iglesias? ¿cómo se prevé la acción ecuménica del nuevo arzobispo de Canterbury, Rowan Williams?

El documento el "don de la autoridad" es el tercero que sobre el tema ha producido la Comisión anglicano-católica. Al leerlo junto con los dos anteriores se verifica un crecimiento en la comprensión de un asunto tan delicado para la comunión entre católicos y anglicanos. Podríamos decir que es este el diálogo bilateral que más ha avanzado con relación a la cuestión del ministerio petrino. A nivel internacional, paralelamente al trabajo del diálogo internacional que continúa sus discusiones y encuentros entorno al tema de María, se ha establecido un nuevo organismo. Se trata de la Comisión internacional anglicano-católica para la unidad y la misión (IARCUMM sería la sigla inglesa) cuyos trabajos fueron inaugurados simultáneamente en Lambeth y en Roma en el 2001. La tarea que se le ha confiado es trabajar para progresar hacia la unidad visible entre la Comunión anglicana y la Iglesia católica. Esta Comisión está trabajando en tres frentes simultáneamente: la preparación de una declaración común acerca del grado de acuerdo sobre la fe existente entre católicos y anglicanos, recomendaciones prácticas para activar el proceso de la recepción de los resultados, fundamental para el ecumenismo y también se reflexiona acerca de los resultados visibles y prácticas de la comunión espiritual proponiendo estrategias pastorales concretas para ambas comuniones, de modo particular en el contexto local, para obrar de manera conjunta tal como lo exige la comunión que compartimos.

Por otra parte, los encuentros de obispos anglicanos y católicos, cuya primera experiencia se tuvo en el año 2000, son de gran importancia realizados a nivel local con muy buenos resultados espirituales y comunitarios.

Con relación al nuevo Arzobispo de Canterbury, durante la ceremonia de entronización declaró la importancia que la labor ecuménica tiene y tendrá en su ministerio e igualmente, en su encuentro con la Delegación católica, reiteró su firme intención de continuar con todas las actividades y proyectos ecuménicos actualmente en curso entre ambas comuniones.

ESPAÑA: AL SER MAYORÍA CATÓLICA NO EXIME DEL TRABAJO DE LA UNIDAD

De las tres facetas del ecumenismo: teológico, espiritual y pastoral ¿cuál se halla en la avanzadilla de los logros ecuménicos en el momento presente?

En los tres frentes se dan pasos. Si bien la diferenciación es muy útil para efectos de las presentaciones, un logro teológico alcanza su máxima expresión cuando ha sido recibido e interiorizado por las comunidades cristianas. De igual manera, una espiritualidad ecuménica o una pastoral ecuménica que desconozca la situación real de nuestras comunidades (logros, acuerdos, divergencias, convergencias) puede resultar ingenua y hasta contraproducente. Se trata de establecer un desarrollo armónico y equilibrado, lo cual no siempre es fácil. Es interesante constatar que en nuestros días las decisiones que se toman en el interior de la Iglesia católica (para hablar de nosotros) afecta a las otras comunidades cristianas. Esta situación, que a veces nos pone de frente a tensiones, es en sí un signo de la comunión efectiva que tenemos y debe hacernos pensar.

Aquí en España no contamos con una tradición de diálogo ecuménico entre las diversas comunidades e iglesias cristianas, nos regimos frecuentemente movidos por consideraciones sociológicas y así, a pocos cristianos no católicos, escasa actividad y preocupación ecuménicas; por eso, tal vez, nuestro movimiento ecuménico es pobre y de considerable indiferencia por parte de casi todos. ¿Cómo se ve, a su juicio, el movimiento ecuménico en España en el PCPUC?

Históricamente España ha hecho la experiencia de la diversidad. Una experiencia que ha asumido de modo diferente en cada época. A veces lo ha hecho de manera muy creativa y constructiva. En nuestros días la búsqueda de la unidad debe ser el nuevo "método", la clave maestra para las relaciones con los otros cristianos. El hecho de ser mayoría no exime del trabajo por la unidad. Al contrario, la participación en el movimiento ecuménico de los países con mayoría católica es crucial para la credibilidad de la opción que realizó la Iglesia católica [cf. Directorio ecuménico 32]. Para realizar esta prioridad de la Iglesia católica debemos ofrecer una formación y una educación ecuménica a nuestras comunidades, dar pautas seguras que guíen el camino y muestren la ruta. No una formación académica simplemente; en primer lugar en una apertura espiritual que nos haga capaces de recibir al otro desde su identidad confesional. Una apertura espiritual siempre lista para ofrecer los dones que su misma tradición cristiana tiene. Estar preparados para asumir el diálogo como intercambio de dones, como encuentro de dos identidades que, en Cristo, están siempre profundamente unidas. Conviene que cada cristiano conozca el método adecuado al diálogo que se fundamenta y saca su fuerza de la oración por la unidad.

