Reflexiones del Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, OSA

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2018

Día 7: Camino del exilio

Camino del exilio

Reflexión del Dr. Pedro Langa Aguilar, OSA

 

«José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto» (Mt 2, 14). El ecumenismo de los últimos decenios viene haciendo frente a contravalores de la sociedad, muy concretamente a los derivados de la emigración forzosa. Numerosos cristianos del Oriente Próximo, tan zurrado y maltratado, han tenido que abandonar sus tierras, dejar posesiones y, con lo puesto, salir camino del exilio para escapar a una muerte segura, o cuando menos encontrar ayuda que garantice un tranquilizador modo de vida. Con el añadido muchas veces de verse condenados a malvivir en campos de refugiados donde falta de todo, empezando por la higiene. Lo más directamente afectados en estas circunstancias son los niños, evidentemente.

No sé si, cuando se aleje este azote de hambruna, guerras y persecuciones, se podrá decir que las Iglesias y Religiones estuvieron a la altura de las circunstancias tratando de conjurar semejantes peligros. Todo va a depender de quién analice las actuales circunstancias. El cuadro ciertamente es muy complejo. Pero lo importante es saber si ahora mismo se afronta. Si el ecumenismo no debiera ser voz todavía más compacta, mejor timbrada, más fuerte y denunciadora. Gestos como el del papa Francisco en Lesbos, acompañado del Patriarca de Constantinopla y del Arzobispo de Atenas y de toda Grecia dicen mucho. Y más aún medidos estos por comparación, porque entonces emergen los censurables vacíos en la actuación de Iglesias y Religiones que, pudiendo, no hicieron lo que debían.

En el Caribe la familia se sigue viendo afectada negativamente por la herencia de la esclavitud y por nuevos factores como la migración de los padres, los problemas económicos y la violencia doméstica. Para afrontar esta realidad atroz, las Iglesias del Caribe trabajan por ayudar tanto a las familias nucleares como a las más extensas. Los organizadores del Octavario echan mano de la Biblia en apoyo de su denuncia de las circunstancias. Volviendo por eso a Jesús, María y José camino de Egipto, es indudable que se ha pretendido en el suministro de materiales establecer un contraste con cuadros parecidos, en concreto el de Moisés. También en el caso de Moisés, de su nacimiento para empezar, encontramos similitudes relativas a la intervención de lo alto (Ex 2, 1-10). A propósito de la fe en la Historia Sagrada, lo sabe recordar expresamente la Carta a los Hebreos: «Por la fe, Moisés, recién nacido, fue durante tres meses ocultado por sus padres, pues vieron que el niño era hermoso y no temieron el edicto del rey» (Hb 11, 23-24). Y el salmista va más lejos con este toque de providencialismo: «Si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los constructores» (Sal 127,1)

La importancia de las familias es capital en la protección y el cuidado de los niños. La infancia de Moisés y de Jesús, ambos con la muerte entre los tobillos por las órdenes asesinas de insidiosos gobernantes, expresan lo vulnerables que pueden ser los pequeños a las fuerzas externas, y cómo pueden llevarse a cabo acciones para protegerlos. La Escritura ve a los niños como bendición y esperanza para el futuro. Para el salmista son «como flechas en la mano del guerrero». Como cristianos, compartimos una vocación común a convivir unidos a redes de apoyo familiar, confiando en el poder del Señor al construir comunidades fuertes en las que los niños sean protegidos y puedan florecer.

Dios misericordioso, envió a su Hijo para que naciera en el seno de una familia como las nuestras, con antepasados tanto justos como pecadores. A él, pues, debemos acudir en demanda de auxilio, pidiendo su bendición sobre nuestras familias, en sus casas y en nuestras comunidades. El ecumenismo ruega también de modo especial por la unidad de la familia cristiana, para que el mundo crea. Y lo pide precisamente en el nombre de Jesús, que en la última Cena rogó al Padre el Ut unum sint (Jn 17,21).

La diestra de Dios está escribiendo páginas maravillosas en nuestra tierra. Las escribe con poder y amor. Y sin ocultar nuestros conflictos y nuestros miedos, nuestros triunfos y nuestras lágrimas. La diestra de Dios graba divinamente, y con letras de oro, por medio de su Hijo Jesús, y en la unidad del Espíritu Santo, las páginas saludables del ecumenismo de la sangre para alabanza de la Trinidad adorable.

 

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Niños sirios que huyen de la guerra