Reflexiones del Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, OSA

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2018

Día 3: Vuestro cuerpo es templo...

Vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo

Reflexión del Dr. Pedro Langa Aguilar, OSA

 

"Glorificad, por tanto, a Dios en vuestro cuerpo" (1 Co 6, 20b). Muchas Iglesias cristianas del Caribe –y del orbe entero, por supuesto--, andan preocupadas por el tema de la pornografía, especialmente ahora con internet. Tiene ésta, sin duda, consecuencias desastrosas, letales, para la dignidad humana, sobre todo entre adolescentes y jóvenes. De igual modo que la esclavitud, la pornografía mercantiliza a los seres humanos, especialmente a los que son adictos a ella, y daña, de modo irreparable a veces, las relaciones auténticas de amor. Nada se diga ya, claro es, del fenómeno de la pederastia, tan inquietante y conturbador en la vieja Europa, y que tantos disgustos está causando dentro de las mismas Iglesias católica y anglicana. Fenómeno, éste, que debieran atajar con más energía y mejores medios los mismos Estados.

Dios misericordioso, que sacó de la esclavitud con mano poderosa y brazo extendido al pueblo, dio esperanza a los israelitas, como ahora ilusionante optimismo a los cristianos caribeños y, en resumidas cuentas, cristianos todos del mundo, sin omitir, faltaría más, ninguna de las Iglesias de la Ecúmene. Dando testimonio de esta esperanza común, las Iglesias pueden trabajar juntas para servir a los pueblos todos de la región caribeña, y en resumen del mundo, especialmente a los más vulnerables y desatendidos.

Muy terco en su terquedad el faraón, Dios, sin embargo, escuchó el grito de su pueblo y evitó que éste pereciese, porque es el Dios de la vida. Mediante su poder sobre los vientos y el mar, dio muestras de querer preservar la vida y destruir la violencia (Ex 15, 10). La liberación trajo esperanza y una promesa para su pueblo. Esperanza, porque había llegado un nuevo día en el que el pueblo podía servir libremente a su Dios y darse cuenta de sus posibilidades. También era promesa, por supuesto, ya que su Dios les habría de acompañar en el duro camino de cada día y ninguna fuerza podría destruir el divino propósito para ellos.

El libro del Éxodo, base de las reflexiones marcadas en los materiales de la Semana, muestra (3, 4-10) con incuestionable claridad la solicitud de Dios por los cautivos. La revelación de Dios a Moisés en el episodio de la zarza que ardía sin consumirse fue una poderosa señal de su ardiente deseo de liberar a su pueblo. Vio Dios sus penalidades, oyó sus gritos, escuchó sus gemidos: vino para liberarlos. Todo un proceso que llena la liturgia de Cuaresma y culmina con las maravillas de la Pascua.

En otro orden de cosas, aunque dentro de la misma línea de exigencia, la sexualidad es un don de Dios para las relaciones humanas y expresión de la intimidad. Su mal uso, no obstante, sobre todo a causa de la pornografía infantil y la basura en internet, degrada tanto al que la produce como al que la consume. Tampoco en el ominoso caso de la pederastia se muestra Dios insensible a sus censurables abusos. Cosa bien distinta es que lo pretendan quienes más diligencia debieran poner en erradicarla. Los cristianos, por eso, están llamados a ser en esto igualmente inflexibles.

Dice san Pablo, y dice bien, que estamos llamados a glorificar a Dios en nuestro cuerpo, lo que significa tanto como añadir que las dimensiones todas de nuestra vida, incluidas nuestras relaciones, pueden y deben ser ofrenda agradable a Dios y no precisamente tendencia abominable al pecado. Esfuércense, pues, los cristianos en trabajar juntos para construir un modelo de sociedad que defienda la dignidad del ser humano y que no incite a pecar a los más pequeños, sino que, al contrario, los vuelva capaces de vivir en libertad, como Dios quiere.

Restaure el Señor con su gracia nuestra mente y nuestro cuerpo. Sólo Él crea en nosotros un corazón limpio y una mente pura, lúcida, para que podamos dar gloria a su Nombre. De ahí la importancia de confiarlo todo a su providencia para que ésta encuentre vías de solución contra tanta pedofilia y tanto bujarrón suelto. Lo deseable aquí es que las Iglesias se mantengan unidas en un mismo propósito para la santificación de su pueblo. La diestra de Dios, que es excelsa y poderosa, está sanando en nuestra tierra, sanando cuerpos, mentes y almas quebrantados. Así de maravilloso es su roce, con un amor que tanto significa, cuando somos sanados por la diestra de Dios.

 

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El abuso a menores también es esclavitud