Cartas Pastorales de los Obispos de España

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2017

¡Por la unidad de los cristianos!

pardoEl pasado miércoles 18, empezó el octavario de plegaria por la unidad de los cristianos. Por ello, durante estos días, y especialmente este domingo, debemos orar intensamente por esta intención. Debemos asumir la plegaria de Jesucristo que encontramos en el evangelio de san Juan: “Padre, con vuestro poder guardad a los que me habéis dado, para que todos sean uno. Como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado”.

A lo largo de la historia, a causa de incomprensiones, falta de diálogo, influencies políticas, egoísmos y protagonismos personales se han producido heridas de división.
Hay que orar, pero también reflexionar sobre lo que ha significado la división de los cristianos, sobre el momento actual del movimiento ecuménico hacia la unidad y evitar, al mismo tiempo, divisiones en nuestra propia Iglesia y en nuestras comunidades, valorando el don de la unidad.

Además, hay que tener presente que este año las iglesias luteranas celebran los 500 años del momento en que su fundador, Lutero, promulgó las afirmaciones teológicas que finalmente rompieron la comunión en el seno de la Iglesia Católica.

Hay que distinguir entre ecumenismo y diálogo interreligioso. Es decir, entre la relación y los vínculos de quienes profesamos la misma fe en Cristo en diversas iglesias y quienes profesan otras religiones. Esta semana tenemos presentes a todos cuantos creemos en Cristo.

Una de las principales finalidades del Concilio Ecuménico Vaticano II es la de restablecer la unidad entre todos los cristianos.

Cristo inició la Iglesia una y única. En cambio, la historia nos ha dividido, y hoy tenemos muchas comunidades cristianes divididas y enfrentadas entre sí.

Esta división es claramente: 1) contraria a la voluntad del Señor, 2) es un escándalo ante el mundo, y 3) dificulta enormemente la causa de la evangelización de nuestro tiempo (Vaticano II: Decreto sobre ecumenismo).

Entendemos por ecumenismo aquellos esfuerzos que hoy se hacen por inspiración del Espíritu Santo, por medio de la plegaria, el diálogo y la acción para alcanzar aquella plenitud de unidad que desea Nuestro Señor Jesucristo. Se ha de partir de aquello que ya nos une, y no de las polémicas que nos separan.

El movimiento ecuménico inició su camino en el Congreso de Misiones de Edimburgo (1910) y, con el Vaticano II (1962-1965), se adhirió la Iglesia Católica.

No se trata de conseguir ahora el retorno al seno de la Iglesia CatólicaRomana de las Iglesias o comunidades eclesiales separadas, sino de reencontrarnos todos unidos en Cristo y su evangelio, en una comunión cristiana auténtica, respetando ritos, organización o tradiciones cristianas diversas. Lo importante es que, de hecho, ya existe Unidad en lo esencial. “Es más lo que nos une que lo que nos separa”.

¿Qué hace falta? Una renovación permanente de la Iglesia y una mayor fidelidad a Jesucristo; la conversión del corazón para vivir más fielmente según el Evangelio; la plegaria en común, porque la unidad supera las fuerza de nuestra capacidad humana; el diálogo permanente entre teólogos; encuentros entre cristianos de diferentes Iglesias y comunidades en una acción común a favor de la paz, la no violencia, la justicia entre los pueblos y en los servicios a ofrecer a las personas más frágiles y necesitadas.

Es necesario que todos pongamos nuestra esperanza en la plegaria de Cristo, en el amor del Padre y en el poder del Espíritu Santo.

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Obispo de Girona