¿Tal vez el no realizar el ecumenismo práctico propuesto por los documentos vaticanos sobre este tema: en lo social, lo cultural e histórico (como lo recomienda el Directorio ecuménico) incida en ese ecumenismo poco vivo e inconsecuente que vivimos aquí?, ¿qué nos sugeriría usted a los católicos españoles en este sentido?

Es indiscutible que la conciencia de la urgencia y de la importancia del compromiso ecuménico varía al interior de nuestra misma Iglesia católica. Su percepción de la situación en España, tal como lo sugieren sus preguntas, indica que persiste una cierta indiferencia. Si así fuese, esta entonces sería una primera tarea: identificar los motivos por los cuales se verifica una cierta apatía. En el intento se descubren los caminos más apropiados para crear una tradición ecuménica local. Es cierto que existen países con una trayectoria mayor, pero también debemos recordar que las situaciones religiosas en aquellos lugares es distinta de la española. Pero no es sólo establecer contactos, se pretende dar una dimensión ecuménica a la vida de las comunidades locales, a la pastoral que se realiza.

Las experiencias de colaboración en el campo social, cultural e histórico se han demostrado muy fructíferas en varios lugares. Cierto es que presuponen un nivel de confianza y respeto recíproco. "Hacer de la Iglesia la casa de la comunión" este proyecto anunciado para toda la Iglesia católica al inicio del nuevo milenio no se limita a las fronteras católicas, sino que quiere igualmente abrazar a los otros cristianos. En este proceso, superar las incomprensiones y crecer en el conocimiento y el respeto mutuos se impone, pues es difícil que se puedan realizar acciones conjuntas cuando todavía prevalecen desconfianzas, sinsabores y memorias heridas.

¿Qué falta a la acción ecuménica de nuestros días: compromiso, responsabilidad, no asumir los riesgos, poner demasiado en el centro la seguridad y el bienestar internos de las Iglesias, conformismo, miedo a la diversidad dentro de la unidad que exige, según el propio Juan Pablo II, el movimiento ecuménico? ¿acaso el no tomar una posición más decidida empobrezca la causa ecuménica?

¡Sus consideraciones son muy fuertes! Indiscutiblemente lo que nos falta, lo que siempre nos va a faltar mientras vivamos, es la conversión del corazón. Es una tarea cotidiana para los cristianos y para las iglesias e impide que se asuman riesgos irresponsablemente o que se les desconozca, logra compartir los propios puntos firmes de la fe con los demás, es capaz de gozar con la diversidad en la unidad y respeta la unidad de la diversidad. La conversión interior nos hace suficientemente humildes para reconocer que no podemos estar satisfechos con el estado de nuestras divisiones, aunque a veces aparezca como una posición mucho más cómoda. El movimiento ecuménico es una gracia pero también es un movimiento y como tal debe estar en movimiento. Lo que hace diez años era sorprendente, hoy es normal. Lo que hace un año era un signo profético, hoy se evoca como una base para dar nuevos pasos. La radicalidad del mandato de la unidad se impone, de lo contrario nos vamos a quedar con formas incompletas de unidad. El problema teológico no es el menor pues no podemos minusvalorar o menospreciar las diferencias en la fe que todavía persisten, diferencias que son fuente de división entre las comunidades cristianas. Pero todos nuestros esfuerzos deben estar alimentados por la fe que profesamos. Los que promueven la unidad entre los cristianos no pueden olvidar nunca que, en definitiva, la unidad no es el producto de nuestros esfuerzos sino un don de Dios.

Usted es colombiano y conoce la actualidad del ecumenismo en las naciones hispanoamericanas ¿cuál es el compromiso ecuménico en aquellos países?

