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APUNTES PARA LA HISTORIA
DEL ECUMENISMO ESPAÑOL

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I. EL ECUMENISMO EN ESPAÑA

Algo que no pudo ser

Es común aceptar el año 1954 como el inicio ecuménico español. Sin embargo, en el año 1939 comenzó ya, si cabe, este movimiento con la llegada a Madrid de un jesuita andariego, culto y abierto, bastante olvidado después e incluso citado como deseoso únicamente de engrandecer su obra personal. Era el P. Santiago Morillo, SJ., llegado desde Polonia donde la había sorprendido la Segunda Guerra Mundial. Regresaba «derrotado externamente»(5), pero dispuesto al comienzo de una profunda e intensa labor en pro de la causa del Oriente Cristiano, que había conocido ampliamente, y a favor de la unión entre ortodoxos y católicos, una vocación que prendió intensamente en la vida de este jesuita.

Nacido en el año 1900, en Benquerencia de la Serena (Badajoz), ingresó en 1914 en el seminario diocesano de Córdoba y fue desde muy joven un gran políglota que llegó a dominar el griego y latín primero y después el portugués, francés, italiano, inglés, alemán, polaco, ucraniano y varias lenguas eslavas. En 1918 ingresó en la Compañía de Jesús y del año 1923 data su vocación orientalista, cuando el Papa pidió al General de los jesuitas sacerdotes para Rusia.

En 1931 fue ordenado sacerdote y hubo de salir de España por la expulsión de los jesuitas, estableciéndose en Holanda y destinado muy poco después al Seminario Pontificio Oriental de Dubno, en la Ucrania polaca, anexionada enseguida a la Unión Soviética. Dubno marcó un hito en la vida ecuménica del P. Morillo y en la profesión perpetua, en 1936, pasó del rito latino al bizantino.

A su regreso a España comenzó un incansable programa de conferencias(6) en todas las ciudades españolas [ya dio algunas en unas semanas del año 1936] para exponer la realidad de la desunión y la llamada a la unidad. «Aquí nadie entendía eso —comentó el P. Morillo en 1962— Me pedían que hablara especialmente en contra del comunismo. Me las veía y me las deseaba para referirme a la cuestión de la unidad. Sólo cuando daba conferencias en seminarios diocesanos y casas religiosas, que fueron muchísimas veces, me encontraba en ambiente propicio para hablar del problema Oriente-Occidente»(7). Así fue. A lo largo de casi veinte años recorrió toda la península pronunciando conferencias y celebrando misas de rito bizantino, verdaderas catequesis sobre la unidad cristiana.

Ejerció como profesor en la Facultad Teológica de Granada y allí, en 1944, fundó la revista «Anatoli» (Oriente), que luego pasó a llamarse «Oriente Europeo» y la revista «Re-Unión», fundada en 1956, también con diversos formatos, llegó hasta 1968 y fue desde esta publicación desde donde, en 1963, se saltó de las actividades y temas orientales al ecumenismo, con incidencia en el ecumenismo español(8).

En 1947 fue llamado el P. Morillo al Consejo de Investigaciones Científicas, donde fundó el «Centro de Estudios Orientales» (CEOR). En 1949 trasladó a Madrid una biblioteca de casi cuatro mil volúmenes especializados, instaló el despacho del Centro Oriental en la calle de Toledo y el entonces obispo auxiliar de Madrid, Morcillo, le ofreció una capilla en la misma calle para el culto bizantino. Pero enseguida biblioteca y Centro pasaron a la calle del Conde de Cartagena, al «Hotel del Retiro», locales bendecidos por el obispo de Madrid, Patriarca Leopoldo Eijo y Garay, siempre atento a las necesidades de este Centro. Por fin, en 1960 se inauguraron nuevas instalaciones en la calle de Claudio Coello 129, en los bajos de la iglesia de San Francisco de Borja, con hermosa capilla de rito bizantino, donde cada día se celebraba la Divina Liturgia por la unión de los cristianos. La hemeroteca contaba con 409 publicaciones en diez idiomas y la biblioteca con obras en 19 lenguas.

Colaboraba, sobre todo en el culto de la capilla, Francisco Aguirre, canónigo de Oviedo, de rito bizantino, con varias años de estancia en Grecia y países colindantes; José Luis Díez, sacerdote de la diócesis de Segovia que, mediante el obispo de esa diócesis, Daniel Llorente, y del rector de su seminario, Julián García Hernando, se hizo cargo durante unos años de «Re-Unión» y «Oriente Cristiano», en calidad de redactor jefe; trabajaban el teólogo seglar ortodoxo ruso Alexis Stavrosky, las Misioneras de la Unidad en sus primeros años, Germán Buceta en «Oriente Europeo», etc.(9). La verdad es que los jesuitas de aquellos años no tuvieron interés alguno con esta obra que pudiera haber constituido un punto neurálgico del ecumenismo español, como se demostró cuando la revista «Re-Unión» comenzó a acercarse al mundo protestante e incluso al católico, desconocedor del movimiento ecuménico.

En el año 1964 llegó al Centro el P. Francisco Albarracín Pascual, un jesuita enviado por sus superiores al contemplar que el movimiento ecuménico en torno al «Centro Ecuménico-Oriental», que así le comenzamos a denominar, crecía considerablemente con la total anuencia del P. Morillo, a pesar de su grave enfermedad cardíaca y no obstante las penurias económicas que obligaban al buen jesuita a ponerse en manos de ciertos sujetos poco recomendables para que organizaran rifas y financiar así el Centro con ayuda incluso del Director General de Loterías, al que había que visitar de vez en cuando.

