Cartas Pastorales de los Obispos de España

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2018

La uni­dad de los cris­tia­nos, ple­ga­ria y ca­mino

FrancescPardoArtiguesDel 18 al 25 de enero ora­mos muy es­pe­cial­men­te por la uni­dad de to­dos los cris­tia­nos. Du­ran­te ocho días, de una ma­ne­ra es­pe­cial, so­mos más cons­cien­tes del es­cán­da­lo de las di­vi­sio­nes en­tre los que cree­mos en Cris­to, pero so­bre­to­do ora­mos para que el Se­ñor nos con­ce­da avan­zar ha­cia la uni­dad. Así mis­mo, du­ran­te es­tos días, de­be­mos dar gra­cias por to­dos los avan­ces que se van con­si­guien­do me­dian­te el mo­vi­mien­to ecu­mé­ni­co.

Mons. Francesc Pardo i Artigas Del 18 al 25 de enero oramos muy especialmente por la unidad de todos los cristianos. Durante ocho días, de una manera especial, somos más conscientes del escándalo de las divisiones entre los que creemos en Cristo, pero sobretodo oramos para que el Señor nos conceda avanzar hacia la unidad. Así mismo, durante estos días, debemos dar gracias por todos los avances que se van consiguiendo mediante el movimiento ecuménico. Asumimos […]

Asu­mi­mos la ple­ga­ria de Je­su­cris­to que fi­gu­ra en el evan­ge­lio de Juan: “No solo por ellos rue­go, sino tam­bién por los que no creen en mi por la pa­la­bra de ellos, para que to­dos sean uno; como tú, Pa­dre, en mí, y yo en ti, que ellos tam­bién sean uno en no­so­tros, para que el mun­do crea que tú me has en­via­do” (Jn 17, 20-21).

El papa Fran­cis­co, en la ex­hor­ta­ción “La ale­gría del Evan­ge­lio”, nos re­cuer­da que la cre­di­bi­li­dad del anun­cio cris­tiano se­ría mu­cho ma­yor si los cris­tia­nos su­pe­rá­se­mos nues­tras di­vi­sio­nes y la Igle­sia rea­li­za­se “la ple­ni­tud de la ca­to­li­ci­dad que le es pro­pia, con es­tos hi­jos que, in­cor­po­ra­dos a ella cier­ta­men­te por el Bau­tis­mo, es­tán, tam­bién, se­pa­ra­dos de su ple­na co­mu­nión”. El com­pro­mi­so por una uni­dad que fa­ci­li­te la aco­gi­da de Je­su­cris­to se con­vier­te en una gran se­ñal del Evan­ge­lio como Bue­na Nue­va para toda la hu­ma­ni­dad.

Cabe se­ña­lar que en el ca­mino ha­cia la uni­dad, el ecu­me­nis­mo, se han pro­du­ci­do avan­ces muy no­ta­bles, tan­to en los sig­nos como en las de­cla­ra­cio­nes con­jun­tas. Los re­sul­ta­dos al­can­za­dos con las igle­sias or­to­do­xas y con las co­mu­ni­da­des ecle­sia­les sur­gi­das de la re­for­ma de Lu­te­ro son no­ta­bles: va­lo­rar las ri­que­zas de los otros para un me­jor co­no­ci­mien­to mu­tuo, ma­yor fra­ter­ni­dad y so­li­da­ri­dad, con­ver­gen­cia en las re­fle­xio­nes teo­ló­gi­cas, y tra­ba­jar con­jun­ta­men­te por la jus­ti­cia y la paz.

Cier­ta­men­te que el de­seo de re­en­con­trar la uni­dad de to­dos los cris­tia­nos es un don de Cris­to y una lla­ma­da del Es­pí­ri­tu San­to, pero al mis­mo tiem­po es una bús­que­da o ca­mino que se ha de re­co­rrer con fir­me­za y es­pe­ran­za.

Por ello nos es ne­ce­sa­rio:

* Una re­no­va­ción per­ma­nen­te de las igle­sias y co­mu­ni­da­des, una ma­yor fi­de­li­dad a su vo­ca­ción y la con­ver­sión de co­ra­zón de to­dos los bau­ti­za­dos. Cuan­to más sea vi­vi­do ver­da­de­ra­men­te el Evan­ge­lio, y no úni­ca­men­te pro­cla­ma­do, más cer­ca es­ta­re­mos de la uni­dad. Es del todo ne­ce­sa­ria la con­ver­sión del co­ra­zón, por­que es la in­fi­de­li­dad al Evan­ge­lio, aque­llo que ha cau­sa­do las di­vi­sio­nes y las man­tie­ne.

Si tú, yo y no­so­tros so­mos más fie­les al Evan­ge­lio ca­mi­na­re­mos ha­cia la uni­dad.

* La ple­ga­ria en co­mún y la ple­ga­ria per­so­nal. Hay que orar cons­tan­te­men­te y sin des­fa­lle­cer. Como se­ña­la el Va­ti­cano II: “las ple­ga­rias pú­bli­cas y pri­va­das por la uni­dad de los cris­tia­nos se han de mi­rar como el alma de todo ecu­me­nis­mo, y con to­tal de­re­cho se pue­den lla­mar ecu­me­nis­mo es­pi­ri­tual”.

* El co­no­ci­mien­to re­cí­pro­co y fra­terno. Son mu­chas las co­sas que nos unen y que po­de­mos apren­der los unos de los otros. So­mos pe­re­gri­nos y pe­re­gri­na­mos jun­tos.

* El diá­lo­go en­tre teó­lo­gos y tam­bién los en­cuen­tros en­tre cris­tia­nos de dis­tin­tas igle­sias y co­mu­ni­da­des.

* La co­la­bo­ra­ción en­tre cris­tia­nos de di­ver­sas con­fe­sio­nes en todo aque­llo que sea un au­tén­ti­co ser­vi­cio a la co­mu­ni­dad: tra­ba­jar por la paz, la no vio­len­cia, la jus­ti­cia en­tre los pue­blos y en los ser­vi­cios a ofre­cer a las per­so­nas más frá­gi­les y ne­ce­si­ta­das.

Si­ga­mos ca­mi­nan­do jun­tos con es­pe­ran­za.

+ Mons. Fran­cesc Par­do i Ar­ti­gas
Obis­po de Gi­ro­na