En estos últimos años he tenido la alegría de presenciar un creciente desarrollo de la opción ecuménica en mi continente. Todavía queda mucho por hacer, pero aquí y allí surgen experiencias de convivencia nuevas o se refuerzan las existentes: fraternidades ecuménicas, cursos de formación pastoral, encuentros de oración, acciones conjuntas en favor de los necesitados y/o en situaciones de calamidadYLos cristianos se conocen y se reconocen cada vez más. En el horizonte quedan problemas no resueltos que van causando nuevas heridas: la agresividad verbal, los métodos de evangelismo que desconocen la realidad cristiana ya presente, las acusaciones de proselitismo, los actos de proselitismo, laos ataques y contraataques, acciones y reacciones en el campo misionero. En Iberoamérica el mapa religioso tiene características propias. Mientras en algunos países se cuenta ya con un recorrido ecuménico significativo, en otros la cuestión del trabajo por la unidad sigue siendo un punto débil. El horizonte de trabajo que se perfila se concentra principalmente en las relaciones entre los católicos y las denominadas Iglesias libres. El hecho que los pentecostales constituyan alrededor del 70% de los otros cristianos pone de frente a una realidad nueva. En este sentido, luego de varios encuentros y como fruto de un crecimiento en las relaciones, se ha presentado un proyecto para establecer un grupo permanente de trabajo entre el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y la Comisión Evangélica Pentecostal Latinoamericana. Un proyecto semejante está siendo considerado por las autoridades competentes del CELAM y del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), dos organismos que han restablecido sus relaciones luego de un periodo de lejanía. Como puede ver, de lo que se trata entonces es de establecer espacios permanentes de diálogo e intercambio que aseguren una continuidad en las relaciones y sirvan para afrontar las dificultades que se van presentando cotidianamente, mientras se promueve un crecimiento en la comunión. Igualmente en el 2001 se tuvo una sesión del Diálogo internacional bautista-católico en Buenos Aires, confiamos que uno de los frutos de este encuentro sea el establecimiento de relaciones e intercambio a nivel local entre católicos y bautistas.

Y las sectas ¿cómo abordan las iglesias este problema?

El problema de las sectas es un asunto particular que debe ser tratado específicamente. El avance de las sectas es un desafío de primer orden. Lo primero que quisiera decir es que todavía tenemos problemas para distinguir entre lo que son, lo que prometen, lo que ofrecen, y lo que producen las sectas. Generalmente se presentan como oasis de tranquilidad donde encontrar refugio y escapar de una realidad de sufrimiento. Aún reconociendo que, a veces, son más eficaces en la superación de la mentalidad fría y racional de nuestros tiempos tecnológicos ofreciendo un alternativa cultural, es indiscutible que ofrecen una liberación esclavizando. Mas aún, las actitudes fundamentalistas que caracterizan a varios de estos grupos obstaculizan el trabajo en el campo social. Aunque teóricamente se ha adquirido la diferenciación entre secta y actitud sectaria, en el uso cotidiano se hace una aplicación indiscriminada que entorpece igualmente las relaciones con algunas comunidades cristianas (por ejemplo pentecostales y evangélicos). Es muy importante que se haga un uso responsable del término secta en la situación de creciente pluralismo religioso en la que nos encontramos.

En una de las últimas reuniones acerca de la cuestión de las sectas se afirmaba nuevamente la necesidad de evitar la masificación de la pastoral: la reconstrucción de la identidad cristiana en un espíritu de diálogo es una tarea urgente que solamente se logra mediante una pastoral personalizada y bíblica, donde se conceda un lugar privilegiado a las vivencias, con miras a plasmar una personalidad cristiana madura.

Cada vez que las iglesias tienen que adentrarse más en el diálogo interreligioso ¿la celebración del aniversario de la Nostra aetate lo ha demostrado?; si antes ecumenismo y diálogo interreligioso se consideraban dos cosas distintas, ¿cree que ahora están adquiriendo una cercanía ineludible?

"La unidad de toda la humanidad herida es voluntad de Dios" [UUS, 6]. Tanto el ecumenismo como el diálogo interreligioso tienen gran importancia. Aun reconociendo que parte de sus dinámicas son similares y que, tomados en conjunto, buscan la unidad de toda la humanidad siempre siguen siendo dos cosas distintas. Es evidente que los tristes eventos de los últimos años han puesto de moda el tema interreligioso, y también escuchamos que no pocos usan indistintamente la palabra ecumenismo para referirse al diálogo interreligioso. Este sería uno de los casos en los que el uso común no es el uso correcto. Entre ecumenismo y diálogo interreligioso permanecen grandes diferencias en lo que se refiere al punto de partida y al objetivo que se proponen. El ecumenismo se realiza únicamente entre cristianos y busca la unidad visible. Algunos dirán que soy muy tradicional. Yo estoy convencido que ni Jesucristo, ni el ser cristiano sea un elemento accesorio. De otra parte es innegable que solamente un cristianismo uno sería el interlocutor por excelencia en el diálogo con las otras religiones.

José Luis DÍEZ MORENO

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