El P. Albarracín era un hombre piadoso, más dado a extender la devoción a la Virgen de Fátima en Rusia que al riesgo del ecumenismo y al temple que era requerido en aquellos momentos trascendentales para el incipiente ecumenismo en España. Se perdió, por tanto, en cuestiones secundarias, el Centro se atuvo a sus propias ideas y dependió directamente de aquellos jesuitas de entonces. Una vez más, su insensibilidad ecuménica, desoyendo consejos y hasta protestas de algunos, clausuraban aquel Centro y sus fondos bibliográficos y hemeroteca pasaban a la Universidad de Comillas en Madrid(10).

Se llamaron hermanos y rezaron juntos el Padre Nuestro

En las iglesias protestantes de España, como lo fuera en Edimburgo en 1910 en el protestantismo mundial, resultó también madrugador el ecumenismo. Nos hablan las crónicas(11) de dos inicios ecuménicos inolvidables, uno en Barcelona y otro en Madrid, a cargo de dos pastores de la Iglesia Evangélica Española (IEE).

Corría el año 1954 y en la ciudad catalana bullía clandestino un movimiento ecuménico de magnífica calidad. La Ciudad Condal recibía enseguida de Francia los influjos de numerosas conquistas en diversas cuestiones y en este caso en la iniciación ecuménica. Por eso llegaron las nuevas corrientes del P. Couturier, compartidas en tierras galas por católicos y protestantes. Poco tiempo después del fallecimiento de este insigne ecumenista algunos católicos y protestantes, empeñados en la causa ecuménica, se atrevieron a invitar a un pastor sueco, buen amigo de Couturier, el pastor Dr. Gumar Roundal, a hablar sobre esa nueva forma de ecumenismo. Consiguieron que, además de en Barcelona, pudiera reunirse con grupos apostólicos de seglares en San Sebastián. Las conversaciones fueron, naturalmente, secretas. En Barcelona tuvieron lugar en la casa del pastor Luis Ruiz Poveda, en la brecha ya entonces del ecumenismo español.

«Anticatólico antes, —comenta el pastor Ruiz Poveda— cuando estudiaba en la Universidad de Ginebra tenía a mi alrededor seminaristas y sacerdotes católicos que estudiaban allí. ¿Cómo es posible la presencia de estos “herejes” en la Universidad de Calvino, me decía al principio? Después de tres años lo encontré muy normal. Cuando regresé a España y me encargue de la iglesia de San Pablo de la IEE en Barcelona eché de menos aquellas relaciones ecuménicas, me faltaba algo mío. Encontré una comunidad hispano-suiza y allí comencé mi actividad ecuménica».

A la primera reunión con el Dr. Gumar Roundal asistieron cuatro pastores, dos laicos de la IEE y seis laicos católicos(12). Por primera vez, conmovidos, se llamaban hermanos, rezaban el Padre Nuestro y propusieron continuar aquella histórica experiencia(13).

Joan Mister fue decisivo en los comienzos del ecumenismo en Barcelona y los monjes benedictinos de Monserrat y los PP. Capuchinos que influyeron muchísimo en aquellos primeros esbozos ecuménicos. No solamente se produjeron las reuniones referidas, sino que se juntaban esos católicos y protestantes en un café de la capital y realizaban estudios bíblicos conjuntos. Un año o dos después ocurría otro tanto en Reus, donde el pastor Gabriel Cañellas Orpiñell pastoreaba la Iglesia Evangélica Española de aquella ciudad catalana a la vez que impartía clases de teología en el seminario de la IEE, entonces en Barcelona. El pastor Cañellas fue invitado a una casa parroquial de Reus para hacer ante algunos laicos católicos y los miembros de la IEE que le acompañaron una exégesis sobre el Libro de Daniel.

Sucedía casi igual en aquel mismo año en Madrid donde, alrededor de otro pastor, Carlos Araujo, se reunían en los locales de la IEE en la calle de Noviciado 5, algunos católicos y protestantes. Hablaron fraternalmente y rezaron por la unidad de los cristianos. Entre los que se reunían en Barcelona y en Madrid tuvo lugar durante varios años una relación epistolar que debe encontrarse probablemente en los archivos de la IEE en Barcelona o en Madrid.

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NOTAS

5. Revista «Re-Unión», noviembre-diciembre 1964, n.º 44, pp. 362ss.

6. DESUMBILA, J., El Ecumenismo en España, en «El Ecumenismo en el Mundo», Estela, Barcelona 1964, p. 83.

7. Conversación del P. Morillo con el autor de este trabajo, en septiembre de 1962.

8. DÍEZ MORENO, José Luis, Orígenes del Ecumenismo en España, «Vida Nueva», n. 2264, 13 enero 2001, p. 27.

9. Ibídem.

10. No es el caso actual, cuando varios miembros de la Compañía de Jesús destacan en este
terreno, como el fallecido P. Alemany o el actual Rector del Instituto Pontificio Oriental de
Roma, P. Héctor Vall, el P. Arranz con cargos importantes en el campo de la Liturgia Bizantina, etc.

11. DESUMBILA, J., El Ecumenismo en España; GARCÍA HERNANDO, Julián, La Unidad es la meta la oración el camino; GARCÍA RUBIO, Pablo, La Iglesia Evangélica Española, Publicaciones IEE, 1994, p. 37; DÍEZ MORENO, José Luis, Orígenes del Ecumenismo en España.

12. Entre los católicos destacaba José Desumbila, cuyas publicaciones citamos en este trabajo y Joan Mister, hermano de un sacerdote católico.

13. DESUMBILA, J., El Ecumenismo en España, Estela (Barcelona), 1994; DÍEZ MORENO, José Luis, Orígenes del Ecumenismo en España, p. 27.

 


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